viernes, 26 de febrero de 2010

VERANO















Hago del fresco
mi propia residencia
(y en ella duermo)

Suzushisa wo waga yado ni shite nemaru nari


Patas de grulla
Las acortan las lluvias
de mayo

Semidare ni tsuru no ashi mijika nareri


En mi caso,
cambiarse de ropa
es colgarla del hombro
y seguir andando

Hitotsu nuide sena ni oi keri koromogae


Al fresco, mi cuarto
se hace todo jardín,
todo montañas

Yama mo niwa mo ugoki iruru ya natsu-zashiki


Errante, sin fronteras,
labrador de mi nimia
parcela

Yo wo tabi ni shiro kaku oda no yuki modori


Duermo la siesta
los pies contra el tabique,
a la fresca.

Hiya-hiya to kabe wo fumaete hirune kana


Todo está en calma
El son de las chicharras
taladra rocas

Shizukasa ya iwa ni shimiiru semi no koe


Basho

(Traducción de Alberto Silva;
Haikus de Verano de
El libro del Haiku)


Basho (Matsuo Munefusa, llamado Basho; Ueno, 1644-Osaka, 1694) Poeta japonés. (松尾 芭, seudónimo de Matsuo Munefusa, poeta japonés considerado como uno de los haijin más importantes del shogunato Tokugawa. Nació em Ueno, cerca de Kioto, y de pequeño le llamaban Kinsaku. Adquirió el nombre de Bashō, que es un árbol parecido al banano en la década de 1680 cuando se recluyó en una choza junto a un plátano. Era hijo de un samurái de rango bajo al servicio de una poderosa familia. A los nueve años comenzó a servir como paje de Yoshitada, joven heredero de la familia Todo, tan sólo dos años mayor que Bashō. Pronto ambos muchachos quedaron unidos por una estrecha amistad, afianzada por el amor común a la poesía. Ambos estudiaron con Kitamura Kigin el arte de la poesía, conservándose poemas de esta época firmados por Segin y Sobo, los respectivos nombres literarios del señor y su paje. Cuando su amo murió en 1666, pide separarse del servicio de la familia, apenado por esta muerte. Al ser rechazada su petición huye a Kioto donde estudia poesía y caligrafía y lee a clásicos chinos y japoneses. Fue entonces cuando se enamoró de una joven llamada Juteini, de quien apenas se conoce nada. En 1672 se mudó a Edo (hoy Tokio), donde publica varias antologías adquiriendo una gran reputación como poeta y crítico. Poco a poco crea su propia escuela y es rodeado por discípulos y admiradores, uno de los cuales, Sampu, em 1860, le regala una pequeña casa junto al río Sumida. En ese mismo año le regala uno de sus discípulos una planta de banano (bashō), que daría nombre a la casa y posteriormente a su propietario. Fue Basho quien transformó el haikai de una expresión de intelectualidad o ingenio verbal a una intuición de la naturaleza, impregnada del espíritu del budismo zen. De hecho, muchos de sus haiku eran el hokku del haikai más largos, que algunos críticos consideran su mejor obra, y no haikus aislados, aunque han sido compilados y publicados solos muchas veces. Su trabajo sirvió de gran inspiración a escritores posteriores como Kobayashi Issa y Masaoka Shiki. Bashō viajó mucho durante su vida y muchos de sus escritos narran sus viajes por todo Japón. Su diario de viaje Oku no Hosomichi (奥の細道 El estrecho camino a través del norte profundo o Sendas de Oku) que, escrito el año de su fallecimiento, generalmente se considera su mejor trabajo, es un ejemplo de esto. En él, las descripciones en prosa están puntuadas de haikus por los que hoy en día es mayormente conocido. Bashō murió en 1694 en Osaka y se encuentra enterrado en Otsu, a orillas del lago Biwa.


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