miércoles, 5 de mayo de 2010

CADENAS CIRCULARES DEL AMOR

No es mi lengua forzadamente locuaz
y sólo cuando escribo
la que tintinea en tus ventrículos,
es mi lengua prosaica
carnal y a veces tuya
la que dispara los gatillos
de tu violada mansedumbre.

Te definiste como esclava
(lo leí en los diarios)
y luché por tu libertad.
Me entregaste la llave de tus grillos
pero en verdad no supe qué hacer con e!la.

"Si amas a alguien, déjalo volar"
escriben en las paredes
las milicias libertarias de mi calle.
Abro entonces las puertas (imaginarias)
de la jaula, y me voy lejos
para no entorpecer tu partida.
Pero te quedas adentro
como un ovillo temeroso
esperando mi regreso.
(Yo siempre regreso.
Está en mis huellas dactilares).
Es entonces cuando sacudes esa cola
que desde hace milenios ya no tienen
las criaturas de nuestra calaña,
y yo desenrosco mi lengua a modo de saludo
hasta tocar la cancel de tu útero.

Con el último milímetro de un círculo que se cierra
otro círculo igualito recomienza.


Rogelio Ramos Signes (Argentina, San Juan, 1950)



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