jueves, 8 de julio de 2010

VERSIONES

4.

Ahora, que no he de volver a verte,
tu voz será un vibrar en mi memoria;
si hasta en los sueños a veces te escucho.
Se gastará de a poco ese recuerdo…
He prometido hablar sobre tu voz,
sin embargo, nada hasta ahora he dicho.
Mi silencio te olía en los jazmines
que preludian, alegres, la tormenta,
y acecha en la vergüenza de los días
intentando la inercia del olvido.
Ineludible tarea del tiempo,
demoler cada roca de esa pena
que supuso ignorar, pero intuir,
el sabor de tu voz apenas labio.


Jorge Pablo Yakoncick (Argentina, Rosario, 1965)