sábado, 21 de febrero de 2009

Deja esos temas a los poetas pesados...















"Cinco libros son bastante, y seis o siete
demasiado ¿no te parece, mi musita loca?
Más fama de la que tengo ya no puedo tener.
Mis gastadas ediciones están en todas partes.
Y cuando yo no exista el mausoleo de Messala,
y los mármoles de Licinio sean polvo,
labios me leerán, y extranjeros que no conozco
traducirán estos versos en su patria".
Dije, y la novena hermanita de las musas,
Talla, la musa del epigrama, me contestó:
"¿Quieres renunciar, tonto, a la frivolidad?
¿En qué otra cosa mejor ocuparás tu ocio?
¿Deseas cambiar por coturnos tus zapatos,
o cantar a la Guerra en sonoros hexámetros
para que te dicte en clase un profesor pedante
y aburras a la adolescente alta y al muchacho?
Deja esos temas a los poetas pesados y clásicos
encorvados hasta medianoche bajo su lámpara.
Pero tú escribe con humor tu poesía romana,
y que la Vida se encuentre retratada en ella.
Porque no importa cantar con una débil flauta
si esa flauta se impone a las trompetas de muchos".



Marcial


(Versión de Ernesto Cardenal)



Marco Valerio Marcial (Bílbilis, hoy Calatayud, actual España, h. 40-id., h. 104). Escritor latino. Hacia el año 64 se trasladó a Roma, donde residiría buena parte de su vida. Tras varios años de penurias económicas, logró la protección de algunos personajes nobles y el favor del emperador Tito y, después, el de Domiciano. Su obra está formada por quince libros agrupados bajo el título genérico de Epigramas, aunque los libros I (Liber spectaculorum), XIII (Xenia) y XIV (Apophoreta) no se ajustan a esta forma y son de carácter conmemorativo. En los doce restantes fijó la forma definitiva del epigrama, breve poema satírico y mordaz que muestra su aguijón en un final imprevisto. Sin constituir una verdadera crítica social, estos poemas, de expresión natural y sobria, reflejan con ironía y realismo las costumbres y las debilidades de la sociedad romana de su tiempo.



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