jueves, 18 de junio de 2009

EL OJO DEL QUE MIRA

(Tres poemas)

Álbum familiar

Cuando en mitad de la noche
presentimos y tocamos
y tocando descubrimos
agua, a veces crema, sangre
por un segundo dudamos
entre limpiarnos
o seguir durmiendo.

Ahora lo sabemos:
buscábamos algo
que ya nos encontró.

Ciegos como topos
nunca supimos hacia dónde.
No por eso dejamos de cavar.


Torso desnudo de un muchacho al sol

El cuerpo se tensa
en cien fibras enloquecidas.
En el abdomen plano
dos líneas se pierden
en la espesura del pubis.
Esas líneas bastarían
para adorarlo meses.

Al final del día
buscarle las axilas, olerlo
buscarlo entre las piernas
y encontrarlo duro
pesado de semen joven.

Es verano.
La tortura de no tenerlo es dulce.


Descripción de un estado físico

Por la lengua, dientes, paladar
transita el sonido.
En la garganta, tráquea, glotis
mora la angustia.

El suceso imprime su huella.
Luego asfixia y mutismo.
Al final, quizás
la palabra.
En el medio
horas o años
de silencio.

La mente es un manojo
de espejos rotos
sin ninguna luz cerca.




Griselda García (Buenos Aires,  Argentina, 1979)





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