domingo, 12 de julio de 2009

LA CANCIÓN DE AMOR DE ALFRED J. PRUFROCK

S'io credessi che mi risposta fosse
a persona che mai tornasse al mondo
questa fiamma staria senza piú scosse.
Ma per ció che giammai di questo fondo
non tornó vivo alcun, s'i'odo il vero,
senza tema d'infamia ti rispando.


Vamos entonces, tú y yo,

Cuando el atardecer se extiende contra el cielo
Como un paciente anestesiado en una mesa;
Vamos, por ciertas calles medio abandonadas,
Refugios entre murmullos
De noches sin sueño en hoteles baratos de una noche
Y restoranes con aserrín, y ostras vacías:
Calles que se prolongan como una aburrida discusión
Con el propósito insidioso de llevarnos
A una pregunta abrumadora...
Ah, no preguntes, "¿Cuál es?"
Vamos, y hagamos la visita.

En la sala las mujeres van y vienen
Hablando de Miguel Ángel.

La niebla amarillenta que frota su lomo en las ventanas,
El humo amarillento que frota sul hocico en las ventanas
Pasó la lengua en los rincones del ocaso,
Se demoró en los charcos de los desagües,
Dejó caer sobre su lomo el hollín que cae de las chimeneas,
Resbaló por la terraza, dio un salto repentino,
Y viendo que era una suave noche de octubre,
Hizo una espiral en torno de la casa, y se quedó dormido.

Y por cierto que habrá tiempo
Para el humo amarillento que desliza por la calle
Frotando su lomo en las ventanas;
Habrá tiempo, habrá tiempo
De preparar una cara para encontrar las caras que te encuentras;
Habrá tiempo de asesinar y de crear,
Y tiempo para todos los trabajos y los días de las manos
Que levantan y sueltan en tu plato una pregunta;
Tiempo para ti y tiempo para mí,
Y tiempo aún para cien indecisiones,
Y para cien visiones y revisiones,
Antes de tomar una tostada, y el té.

En la sala las mujeres van y vienen
Hablando de Miguel Ángel.

Y por cierto que habrá tiempo
De preguntar,"¿Me atrevo?""¿Me atrevo?"
Tiempo de volverse y bajar las escaleras,
Con un claro de calvicie en medio de mi pelo
(Dirán: "¡Cómo le está raleando el pelo!")
Mi chaqueta, mi cuello subiendo firmemente a la barbilla,
Mi corbata fina y sobria, pero sujeta por un simple alfiler,
(Dirán: "Pero qué delgados los brazos y las piernas!")
¿Me atrevo
a perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo
Para decisiones y revisiones que un minuto habrá de revocar.

Pues las he conocido a todas ya, las conozco todas—
He conocido las puestas, las tardes, las mañanas,
He medido mi vida con cucharitas de café;
Conozco las voces moribundas que declinan
Bajo la música de un cuarto alejado.
Entonces ¿cómo podría presumir?

Y he conocido ya los ojos, los conozco todos—
Los ojos que te fijan en una fórmula expresa,
Y cuando sea una fórmula, despatarrado en un alfiler,
Cuando esté colgado y meneándome en la pared,
Entonces, ¿cómo empezaría
A escupir todas las colillas de mis días y maneras?
Y ¿cómo podría presumir?

Y he conocido ya los brazos, los conozco todos—
Brazos con pulseras y blancos y desnudos
(Pero a la luz de la lámpara, con vello castaño)
¿Es perfume de un vestido
Lo que me hace divagar?
Brazos que se tienden en la mesa, o se envuelven en un chal.
Y ¿debería entonces presumir?
Y ¿cómo tendría que empezar?

............................................................

¿Diré que pasé al oscurecer por calles estrechas
Mirando el humo que sube de las pipas
De hombres solitarios en mangas de camisa, asomados a ventanas?.

Yo debería haber sido un par de garras destrozadas
Barrenando el fondo de mares silenciosos.

............................................................

¡Y la tarde, al anochecer, duerme tan plácidamente!
Alisada por largos dedos,
Dormida... cansada... o fingiéndose enferma,
Estirada en el piso, aquí junto a ti y a mí.
¿Debería yo, después del té, las masas, los helados,
Tener la energía para forzar el momento hasta su crisis?
Pero aunque he llorado y ayunado, llorado y rezado,
Aunque he visto mi cabeza (ya ligeramente calva) sobre una bandeja,
No soy ningún profeta — y esto carece de importancia;
He visto vacilar el momento de mi grandeza,
Y he visto al eterno Lacayo trayéndome el abrigo, y sonreír a mi espalda,
Y, en suma, tuve miedo.
¿Y hubiera valido la pena, después de todo,
Después de las tazas, la mermelada, el té,
Entre la porcelana, entre un poco de charla tuya y mía,
Hubiera valido la pena
Haber deshecho de un mordisco la cuestión, con una sonrisa,
Haber apretado el universo en una bola
Para arrojarla a una pregunta abrumadora,
Decir: "Yo soy Lázaro, venido de entre los muertos,
Vuelto para decirles todo, les diré todo"—
Si alguna, acomodando una almohada junto a su cabeza,
Dijera: "No es esto lo que quería decir, en absoluto.
No es esto, en absoluto."?

¿Y hubiera valido la pena, después de todo,
Hubiera valido la pena,
Después de los crepúsculos y los jardines y las calles regadas,
Después de las novelas, después de las tazas de té, después
De las faldas que se arrastran por el suelo—
Y esto, y tanto más?—
¡Es imposible decir exactamente lo que quiero decir!
Pero como si una linterna mágica proyectara los nervios como dibujos en una pantalla:
¿Hubiera valido la pena
Si alguna, acomodando su almohada o arrojando a un lado un chai,
Dijera, volviéndose a la ventana:
"No es esto en absoluto,
No es esto lo que quería decir, en absoluto."?

...............................................................

¡No! Yo no soy el Príncipe Hamlet, ni tenía que serlo;
Soy un noble del séquito, uno que servirá
Para engrosar la comitiva, comenzar una escena o dos,
Aconsejar al príncipe; sin duda, un instrumento fácil,
Respetuoso, contento de ser útil,
Político, cauto y meticuloso;
Lleno de palabras elevadas, pero un poco obtuso;
A veces, por cierto, casi ridículo
A veces, casi, el Bufón.

Envejezco... envejezco...
Deberé arremangar mis pantalones.

¿Me haré la raya del cabello atrás? ¿Me atreveré a comer un durazno?
Usaré pantalones blancos de franela, y pasearé por la playa.
He oído a las sirenas cantándose entre sí.

No creo que vayan a cantar
Para mí.

Las he visto cabalgar en las olas mar adentro
Peinando el blanco pelo de las olas echado atrás por el viento
Cuando el viento sopla el agua blanca y negra.

Nos hemos demorado en las cámaras del mar
Junto a jóvenes del mar, adornadas con algas rojas y morenas,
Hasta que voces humanas nos despierten, y nos ahoguemos.




T.S.Eliot (E.E.U.U., Saint Louis, 1888 - Londres, 1965)

(Traducción de Gerardo Gambolini)


The love song of J. Alfred Prufrock

S'io credesse che mia risposta fosse
A persona che mai tornasse al mondo,
Questa fiamma staria senza piu scosse.
Ma perciocche giammai di questo fondo
Non torno vivo alcun, s'i'odo il vero,
Senza tema d'infamia ti rispondo.


Let us go then, you and I,

When the evening is spread out against the sky
Like a patient etherised upon a table;
Let us go, through certain half-deserted streets,
The muttering retreats
Of restless nights in one-night cheap hotels
And sawdust restaurants with oyster-shells:
Streets that follow like a tedious argument
Of insidious intent
To lead you to an overwhelming question...
Oh, do not ask, "What is it?"
Let us go and make our visit.

In the room the women come and go
Talking of Michelangelo.

The yellow fog that rubs its back upon the window-panes,
The yellow smoke that rubs its muzzle on the window-panes
Licked its tongue into the corners of the evening,
Lingered upon the pools that stand in drains,
Let fall upon its back the soot that falls from chimneys,
Slipped by the terrace, made a sudden leap,
And seeing that it was a soft October night,
Curled once about the house, and fell asleep.

And indeed there will be time
For the yellow smoke that slides along the street,
Rubbing its back upon the window-panes;
There will be time, there will be time
To prepare a face to meet the faces that you meet;
There will be time to murder and create,
And time for all the works and days of hands
That lift and drop a question on your plate;
Time for you and time for me,
And time yet for a hundred indecisions,
And for a hundred visions and revisions,
Before the taking of a toast and tea.

In the room the women come and go
Talking of Michelangelo.

And indeed there will be time
To wonder, "Do I dare?" and, "Do I dare?"
Time to turn back and descend the stair,
With a bald spot in the middle of my hair—
[They will say: "How his hair is growing thin!"]
My morning coat, my collar mounting firmly to the chin,
My necktie rich and modest, but asserted by a simple pin—
[They will say: "But how his arms and legs are thin!"]
Do I dare
Disturb the universe?
In a minute there is time
For decisions and revisions which a minute will reverse.

For I have known them all already, known them all:—
Have known the evenings, mornings, afternoons,
I have measured out my life with coffee spoons;
I know the voices dying with a dying fall
Beneath the music from a farther room.
So how should I presume?

And I have known the eyes already, known them all—
The eyes that fix you in a formulated phrase,
And when I am formulated, sprawling on a pin,
When I am pinned and wriggling on the wall,
Then how should I begin
To spit out all the butt-ends of my days and ways?
And how should I presume?

And I have known the arms already, known them all—
Arms that are braceleted and white and bare
[But in the lamplight, downed with light brown hair!]
It is perfume from a dress
That makes me so digress?
Arms that lie along a table, or wrap about a shawl.
And should I then presume?
And how should I begin?

Shall I say, I have gone at dusk through narrow streets
And watched the smoke that rises from the pipes
Of lonely men in shirt-sleeves, leaning out of windows?...

I should have been a pair of ragged claws
Scuttling across the floors of silent seas.

And the afternoon, the evening, sleeps so peacefully!
Smoothed by long fingers,
Asleep ... tired ... or it malingers,
Stretched on the floor, here beside you and me.
Should I, after tea and cakes and ices,
Have the strength to force the moment to its crisis?
But though I have wept and fasted, wept and prayed,
Though I have seen my head [grown slightly bald] brought in upon a platter,
I am no prophet—and here's no great matter;
I have seen the moment of my greatness flicker,
And I have seen the eternal Footman hold my coat, and snicker,
And in short, I was afraid.

And would it have been worth it, after all,
After the cups, the marmalade, the tea,
Among the porcelain, among some talk of you and me,
Would it have been worth while,
To have bitten off the matter with a smile,
To have squeezed the universe into a ball
To roll it toward some overwhelming question,
To say: "I am Lazarus, come from the dead,
Come back to tell you all, I shall tell you all"
If one, settling a pillow by her head,
Should say: "That is not what I meant at all.
That is not it, at all."

And would it have been worth it, after all,
Would it have been worth while,
After the sunsets and the dooryards and the sprinkled streets,
After the novels, after the teacups, after the skirts that trail along the floor
And this, and so much more?
It is impossible to say just what I mean!
But as if a magic lantern threw the nerves in patterns on a screen:
Would it have been worth while
If one, settling a pillow or throwing off a shawl,
And turning toward the window, should say:
"That is not it at all,
That is not what I meant, at all."

No! I am not Prince Hamlet, nor was meant to be;
Am an attendant lord, one that will do
To swell a progress, start a scene or two,
Advise the prince; no doubt, an easy tool,
Deferential, glad to be of use,
Politic, cautious, and meticulous;
Full of high sentence, but a bit obtuse;
At times, indeed, almost ridiculous
Almost, at times, the Fool.

I grow old ... I grow old...
I shall wear the bottoms of my trousers rolled.

Shall I part my hair behind? Do I dare to eat a peach?
I shall wear white flannel trousers, and walk upon the beach.
I have heard the mermaids singing, each to each.

I do not think that they will sing to me.

I have seen them riding seaward on the waves
Combing the white hair of the waves blown back
When the wind blows the water white and black.

We have lingered in the chambers of the sea
By sea-girls wreathed with seaweed red and brown
Till human voices wake us, and we drown.



3 comentarios:

Fede Terna dijo...

Esto es sinceramente maravilloso, y con gran coordinación:¡Hoy estuve leyendo a Eliot todo el día!
Pero creo que es necesario aunque sea poder ver la versión original en inglés, porque la traducción, no diría una traición (la frase es conocida), sino más bien una reducción importante de sonidos obviamente, y de sentidos más bien secundarios. Bueno, exelente trabajo tu blog, y gracias por darle, aunque sea sin querer, un remate extraordinario a mi día con Eliot.Estaría bueno subir, sino la célebre tierra baldía, quizás The Hollow Men, Gerontion o Portrait of a Lady.

Saludos!
Federico.

Marcelo dijo...

Hola Federico. Empiezo por el final, ya hay varias traducciones en red, de los poemas que me pedís. "Gerontion" y "The Hollow men", lo podés leer, aquí:
http://www.desibilasypitias.blogspot.com/search?q=T.S.+Eliot
en versiones inmejorables y Portrait of a lady lo podés leer en esta biblioteca:
http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2007/04/ts-eliot-retrato-de-una-dama.html.
En cuanto a "The waste land", podés encontrar una buena versión del poeta José Luis Rivas, acá:
http://www.literatura.us/idiomas/tse_tierra.html
de El entierro de los muertos, completo, y en mi blog, también hay algo.
En cuanto a las versiones de los poemas de Eliot que publiqué SON BILINGÜES, fijate, el original aparece debajo de la versión al castellano.
Te agradezco la visita y los comentarios.

Cálidos saludos

Fede Terna dijo...

Si!Claro que los poemas que publicaste son bilingües!Por eso mismo, era una suerte de cumplido.. y en cuanto a los otros poemas tengo una edición de Corregidor, que es bilingüe, y por suerte entiendo bastante inglés, porque la verdad que la traducción no me convence mucho, gracias por los datos de las otras traducciones online, yo te decía que The Hollow Men, etc, son lindos poemas para subir. Estuve chusmeando un poco más y realmente tienen un proyecto maravilloso, no hay un sólo autor que me guste que no esté en su blog.

Saludos!
Federico.