martes, 13 de abril de 2010

EL APLAZAMIENTO



Yo era entonces una clavadista:

en cada extremidad, el resorte
e impulso de un poema —el cielo
no podía sostenerme. Fresco
en mis ardientes mejillas, el aire
con su carga de misterio
a mi paso se abría.
La gracia, como una pena mitigada,
un pecado perdonado, conminaba
a este ángel oscuro hacia su sombra.
No hay nada que la mente reconozca
que el corazón no pueda deshacer:
mira: la milagrosa ventana
del agua queda intacta.



Elizabeth Garrett (Inglaterra,Londres, 1958)

(Traducción: Carlos López Beltrán
y Pedro Serrano)
THE REPRIEVE

I was a diver then:
In every limb, the coil
And spring of apoem — heaven
Couldn't hold me. Cool
On my flaming cheeks, the air
With its burden of mystery
Cleaved to my passage.
Grace, like a grief assuaged,
A forgiven sin, beckoned
This dark ángel to its shadow.
There is nothing the mind reckons
That the heart cannot undo:
See — the miraculous window
Of the water stands unbroken.


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