miércoles, 30 de diciembre de 2009

El otro día nadé con un ciego...


El otro día nadé con un ciego;

lo vi colgar en lo hondo,
la cara casi contra el azulejo, y nadar luego
lento...lento...

Golpeaba el agua con los brazos juntos
pateaba poco y sacaba la cabeza
sólo cuando estaba por ahogarse, parecía.

A pesar de lo ampuloso de su estilo,
la convivencia en el andarivel fue buena,
lo cual, hay que decirlo,
no siempre sucede en las piletas.

Aunque yo nada aprendí de la experiencia,
lo cierto es que este hombre sigue hoy
agarrado del borde en mi cabeza
Y esta permanencia
debe querer decir alguna cosa
que yo no estoy pudiendo

poner en palabras.




Carla Sagulo (Argentina, Buenos Aires, 1977)

Más poemas en el interpretador y en su blog.



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