jueves, 13 de agosto de 2009

Miré el dibujo...


Miré el dibujo que hacían las hojas amarillas al caer.

En un mal libro se leía; "El alma sensitiva..."
Pero, en ese instante entró el Cielo. Y estaba allí sentado entre los muebles vetustos y las jarras grandes como criaturas. Al paso y al caer de la tarde según su costumbre, se colmó de margaritas.
Yo, también, me puse el vestido más vistoso, las cuentas con luces,
y me peiné de un modo rebuscado.

El cielo empezó a mirarme singularmente.
Yo me aterré y di un grito, que, como en los sueños, no se oyó.
Y corrí a la ventana y me oculté entre las persianas.
Por la calle no pasaba nadie.
El cielo me atrapó. Yo le dije: Te odio. Vas a devorar a todos mis congéneres. Y, a todo, tornas invisible.
El me hablaba y no se entendía.
Desplegó todas las alas.
Ycon sus testículos numerosos y celestes me amaba y me hacía trizas.


(de Membrillo de Lusana, Los papeles Salvajes)


Marosa di Giorgio (Uruguay, Salto, 1932-Montevideo, 2004)



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