lunes, 23 de noviembre de 2009

ODA: ATISBOS DE INMORTALIDAD EN LOS RECUERDOS DE LA PRIMERA INFANCIA









El niño es padre del hombre;
y cuanto deseo es que mis días
se enlacen uno a otro con natural afecto.

I

En otros tiempos, prados, bosquecillos y arroyos
la tierra y las visiones cotidianas
me parecían
nimbados con el celeste resplandor,
la gloria y lozanía de un sueño.
Ahora ya no es lo mismo que antaño:
dondequiera que me vuelva,
así en la noche como en el día,
ya no me es dado ver lo que antes vi.

II

Surge y se disipa el arco iris,
la rosa es bella,
la luna, con deleite,
contempla en torno, si despejado está el cielo;
en una noche estrellada, los destellos
son límpidos y hermosos;
el resplandor del sol es un glorioso nacimiento;
yo sé, empero, donde quiera que vaya
que un resplandor ya se extinguió en el mundo.





William Wordsworth (Gran Bretaña, Cockermouth, 1770-Rydal Mount, id., 1850) 


(Traducción de Patricia Mathews)





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