domingo, 27 de julio de 2008

I WANDERER LONELY AS A CLOUD...




Un día erraba solitario como una nube que flota en las alturas sobre valles y colinas, cuando de pronto vi una muchedumbre, un ejército de narcisos dorados; junto al lago, bajo los árboles, se estremecían y bailaban en la brisa.
Sin interrupción, como las estrellas que brillan y titilan en la vía láctea, se extendían como una línea infinita a lo largo de las márgenes de aquella ensenada; de una sola mirada vi más de diez mil narcisos, que movían sus cabezas en animada danza.
También las olas danzaban a su lado, pero ellos estaban más contentos que las brillantes olas. Un Poeta sólo podía sentirse alegre en tan jovial compañía; yo miraba y miraba; pero no sabía aún cuánta riqueza me había proporcionado esta visión.
Porque muchas veces, cuando descanso en mi lecho, ocioso o pensativo, vuelven repentinamente a brillar ante ese ojo interior que es la felicidad de los solitarios; y mi alma se llena entonces de deleite, y danza con los narcisos.



William Wordsworth
(Gran Bretaña, Cockermouth, 1770-Rydal Mount, id., 1850)


(Traducción de J. R. Wilcock)





IMAGEN: Campo de narcisos.



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