domingo, 29 de marzo de 2009

MADONA DE LAS FLORES DE LA TARDE




Todo el santo día he estado trabajando,
ya estoy cansado.
Y llamo: "¿Dónde estás?"
Solo se oye el rumor de la encina en el viento.
La casa está en silencio,
el sol brilla en tus libros,
en tus tijeras y tu dedal que acabas de dejar,
mas tú no estás aquí.
Al punto me siento solo:
¿Dónde estás?
Ando en torno buscando.


Y de pronto, te veo
bajo un toldo azul pálido de veraneras
con una canastilla de rosas bajo el brazo.
Fría como de plata,
y te sonríes.

Pienso que las campanas de Canterbury están tocando
aires ligeros,

me dices que las peonías ya quieren poda,
que las colombinas se han salido de su marco,
que la pirus japónica debe desenramarse y redondearse.
Me dices estas cosas,
pero yo te miro, corazón de plata,
blanca llama de corazón de plata pulida
ardiendo bajo el quiosco azul de veraneras,
y ansío en ese instante ponerme de rodillas a tus pies,
mientras en torno nuestro desgranan las campanas de
Canterbury sus altos y dulces Tedéums.



Amy Lowell  (E.E.U.U. , Brookline, 1874-1925)

(Traducción de J.C.Urtecho y E.Cardenal,
Antología de la poesía norteamericana,
Aguilar, Madrid, 1962)

MADONNA OF THE EVENING FLOWERS

All day long I have been working,
Now I am tired.
I call: “Where are you?”
But there is only the oak tree rustling in the wind.
The house is very quiet,
The sun shines in on your books,
On your scissors and thimble just put down,
But you are not there.
Suddenly I am lonely:
Where are you?
I go about searching.

Then I see you,
Standing under a spire of pale blue larkspur,
With a basket of roses on your arm.
You are cool, like silver,
And you smile.
I think the Canterbury bells are playing little tunes.

You tell me that the peonies need spraying,
That the columbines have overrun all bounds,
That the pyrus japonica should be cut back and rounded.
You tell me these things.
But I look at you, heart of silver,
White heart-flame of polished silver,
Burning beneath the blue steeples of the larkspur.
And I long to kneel instantly at your feet,
While all about us peal the loud, sweet Te Deums of the Canterbury bells.


(from Pictures of the Floating World, by Amy Lowell -1919)






Más poemas traducidos por Jorge Aulicino y Jorge Fondebrider, aquí.


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