sábado, 2 de mayo de 2009

Aguas de marzo/Elis y Tom/ Clarice y Tom

http://www.youtube.com/watch?v=srfP2JlH6ls




Es palo, es piedra, es el fin del camino
Es un resto de tronco, está un poquito solo
Es un casco de vidrio, es la vida, es el sol
Es la noche, es la muerte, es un lazo, un anzuelo
Es un árbol del campo, un nudo en la madera
Caingá, candela, es matita de pera.

Es madera del viento, alud en precipicio
Es misterio profundo
Es el quiera o no quiera
Es el viento soplando, el fin de la ladera
Es la viga, es el vano, la fiesta del tijeral
Es la lluvia cayendo, la voz de la ribera
De las aguas de marzo, el fin del cansancio
Es el pie, es el suelo, es marcha andariega
Pajarito en la mano, piedra del tira-piedras.

Un ave en el cielo, un ave en el suelo
Un arroyo, una fuente
Un pedazo de pan
Es el fondo del pozo, es el fin del camino

En el rostro el disgusto, está un poquito solo.
Es un tarugo, un clavo
Una punta, un punto
Una gota cayendo, Una cuenta, un cuento
Es un pez, es un gesto
Es la plata brillando
Es luz de la mañana, un ladrillo llegando
Es la leña, es el día, es el fin de la huella

La botella de ron, reventón caminero
El proyecto de casa, es el cuerpo en la cama
Es el coche atascado, es el barro, es el barro

Es un paso, un puente, es un sapo, una rana
Es un resto de campo en la luz de la mañana
Son las aguas de marzo cerrando el verano
Es la promesa de vida en tu corazón.

Es una culebra, es un palo, es Juan y José
Un espino en la mano, es un corte en el pie
Son las aguas de marzo cerrando el verano
La promesa de vida de tu corazón.
Es palo, es piedra, es el fin del camino
Es un resto de tronco, está un poquito solo
Es un paso, es un puente
Es un sapo, una rana
Es un bello horizonte, una fiebre terciana
Son las aguas de marzo cerrando el verano
La promesa de vida en tu corazón.

Palo, piedra, fin del camino
Resto de tronco, está un poquito solo.

















CONVERSACIÓN MEDIO SERIA CON TOM JOBIM

Tom Jobim fue mi padrino en el I Festival de Escritores, no recuerdo en qué año, para el lanzamiento de mi novela A maçâ no escuro. Y en nuestro puesto él bromeaba: sostenía el libro en la mano y preguntaba:
—¿Quién compra? ¿Quién quiere comprar? No sé, pero el asunto es que vendí todos los ejemplares. Un día, hace algún tiempo, Tom vino a visitarme: hace años que no nos veíamos. Era el mismo Tom: lindo, simpático, con el aire de pureza que lo caracteriza, con los cabellos un poco caídos sobre la frente. Un whisky y una charla que se fue volviendo más seria.
Reproduciré literalmente nuestros diálogos (tomé notas, a él no le molestó).
—Tom, ¿cómo encaras el problema de la madurez?
Hay un verso de Drummond que dice: "La madurez, esa horrible prenda..."
No sé, Clarice, uno se vuelve más capaz, pero también más exigente.
—No está mal, uno exige lo justo.
—Con la madurez, uno pasa a tomar conciencia de una serie de cosas que antes no veía, incluso los instintos más espontáneos pasan por el filtro.
La vigilancia del espacio está presente, esa vigilancia que es la verdadera vigilancia de uno.
He notado que la música está cambiando con
los medios de divulgación, con la pereza de ir al Teatro Municipal. Quiero hacerte esta pregunta sobre la lectura de libros, pues hoy en día están oyendo televisión y la radio a transistores, medios inadecuados. Todo lo que escribí de erudito y más serio va a parar a un cajón. Que no haya malentendidos: a la música popular, la considero de lo más seria. ¿Será que en la actualidad las personas leen como yo leía cuando era niño, con el hábito de irme a la cama con un libro antes de dormir? Porque siento una especie de falta de tiempo de la humanidad -lo que va a triunfar sin duda es la lectura veloz. ¿Qué te parece?
—Sufriré si eso sucede, que alguien lea mis libros con el método del dar-vuelta-la-página veloz. Los escribí con amor, atención, dolor y estudio, y quería como retorno por lo menos completa atención. Una atención y un interés como los tuyos. Y, sin embargo, lo gracioso es que no tengo ya paciencia para leer ficción.
-Pero, ¡ahí te estás negando, Clarice!
—No, mis libros, afortunadamente para mí, no están saturados de hechos, y sí de la repercusión de los hechos en el individuo. Hay quien dice que la música y la literatura van a extinguirse. ¿Sabes quién lo dijo? Henry Miller. No sé si él quería significar ya o dentro de 300 o 500 años. Pero lo que yo creo es que nunca se acabarán.
Risa feliz de Tom.
-Bueno, yo, ¿sabes?, también lo creo así.
-Creo que el sonido de la música es imprescindible para el ser humano y que el uso de la palabra hablada y escrita es como la música, dos cosas de las más altas que nos elevan del reino de los simios, del reino animal.
-¡Y mineral también, y vegetal también! (Él ríe.) Creo que soy un músico que cree en las palabras. Leí ayer tu El búfalo y la imitación de la rosa.
-Sí, pero está la muerte a veces.
-La muerte no existe, Clarice. Tuve una experiencia que me reveló eso. Así como tampoco existe yo ni el miniyó ni elgranyó, Salvo por esa experiencia que no voy a contar, temo la muerte 24 horas al día. La muerte del yo, te juro, Clarice, porque la vi.
-¿Crees en la reencarnación?
-No sé. Dicen los hindúes que sólo entiende de reencarnación quien tiene conciencia de las varias vidas que vivió. Evidentemente, no es mi punto de vista: si existe reencarnación, sólo puede ser por un despojamiento.
Le pasé entonces el epígrafe de uno de mis libros; es una frase de Bernard Berenson, crítico de arte: "Una vida completa tal vez sea aquella que termina en tal identificación con el no yo que no queda un yo que muera".
-Eso es muy lindo -dijo Tom-, es el despojamiento. Caí en una trampa porque sin el yo, yo me negué. Si nosotros negamos todo pasaje de un yo a otro, lo cual significa reencarnación, entonces la estamos negando.
-No estoy entendiendo nada de lo que estamos hablando, pero tiene sentido.
¡Cómo podemos hablar de lo que no entendemos! Vamos a ver si en la próxima reencarnación los dos nos reencontramos.

3 de julio de 1972

Clarice Lispector
(Ucrania, 1920; Brasil, Río de Janeiro. 1977)


(Traducción de Amalia Sato)



4 comentarios:

El transcriptor dijo...

Aunque publicada en 1944, "Cerca del corazón salvaje" fue escrita unos años antes, cuando la autora tenía unos veinte años.

Saludos.

Marcelo dijo...

Gracias por el dato, Transcriptor.

Pilar Medrano dijo...

Hola! Quién hizo la traducción de aguas de marzo?
Gracias!

Marcelo dijo...

No figuraba el nombre del traductor, Pilar, por qué preguntás? Hay algún error?