viernes, 11 de diciembre de 2009

Noche oscura del alma

(Hieronymus Bosch, 1450-1516)


Voy a romper el hechizo
que me separa como un vidrio
de mis ojos.
No es necesario ver.
Pero yo veo
en las astillas la infancia castigada,
los ojos de un caballo
que murió de no andar.
Érase una vez
y ya no es nada:
reliquias
en un cofre encerradas para siempre.
Pero yo continúo
como un ángel en sus cuitas con Dios
con el amor que llamo Dios
y está dormido.

He recibido un insulto:
analfabeto.
Así han querido pagarme mis cabras.
Pero yo estoy aquí
con mi diluvio
y mis encarnizadas actrices
y mis duelos.
No consagro mis ojos a las brasas.
Y no me aparto de ellas.
Temo al sueño liviano.
Al silencio
que se arropa conmigo cuando duermo.
No es necesario ser así.
Tener razón.
Mentir
para que no se juzgue a la verdad.
Pero vivimos a tientas:
un instante y nos vamos.
Yo desearía un poco más.

Hace frío en este cuarto.
La chimenea huele a polvo viejo.
Entre los libros del anticuario hay una hendija de luz.
Ya ni el temor
es mi enemigo.


(de: Poemas de pintores,
Inédito)
Eduardo Mileo (Argentina, Buenos Aires, 1953)



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