domingo, 1 de febrero de 2009

Si tocas una flauta...



Si tocas una flauta demasiado sutilmente entre los bosques

privilegiados de tu cueva enmohecida, yo no
te puedo acompañar en el encierro de tus costumbres. Si
abres una puerta que encierra un instante y no encuentras
a la bella durmiente, yo no puedo descoser este vestido mío
de tristes fantasías. El monóculo de tus inventos es
pálida cosa comparada con el vestido que yo te ofrezco y he
descosido para tu osadía. Vuelve a encontrar el secreto que hizo
florecer el arbusto cerca de la puerta que se abría con
rápida facilidad, yo me quedo en la oscuridad y te miro lavarte
las manos si no te desmayas en el umbral de todas las alegrías.



Amelia Rosselli


(Versión de Luciana Zollo)

Se tu suoni un flauto troppo puramente entro i boschi
privilegiati della tua caverna riempita di muffa, io non
ti posso seguire entro il tanfo delle fue abitudine. Se
tu apri una porta che socchiude un istante e non trovi
la bella addormentata, io non posso scucire questo mio abito
di tristi fantasie. II monomio delle tu invenzioni è
pallida cosa in confronto all'abito che ti porgo ed ho
scucito per la tua gagliardia! Ritrova il segreto che fece
fiorire l'arbustello accanto alla porta che s'apriva
con rapida facilità, io resto nel buio e ti contemplo lavarti
le mani se non svieni sulla soglia di tutte le felicità.




Amelia Rosselli nació en 1930 en París donde Carlo, su padre, un reconocido intelectual antifascista, había buscado refugio. En 1937, Carlo y su hermano Nello fueron asesinados por el servicio secreto de Mussolini. La niña poeta vivió desde entonces en una especie de huida permanente. Primero se instaló con su madre, británica, en Inglaterra, y más tarde en Estados Unidos, donde comenzó a tomar clases de dibujo, de literatura y, sobre todo, de música, arte en el que se destacó como teórica, compositora y ejecutante. Aunque nunca dejó de escribir en francés e inglés. Publicó ensayos en las revistas "Il Verri", "Diapason" y "Civiltà delle macchine". Entretanto escribió poesías —entre las que se cuentan La libélula, escrito en 1958, pero que ella misma publicará recién en 1983. En 1963 Pier Paolo Pasolini presentó algunas poesías suyas en la revista "Il Menabò". Al año siguiente apareció, editado por Garzanti, su primer libro de poesías: Variaciones bélicas, al que seguirán Serie hospitalaria (Il Saggiatore, 1969), Documento 1966-1973 (Garzanti, 1976), Apuntes dispersos y perdidos 1966-1977 (Aelia Laelia, 1983), Diario obtuso 1954-1968 (Ibn, 1990) y Sleep. Poesías en inglés (Garzanti, 1992). En el curso de los años 60 se acercó a los ambientes neovanguardistas. En 1979 curó el "Epistolario familiar" de su padre, en 1980 realizó para la editorial Guanda una antología de sus propios Primeros escritos 1952-1963, en 1981 publicó el poema Impromptu (Edizioni San Marco dei Giustiniani) y en 1987, para Garzanti, una Antología poética. La poética de Amelia Rosselli obliga a repensar uno de los mitos fundacionales de la lírica moderna: el que afirma, de Vico en adelante, su carácter de lengua materna del género humano. En la poesía de Rosselli la lengua materna es la articulación de diferencias. Se trata de una escritura que se inicia en el vacío que separa al judeo-romano de los Rosselli del francés natal y del inglés materno y de aprendizaje. Recluida en un magma lingüístico en el que nunca está del todo, la voz poética de Rosselli es la repetición obsesiva, mántrica, de escrituras heterogéneas; es una “gramática de los pobres” que reescribe –balbuceando, tartamudeando– restos textuales de una tradición literaria plurilingüe que va de los metafísicos ingleses a Rimbaud, de Ezra Pound a Montale y a Dino Campana. Amelia Rosselli se suicidó en Roma en 1996.
El poema pertenece al libro Variaciones bélicas/Espacios métricos y fue tomado de la revista "Hablar de poesía" Nº6, Bs.As., noviembre, 2001.



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