miércoles, 24 de junio de 2009

EL VIEJO POETA













Quizá lo supo alguna vez: adolescente, despertando
a los tumultos de la melodía;
joven, luchando con las trampas de la palabra;
maduro, minado por la decepción y la ironía,
intuyendo en períodos extremos, la belleza
despojada de todo, aislada y alta
como el propio fracaso,
honor de la poesía.

Lo supo alguna vez: su destino era un cuarto
encadenado al triunfo del moho y las arañas,
habitación de triste hotel, desorden
de ropas arrojadas, comedero
de polillas, cárcel perfecta
para el antiguo lobo de las musas.

Si hubiera enloquecido, como Hölderlin,
pudo haber sido su vejez un éxtasis
de sí mismo,
un agua musical que completara
el orden matemático, la poética pura
que admiró en Valéry.
Pero la timidez y el orgullo le forjaron
esos últimos años, sin libros, sin amigos,
mochuelo que en la nada nocturna acostumbraba
su andar de desterrado hacia la muerte.
Alguna vez lo dijo: Yo lo quise,
preparé mi destino, logré mi libertad,
mi ironía fue dardo que ahuyentó complacencias,
la pereza, una herrumbre que detuvo mi obra.
Natural que el rencor de los otros desdeñara su canto,
el puñado de versos memorables que hirieron
a intervalos sus días.
Y raro que hoy lo invoque (hoy que empieza a crecer
la hierba del olvido
sobre los arrasados paraísos de Orfeo),
porque también como ellos sólo supe ignorarlo
aunque a veces sus versos volvían a mis noches
repitiendo su coro de belleza y de sombra
para escuchar la vida, para encender los sueños
y el corazón, señor de la miseria.

¡Poesía, triunfo errátil, no olvides a tus siervos!



Horacio Armani


Horacio Armani. Poeta, traductor, narrador y ensayista argentino. Nació en Trenel, La Pampa en 1925, pero reside en Buenos Aires. Fue jefe de Extensión Cultural de la Biblioteca Nacional, realizó estudios de literatura italiana becado por el gobierno de Italia, trabajó en la Biblioteca del Congreso de la Nación y durante varios años tuvo a su cargo la sección bibliográfica del diario La Nación. Distinguido con premios literarios como el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la poesía, el Primer Premio Nacional de Poesía, y el Premio Internazionale Eugenio Montale, su dedicación a este arte le valió la condecoración con el grado de Comendador de la Gran Cruz de la Orden al Mérito otorgada por el Gobierno de Italia. Recordado traductor de la poesía italiana al español, sus versiones de Montale, de Pavese y de otros poetas italianos forman parte de la memoria cultural de los argentinos. "Esta luz donde habitas" fue su primer obra poética, que incluye "El gusto de la vida" (1974), "Verano lento" (2003) y "El sueño de la poesía" (2008), entre otros títulos.


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