domingo, 1 de febrero de 2009

Propongo un encuentro...
















Propongo un encuentro con el cráneo,
un desafío al cráneo
mantengo quieta y constante
cerrada en la fe imposible
el amor propio
de las bestias.


Cada día de su inexplicable existencia
palabras mudas en fila.



Amelia Rosselli


(Traducción de Horacio Armani,
en su Antología de la Poesía
Italiana Contemporánea, para
Litoral- Ed.Unesco, no bilingüe)


Amelia Rosselli nació en 1930 en París donde Carlo, su padre, un reconocido intelectual antifascista, había buscado refugio. En 1937, Carlo y su hermano Nello fueron asesinados por el servicio secreto de Mussolini. La niña poeta vivió desde entonces en una especie de huida permanente. Primero se instaló con su madre, británica, en Inglaterra, y más tarde en Estados Unidos, donde comenzó a tomar clases de dibujo, de literatura y, sobre todo, de música, arte en el que se destacó como teórica, compositora y ejecutante. Aunque nunca dejó de escribir en francés e inglés. Publicó ensayos en las revistas "Il Verri", "Diapason" y "Civiltà delle macchine". Entretanto escribió poesías —entre las que se cuentan La libélula, escrito en 1958, pero que ella misma publicará recién en 1983. En 1963 Pier Paolo Pasolini presentó algunas poesías suyas en la revista "Il Menabò". Al año siguiente apareció, editado por Garzanti, su primer libro de poesías: Variaciones bélicas, al que seguirán Serie hospitalaria (Il Saggiatore, 1969), Documento 1966-1973 (Garzanti, 1976), Apuntes dispersos y perdidos 1966-1977 (Aelia Laelia, 1983), Diario obtuso 1954-1968 (Ibn, 1990) y Sleep. Poesías en inglés (Garzanti, 1992). En el curso de los años 60 se acercó a los ambientes neovanguardistas. En 1979 curó el "Epistolario familiar" de su padre, en 1980 realizó para la editorial Guanda una antología de sus propios Primeros escritos 1952-1963, en 1981 publicó el poema Impromptu (Edizioni San Marco dei Giustiniani) y en 1987, para Garzanti, una Antología poética. La poética de Amelia Rosselli obliga a repensar uno de los mitos fundacionales de la lírica moderna: el que afirma, de Vico en adelante, su carácter de lengua materna del género humano. En la poesía de Rosselli la lengua materna es la articulación de diferencias. Se trata de una escritura que se inicia en el vacío que separa al judeo-romano de los Rosselli del francés natal y del inglés materno y de aprendizaje. Recluida en un magma lingüístico en el que nunca está del todo, la voz poética de Rosselli es la repetición obsesiva, mántrica, de escrituras heterogéneas; es una “gramática de los pobres” que reescribe –balbuceando, tartamudeando– restos textuales de una tradición literaria plurilingüe que va de los metafísicos ingleses a Rimbaud, de Ezra Pound a Montale y a Dino Campana. Amelia Rosselli se suicidó en Roma en 1996.

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