lunes, 19 de abril de 2010

EL VIEJO CÁRDIGAN AZUL DE MI PADRE



Ahora cuelga del respaldo de la silla de cocina

donde siempre me siento, como estuvo colgado
del respaldo de la silla de cocina donde él se sentaba.

Me lo pongo siempre que entro en casa,
como él hacía, pateando el suelo
para quitarme la nieve de las botas.

Me lo pongo y me siento en la penumbra.
Él no habría hecho esto.
El frío baja desmochando desde el hueso de luna del cielo.

Sus normas eran un secreto.
Sin embargo, recuerdo el momento en que supo
que estaba enloqueciendo dentro de sus normas.

Un día me lo encontré en la rampa del garaje.
Llevaba puesto el cárdigan azul con los botones abrochados
hasta el cuello.
No era sólo que fuese una tarde calurosa de julio

sino la expresión de su rostro...
igual que un niño al que una vieja tía ha vestido muy de mañana
para un largo viaje
en vagones helados y andenes con viento
se sienta muy derecho al borde de su asiento
mientras las sombras como largos dedos

sobre las balas de heno que pasan ante sus ojos
no dejan de sobresaltarlo
porque avanza hacia atrás.


Anne Carson (Canadá, Toronto, 1950)

(Traducción de Jordi Doce)

FATHER'S OLD BLUE CARDIGAN

NOW it hangs on the back of the kitchen chair
where I always sit, as it did
on the back of the kitchen chair where he always sat.

I put it on whenever I come in,
as he did, stamping
the snow from his boots.

I put it on and sit in the dark.
He would not have done this.
Coldness comes paring down from the moonbone in the sky.

His laws were a secret.
But I remember the moment at which I knew
he was going mad inside his laws.

He was standing at the turn of the driveway when I arrived.
He had on the blue cardigan with the buttons done up all the
way to the top.
Not only because it was a hot July afternoon

but the look on his face-
as a small child who has been dressed by some aunt early in the
morning for a long trip
on cold trains and windy platforms
will sit very straight at the edge of his seat
while the shadows like long fingers

over the haystacks that sweep past
keep shoeking him
because he is riding backwards.



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