domingo, 26 de abril de 2009

Soneto 94
























Aquellos que tienen el poder de dañar y no lo hacen,
aquellos que no hacen todo aquello que más demuestran,
y que, conmoviendo a los demás, son en sí como piedras:
imperturbables, fríos, y lentos para la tentación.
Heredan justamente los privilegios del cielo
y economizan del despilfarro las riquezas de la naturaleza.
Son los amos y señores de sus propios rostros;
los demás sólo son servidores de su excelencia.
La flor del verano es dulce para el verano,
aunque sólo vive y muere para sí misma;
pero si esa flor se pone en contacto con una vil infección
la más vil cizaña supera su dignidad:
pues las cosas más dulces se agrían por sus acciones:
los lirios que se pudren huelen mucho peor que la cizaña.




William Shakespeare  (Stratford on Avon, Reino Unido, 1564-id., 1616)


(Traducción de Enrique Pezzoni)
94

They that have power to hurt, and will do none,
That do not do the thing, they most do show,
Who moving others, are themselves as stone,
Unmoved, cold, and to temptation slow:
They rightly do inherit heaven's graces,
And husband nature's riches from expense,
Tibey are the lords and owners of their faces,
Others, but stewards of their excellence:
The summer's flower is to the summer sweet,
Though to it self, it only live and die,
But if that flower with base infection meet,
The basest weed outbraves his dignity:
For sweetest things turn sourest by their deeds,
Lilies that fester, smell far worse than weeds.




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