sábado, 21 de febrero de 2009

Gocemos, Lesbia...


LXXXVII / LXXV



Ninguna mujer puede decir que fue amada
como yo a ti, Lesbia, te amé.
Ningún pacto de amor fue mantenido
con la fidelidad con que mantuve el mío.
Tanto, Lesbia, mi alma has reducido
que no podría quererte aunque fueras buena,
ni dejar de desearte por más que te opusieras.



LXXXVII
Nulla potest mulier tantum se dicere amatam
vere, quantum a me Lesbia amata mea est.
Nulla fides ullo fuit umquam foedere tanta,
quanta in amore tuo ex parte reperta mea est.
LXXV
Huc est mens deducta tua mea, Lesbia, culpa
atque ita se officio perdidit ipsa suo,
ut iam nec bene velle queat tibi, si optima fias,
nec desistere amare, omnia si facias.





V


Gocemos, Lesbia, y amemos.
Los soles se extinguen y se encienden,
pero cuando nuestra luz efímera se apague
la noche será para siempre
y eterno el sueño.



V


Vivamus mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis!
soles occidere et redire possunt:
nobis cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda...


LI


Parece un dios; si es imaginable,
más que un dios, aquel que,
sentado frente a ti, te observa
y te oye

reír dulcemente. Miserable hombre soy:
esto que veo destruye mis sentidos.
Si estás frente a mí, Lesbia,
estoy perdido,

se vuelve torpe la lengua; un filamento
de fuego recorre los miembros; en los oídos
tintinean sonidos gemelos; la noche
cubre la luz.

El ocio, Catulo, te fastidia.
El ocio exalta demasiado.
El ocio perdió en otros tiempos
a reyes y estados.




LI

Ille mi par esse deo videtur,
ille, si fas est, superare divos,
qui sedens adversus identidem te
spectat et audit

dulce ridentem, misero quod omnes
eripit sensus mihi: nam simul te,
Lesbia, aspexi, nihil est super mi
vocis in ore,

lingua sed torpet, tenuis sub artus
flamma demanat, sonitu suopte
tintinant aures, gemina teguntur
lumina nocte.

Otium, Catulle, tibi molestum est:
otio exsultas nimiumque gestis.
Otium et reges prius et beatas
perdidit urbes.


(Versiones de Jorge Aulicino)


107

Si alguien obtiene una vez lo que está deseando y no espera
esto le da al corazón una alegría especial.
Siento por ello alegría, y aún más querida que el oro,
viéndote, Lesbia, volver tan deseada hacia mí.
Sola y querida regresas ahora que no te esperaba:
¡rojo este día será entre los días del mes!
¿Quién más dichoso que yo? ¿Quién podría decir que
en el mundo
algo se puede querer más que mi vida de hoy?


CVII


Si quicquam cupido optantique optigit umquam
insperanti, hoc est gratum animo proprie.
quare hoc est gratum nobis quoque carius auro
quod te restituis, Lesbia, mi cupido.
restituis cupido atque insperanti, ipsa refers te
nobis. o lucem candidiore nota!
quis me uno uiuit felicior, aut magis hac res
optandas uita dicere quis poterit?


(Versión de Juan Manuel
Rodriguez Tobal)


Catulo (Verona, 87 a.C., Roma, 54 a.C.)




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