sábado, 26 de junio de 2010

DEBAJO DEL ÁRBOL

















para Douglas Oliver
El roble sacudido es un buque
de luces, contenido por diques

en un sistema celular
de florecimiento y caducidad;

lo percibimos al mismo tiempo,
y más allá se halla el cielo,

con su respiración, su curva, su tono,
un brillo en el borde de la retina,

el trasfondo natural para que la vista
tome forma, avance y resplandezca

como el único redondo agregado
de lo que hemos sentido y especulado

sin poder compartirlo en torno a un rostro
que un día amamos; mas se sale de foco,

sus líneas y colores se difuminan y hasta
el cielo mismo es un iconoclasta

que continuamente borra el lienzo.
Si pudiera viajar y volver lo que pienso

y no se torciera, eclipsara o fuese fatal;
si la música en la mente pudiéramos guardar

y recibir, como algo sólido,
la Bendición de Dios en soledad

o las Fuentes de la Villa d'Este
—pero los trinos y octavas al irse

nos dejan preguntando qué fue tal
centelleo del árbol cerebral

de células nerviosas y sinapsis, lo que fuera,
esa imponderable materia

en la que todo queda registrado, una frase
o una vida entera viviendo con alguien

sin importar qué tan bueno es, o tan torcido,
tenemos los mismos anhelos posesivos

de verlo ahora como nunca, entero,
como un roble en reposo confluyendo.



Stephen Romer

(Traducción: Carlos López Beltrán
y Pedro Serrano)
BENEATH THE TREE

for Douglas Oliver

The shaken oak is a vessel
of lights, and they do not spill,

held in a cellular system
of blossoming and extinction;

we perceive it simultaneously,
and beyond it the sky,

with its breadth and curve and tenor,
a brilliance at the edges of the retina,

the natural backdrop for vision
to take shape, step forward and shine

as the single accomplished aggregate
of all we have felt and thought

unshareably about a face
we have loved; but it swims out of focus,

its lines and colours will not hold fast,
and the sky itself is an iconoclast

perpetually sweeping the canvas clean.
If thought could travel out and back again

and not fall crooked, eclipsed or predetermined;
if we could hold music in the mind

and receive, as something solid,
the Blessing ofGod in Solitude

or the Fountains at the Villa d'Este,
— but the trills and octaves stream away

to leave us asking what it was, exactly,
which flashed through the cerebral tree

of nerve-cell and synapse, whatever they are,
imponderable matter

where all is registered, whether a conversation
of a lifetime of living with someone

however right it goes, or wrong,
we have the same possessive longing

to see it entirely as it never is,
cohering like an oak tree in repose.


IMAGEN: Un roble viejo