Antigua luz, en esta profundidad, conoce
el velo de la decepción, el valle de agua
entre saltos y divisiones.
Así que aquí, a medida que el viento del sur alerta al cuerpo
un cambio de estación, la hoja
del álamo escarlata va de un lugar a otro,
cuerpo inestable que busca anclarse
a un espejo diferente.
Un ojo como este puede estar ciego al mundo
al filo de la muerte. Un ojo como este
puede ser solo una pluma de pavo real,
un botón en la poda o una tesitura
distinta en la voz de la tierra.
Hay un mercado en Suffolk
donde los huesos y urnas y monedas romanas
delimitan un suelo sagrado con el sonido de una visión.
El tiempo nos dirá todo acerca de la sensación
y el modo en que nos reconciliamos
con nuestro fracaso
para ver todo menos el punto azul del deseo
que nos conduce a casa.
Jay Wright (Nuevo México,1935, vive en California -E.U.U.U.,desde su infancia)
(Traducción: Jeannette L. Clariond)
EYES
Old light, at this depth, knows
the veil of deception, the water valley
through which it leaps and divides.
So here, as the south wind alerts the body
to the season's change, the scarlet poplar
leaf runs, from point through point,
a topsy-turvy body to be fixed
in a different mirror.
An eye, such as this, may be worldblind
in the lode-break of dying. An eye, such as this,
may be no more than a peacock's tail,
the infant bud in a cutting, or the different
curve of a voice in the earth.
There is a market town in Suffolk,
where the bones and Roman urns and coins
mark a sacred ground with the sound of vision.
Time must tell us everything about sensation
and the way we have come to terms
with our failure
to see anything but the blue point of desire
that leads us home.
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