jueves, 26 de marzo de 2009

EL GENERAL


Fragmento


El silbido del cachilo,
cuando aclaraba,
le avisó que quería
componer, aunque
el agua, sembrada
de violetas y calas,
apenas si bajaba
por la zanja natural
de la quinta: apenas...
Y la tormenta, minga,
no se iba.


Al salir de la casa,
adivinó la desgracia.
Parado en un poste
esquinero, el carancho
se limpiaba las plumas,
empachado,


Pero cuando él decía
"General", abriéndose
paso bajo los paraísos,
donde pisaba suelo
firme, también salía
fuera del tiempo,
su voz encontraba el eco
de otros Franciscos,
que habían llamado
a otros Generales,
por la misma huella.


No era permeable
como la tierra
ni vivía las mudanzas
del sauce o la calandria:
la costumbre afirmaba
un lenguaje invariable,
bautizaba "Francisco"
a los hombres,
"Rosa" a las mujeres,
"General", "Lucifer"
a los perros.
Apenas las palabras
para interpretar
los signos de la tierra
y del cielo y la conducta
de los animales, cosas
que nunca cambian,
para la pena y la alegría,
el trabajo y el descanso:
las palabras y los nombres
que abrían un camino
en el abandono de ir
por el mundo
y abrigaban un ser.


de El General
(Melusina,Mar del
Plata,2000)
Osvaldo Aguirre (Colón, Buenos Aires, 1964)



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