jueves, 31 de diciembre de 2009

UN PASEO POR EL CAMPO



El viento primaveral levanta fino polvo

del Camino. Todo el mundo está fuera,
Disfrutando de las hojas renacidas. Los
Paseantes beben en las fondas a lo
Largo del camino. Las ruedas de los carros
Hollan la joven hierba. La ciudad
Entera se ha trasladado a los suburbios.
Los niños corretean por doquier
Y gritan hacia el cielo. Cantos y redobles
De tambor asustan a las colinas y
Hacen temblar las hojas en los árboles.
Las cestas de la merienda y las
Jarras desparramadas por los campos
Ahuyentan a cuervos y milanos
Reales. ¿Quién es ese hombre ante el que
Se ha congregado una multitud?
Dice que es un monje taoísta y vende
Amuletos a los transeúntes. Grita,
Agita las manos, hace visajes con los
Ojos. «Si criáis gusanos de seda,
Obtendréis capullos como jarras. Si
Criáis ganado, las ovejas crecerán
Como alces.» Nadie le cree, en realidad.
Lo que le compran es el espíritu
De la primavera. En cuanto tenga dinero
Suficiente, irá a ponerse ciego de
Vino y se desplomará borracho, vencido
Por la magia de sus propios amuletos.



Su Tung P'o (China, Meishan, Sichuan, 1036-Changzhou, 1101)

(Traducción: Carlos Manzano,
del inglés de Kenneth Rexroth,
Cien poemas chinos,
Lumen, 2001,
Edición no bilingüe)



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