sábado, 14 de febrero de 2009

MUERTE & CÍA.






















Dos, sin duda hay dos.
Ahora resulta perfectamente natural.
El que jamas levanta la mirada -como Blake, los ojos
Dos esferas entre carnosas arrugas-,
El que exhibe

Las marcas del nacimiento que son su marca de fábrica:

La cicatriz de su escaldadura,
El desnudo
Cardenillo del cóndor.
Soy carne roja. Su picoGolpea en mi costado: aún no le pertenezo.
Me dice hasta qué punto no soy fotogénica
Me dice hasta qué punto son dulces
Los bebés en la morgue
Del hospital: un exiguo


Volado alrededor del cuello,

Los pliegues de sus mortajas
Jónicas,
Apenas dos piececitos después.
No fuma ni sonríe.

El otro se encarga de eso,

Y su cabello es largo, especioso.
El degenerado
Que masturba un resplandor
Ansía ser amado.

No me muevo.

La escarcha traza una flor,
El rocío traza una estrella,
La campana muerta,
La campana muerta.
Alguien está acabado




Sylvia Plath  (E.E.U.U., Boston, 1932 -Inglaterra, Londres, 1963)

(Traducción de Cristina Piña)

Death & Co


Two, of course there are two.
It seems perfectly natural now ---
The one who never looks up, whose eyes are lidded
And balled¸ like Blake's.
Who exhibits

The birthmarks that are his trademark ---
The scald scar of water,
The nude
Verdigris of the condor.
I am red meat. His beak

Claps sidewise: I am not his yet.
He tells me how badly I photograph.
He tells me how sweet
The babies look in their hospital
Icebox, a simple

Frill at the neck
Then the flutings of their Ionian
Death-gowns.
Then two little feet.
He does not smile or smoke.

The other does that
His hair long and plausive
Bastard
Masturbating a glitter
He wants to be loved.

I do not stir.
The frost makes a flower,
The dew makes a star,
The dead bell,
The dead bell.

Somebody's done for.





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