martes, 23 de junio de 2009

VERSOS DORADOS












¡Y qué! ¡Todo es sensible!
Pitágoras
¡Hombre, pensador libre, crees tú solamente
Pensar en este mundo donde la vida estalla!
Tu libertad dispone de las fuerzas que en ti halla,
Pero el vasto Universo de tu arbitrio está ausente.

Respeta aun en la bestia un espíritu vivo...
A la Creación un alma le nace en cada rosa;
Un misterio de amor en el metal reposa:
Todo es sensible, y todo, sobre tu ser, activo.

Teme en el muro ciego un mirar que te espía.
A la materia misma está un verso ligado...
No la unzas al yugo de una misión impía.

Aun en el ser oscuro habita un Dios velado.
Y como el ojo late bajo el párpado ciego,
Así esconde el espíritu en las piedras su ruego.



Gérard de Nerval

(Versión de Alejandro Bekes)
VERS DORÉS

Eh quoi! tout est sensible!
Pitágoras


Homme! libre penseur! -te crois- tu seul pensant
Dans ce monde où la vie éclate en toute chose:
Des forces que tu tiens ta liberté dispose,
Mais de tous tes conseils l'Univers est absent.

Respecte dans la bête un esprit agissant...
Chaque fleur est une âme à la Nature éclose;
Un mystpère d'amour dans le métal repose:
Tout est sensible: -et tout sur ton être est puissant!

Crains dans le mur aveugle un regard qui t'épie:
A la matière même un verbe est attaché...
Ne la fais point servir à quelque usage impie.

Souvent dans l'être obscur habite un Dieu caché;
Et, comme un oeil naissant couvert par ses paupières
Un pur esprit s'accroît sous l'écorce des pierres.



Gérard de Nerval (Gérard Labrunie; París, 1808-id., 1855) Escritor francés. Huérfano de madre, se crió con su abuelo en Valois. En 1822 se trasladó a París, donde llevó una existencia bohemia. En los últimos años de su vida, los más fecundos, sufrió graves trastornos y estuvo internado en varias ocasiones; finalmente se suicidó. Tras publicar una traducción libre del Fausto de Goethe (1827) y crónicas teatrales y ensayos en distintas revistas, en 1854 apareció la colección de novelas cortas Hijas del fuego, que incluía el relato Sylvie, de estilo clásico y temática estrictamente romántica. Ese mismo año publicó Las quimeras, colección de sonetos simbolistas que prefiguró la poética de Baudelaire y Mallarmé. En 1855 apareció Aurelia, que mezclaba sueño y realidad y fue considerada una de las obras fundacionales de la literatura moderna.



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