martes, 8 de junio de 2010

ANDENES



















a León Ocqueteaux
Te gusta llegar a la estación del pueblo
cuando el reloj de pared tictaquea,
tictaquea en la oficina del jefe-estación.
Cuando la tarde cierra sus párpados
de viajera fatigada
y los rieles ya se pierden
bajo el hollín de la oscuridad.
Te gusta quedarte en la estación desierta
cuando no puedes abolir la memoria,
como las nubes de vapor
los contornos de las locomotoras,
y te gusta ver pasar al viento
que silba como un vagabundo
aburrido de caminar sobre los rieles.
Tictaqueo del reloj. Ves de nuevo
los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste,
el pueblo donde querías llegar
como el niño al día de su cumpleaños
y los viajes de vuelta de vacaciones
cuando eras —para los parientes que te esperaban-
sólo un alumno fracasado con olor a cerveza.
Tictaqueo del reloj. El jefe-estación
juega un solitario. El reloj sigue diciendo
que la noche es el único tren
que puede llegar a este pueblo,
y a ti te gusta estar inmóvil escuchándolo
mientras el hollín de la oscuridad
hace desaparecer los durmientes de la vía.



Jorge Teillier


Jorge Teillier, nació en Lautaro (Chile) el 24 de junio de 1935 y murió en Viña del Mar el 22 de abril de 1996. Recibió una serie de premios, entre los que destacan el concurso de poesía "Gabriela Mistral" (1962), el Premio Estimulo CRAV (1963) y el Premio "Eduardo Anguita" (1993), concedido por la Editorial Universitaria al poeta vivo más importante de Chile que no hubiese conseguido el Premio Nacional. Se lo vincula con los poetas Friedrich Hölderlin, Georg Trakl y Sergéi Yesenin, ya que tanto ellos como él manifestaron en su escritura una profunda relación con la aldea y con el mito. Algunos de sus libros de poemas: Para ángeles y gorriones (1956), Los trenes de la noche y otros poemas (1961), Poemas del País de Nunca Jamás (1963), Crónica del forastero (1968), Muertes y maravillas (1971), Para un pueblo fantasma (1978), Cartas para reinas de otras primaveras (1983) y Los dominios perdidos (1992).

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