viernes, 6 de noviembre de 2009

Todos los espejos del mundo...


Todos los espejos del mundo

no ayudan, ni estoy conmovido

por el calmo emerger de mi
imagen en la lluvia, no soy

yo quien aparece o imagina. Mira
si puedes, si puedes hacer

el desagradable viaje, la casa
donde sombras de mi propia

infancia son regadas y forzadas
como plantas en exceso crecidas, debes

mirar porque yo no puedo. No
puedo enfrentar ese temible trato

y mis ojos en, digamos, el cristal
de un bar público, se vuelven

una caza depravada para otras
imágenes reflejas. ¡Y qué bendito

alivio! Cuando es una visión
odiosa, cualquiera

menos la antigua ilusoria contusión,
cualquiera pero no mis íncubos privados.

¿Cuando tenga cincuenta años tal vez
mi rostro vagará en esas prolongaciones
de la inocencia y me enfrentará?
¡Oh lluvia, disuélveme! ¡Espejo, mátame!




Frank O'Hara (Baltimore, 1926-Fire Island, Nueva York, 1966)

(Versión: Alberto Girri)


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