miércoles, 3 de marzo de 2010

ZONA MUERTA



KOZMIC BLUES


A distancia prudente de la Tierra,
Eros el asteroide lleva tatuados
los restos de tantísimos choques.

Gira desde hace 100 millones de años.
Podría provocar un desastre
si chocara con nuestro planeta, pero nunca
van a cruzarse sus caminos.

Alguien dijo: "Eros es un buen ejemplo
de la materia más antigua del sistema solar"

Cómo puede un cuerpo celeste tan pequeño
guardar tantas embestidas .

Huellas de impactos con otros cuerpos
a lo largo de 4.500 millones de años.

Los astrónomos no entienden nada.

Dicen que cuando los cometas
pierdan su capa de hielo
podrán convertirse en asteroides.

Perderán su brillo, y crecerá su apetito.
Hambrientos cuerpos del cosmos,
portadores de cada fuego
que haya reventado en su corteza.

Eros tiene algunas claves del origen
de la Tierra y el sistema solar y también
el secreto de algún encontronazo
que pudiera destruir el planeta.

El que lo bautizó
comprendió de qué se trata.

El que nombró de ese modo
al extraño cuerpo que lleva lo que somos,
lo que seremos y no fuimos,
en la curva profunda.


INSOMNIO DE LA MADERA


Todo se durmió, menos la madera
que cubre el interior de estas paredes.
Entre las tablas y el cemento hay ruidos,
tal vez un roedor, insectos, o quizá
es la genuina queja de la madera,
que no me soporta.
De todos modos algo trata de decirme,
acaso esté despidiéndose de mí
en su particular dialecto: “Ya no
te veré, dentro de poco te irás”. Pero calla
con sigilo el destino de la partida,
cuando advierte que ya estoy dormido
y soy parte de la noche.

(De Zona muerta, 2004)


Horacio Fiebelkorn (Argentina, La Plata, 1958)



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