martes, 4 de agosto de 2009

LA GARZA SIN SOMBRAS



El sauce añoso en el jardín rebasa los tejados.


Cuelga

un columpio de alguna rama inabarcable hacia las
tapias. La veda


se inició


y los corzos musitan por los campos nevados. El gallo


todavía


de madera, cuatro escarchas la rosa de los vientos en
la cúspide de los tejados. Lejos


aún


el reverdecimiento del fuego en la nieve surcada de
pezuñas. Muy lejos un clamor de traspatios, el
zumbido libérrimo de las moscas hacia los altos
fuegos, un golpe


de oquedades


enormes las lavanderas a la hora de la colada. Y
pasarán los días, pasarán


unos meses


redondos con su chispo de horas, las niñas habrán
dejado de apoyarse sobre el alféizar ancho


de la ventana


del altillo, habrán bajado de dos en dos cantando los
viejos escalones en la crepitación de una
escalera caracol, abruptas


habrán


colmado el jardín hacia las tapias y los altos tejados,
habrán deshecho ya una vieja sombra en el
columpio


con sus pantomimas.



José Kozer (Cuba, 1940)



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