Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Leonidas Escudero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Leonidas Escudero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de marzo de 2020

POEMAS INÉDITOS (2010)






































Tal cual


Me veo en esa foto jovencito
en campo de San Juan, estoy sentao
en un carro sin ruedas. Parece
que me siento feliz.

Me cuelga de la boca provocativamente
un cigarro que dice mírenlo a este,
se hace el triunfador y veremos después
qué va a pasar con él.

Joven amigo,
me da ‘legría verte y que hayas venido
a visitarme. Ya sé,
quisieras saber qué hago hoy, y si
anduve tras el rastro de algo maravilloso
pero igual que a vos te sucede
me quedé sentao en un carro sin ruedas.




Jorge Leonidas Escudero





Jorge Leonidas Escudero. Poeta argentino. Nació en 1920 en la provincia de San Juan, Argentina, donde vivió y murió en 2016. Realizó estudios de agronomía, que abandonó;  y se dedicó a la minería en forma rudimentaria, en Calingasta. Durante años buscó oro y metales preciosos en las cerros de su provincia.  Comenzó a publicar recién a los cincuenta años. Poemas suyos y referencias a su obra aparecen en diarios y revistas del país y del exterior. Obtuvo Premios y Distinciones de diversas entidades culturales nacionales e internacionales. La Fundación Argentina para la Poesía lo destacó como Miembro de Honor por la Provincia de San Juan y la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, lo distinguió por su trayectoria cultural. El Honorable Senado de la Nación le otorgó el Diploma de Honor. La Universidad Nacional de San Juan le otorgó en 2006 el título de Doctor Honoris Causa. También recibió el premio nacional “Rosa de Cobre”. Publicó los siguientes libros: La raíz en la roca (1970) ; Le dije y me dijo (1978); Piedra sensible (1984); Los grandes jugadores (1987); Basamento cristalino (1989) ; La raíz en la roca (Antología editada en México) y Umbral de salida (1990); Elucidario (1992) ; 1993: Jugado (1993) ; Aires de cordillera (Álbum de catorce composiciones de proyección folklórica cuyana, con música de José Luis Aguado Castro, 1994); Cantos del acechante (1995); Viaje a ir (1996); Caballazo a la sombra (1998); Dibujos-poemas (23 dibujos de Malena Peralta y sendos poemas del autor. Edición especial de la Universidad Nacional de San Juan, 1999); Aguaiten (2000); Senderear (2001) y Le dijo y me dijo (Antología editada en México por Ediciones Azafrán y Cinabrio, 2006). En Ediciones en Danza publicó: A otro hablar (Antología , 2001): Verlas venir (2002); Andanzas mineras (72 poemas relativos a la minería extraídos de sus obras anteriores) y Endeveras (2004) ; Divisadero (2005), Tras la llave (2006) y Poesía completa, en Ediciones en Danza, 2011, entre otros. "El autor tiene que ponerse a pensar hasta qué punto merece la consideración del lugar donde vive y honestamente tratar de permanecer en lo que considera la real motivación para su obra y el arte que realiza, nada más”, escribió. La minería, el juego, el alcohol y el amor perdido o malogrado fueron parte de sus obsesiones.



IMAGEN: Sin créditos; tomada del blog: http://elpoemadelmomento.blogspot.com/2016/02/jorge-leonidas-escudero-1920-2016.html





lunes, 23 de marzo de 2020

ENDEVERAS (2004)


Ellas


Ias que ordeñan cabras y hacen queso y quesillo,
hijas de pedregales viudas
de recuerdos que andan a caballo
en el monte espinoso, madres
de quienes desde lejos nunca volvieron.
Las que lavan sudor y cuelgan
en el viento saludos, las que amasan
pan milagroso cuando el tiempo pega
firme y sin compasión.

La Pancha la Jesumina
la Teodolinda con sus ñañas, todas
las calladitas que parieron
cantores llorones y agitados pañuelos
de alegría y amor.

Mujeres de los campos estos onde
en cerros o llano, allá
donde topa y troncha el olvido encendieron
su vida como leña y fueron ceniza
esparcida al viento en la tierra que amaron.

(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)


Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)






sábado, 21 de marzo de 2020

VERLAS VENIR (2002)

















Tanteo a oscuras

¿A dónde va el amor? ¿Qué busca en nosotros?
Pobre de mí entonces, víctima de él
porque me usa de puente para ir a no sé.

¿Va
el amor a mujer que es llamándome o
yo así me doy cuerda para ir a un oscuro
inexorable Todo? Nadie
sabe un qué hay detrás de este
caminar en la noche dando voces, nadie.

Endemientras el sexo hace lo suyo,
arremete, pone y saca, encima
vivientes para en por último
aislar a cada uno y lo estruja, le saca
las ganas la alegría la tristeza, le desviste
los huesos. Dígame alguien
¿adonde va el amor?



El susodicho

El juego es azul encantamiento
y soñar dorado con olor a plata;
pero se te va a lágrimas cuando el susodicho
vomita la última esperanza,
ficha quiero decir.

El susodicho soy yo o vos o desalmadas
personas que apostamos, perdemos y transidos
castañeteamos los dientes.
Hablo de lo que sucede a trasnochada
gente empeñada en vencer al azar,
ese diablo que arma las pesadillas, te llama,
te clava cuchillo ‘n la cabeza e insulta
jodete una vez más por bruto.

Ahora es que vuelvo a despotricar del juego
pero de nada sirven estos desahogos.
Anoche me ha ido como la mierda, perdí todo.
Perdonen que hable tan crudo, estoy enfermo,
traspasado por la hediondez
de lo que me ha sucedido.

Juro que cuando me recupere
no voy a volver a las andadas.
Esta vez créanme.
  
(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



Nota bene: Hay otro poema de este libro en una entrada anterior.


IMAGEN: Sin título, pintura de Cecily Brown.




jueves, 19 de marzo de 2020

CABALLAZO A LA SOMBRA (1998)


















Escuela primaria


Es que la Señorita dio la orden: Scudero
pase al frente, tome almohadilla y borre.
-¿Qué?
-Todo
lo escrito en su vida.
-¿Paa qué?
-Para que no recuerde las apuestas perdidas.
-Pero es que también tuve ganancias.
-Scudero no sea gil,
esas también son pérdidas porque ya no existen,
se las llevó el viento zonda. Borre todo.

Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)

Nota bene: Hay otro poema de este libro en una entrada anterior.


IMAGEN: Tomada de Pinterest (sin crédito). 



martes, 17 de marzo de 2020

VIAJE A IR (1996)






















La herida más mortal

La herida más mortal es enteriza,
baja desde la coronilla
hasta las uñas de los pies.
Podés hacer cuanto se te ocurra pero
has fallecido.

Herida mortal que escapa
a todo hablar, asfixia
como si en una bolsa
a un pozo negro te hubieran.
Esto ocurre a enamorados tozudos
que aspiran a recuperar besos perdidos.
La realidad los engancha de atrás con un clavo
los abre en canal y deja colgados
como res en el matadero.

Se les vacían los tuétanos,
gimen lloro inconsolable
se mean y defecan encima. No,
no es gracioso
ver así a un inocente agregado al olvido
brutalmente por lo que él más quiere.


(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



IMAGEN: Retrato de Henrietta Moraes, pintura de Francis Bacon.





domingo, 15 de marzo de 2020

CANTOS DEL ACECHANTE (1995)
















Jarilla

Porque ando oscuro y necesito explayarme
voy a hablar de la jarilla.
Es un arbusto que gusta treparse
a las faldas cordilleranas.
No se allega a las casas ni habla
con los frutales,
anda a campo bruto y hace al viento
cantar triste.

Si masticás una hoja de jarilla
tiene un gusto áspero a antiquísimas
costumbres de los indios,
y si hacés fuego el perfume del humo
te dilata las narices gloriosamente.

Es amiga del hombre campesino y sabe
más que nosotros de todo,
por eso campo afuera la visito
para preguntarle por mí.


(Tomado de: “Poesía Completa”,

Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



IMAGEN: Jarilla de Cuyo (sin créditos), tomada del diario: https://www.diariodecuyo.com.ar/columnasdeopinion/Proteccion-de-la-flora-natural-y-de-la-adaptada-20190414-0095.html



viernes, 13 de marzo de 2020

JUGADO (1992)
















Olvidaciones

Giran pájaros negros, acechan,
y los amantes de un instante a otro
olvídanse mutuamente.
Mucho pasa esto, que el amor convoca
a aves carroñeras.

Si ese hombre levantara la mano
alcanzaría a tocar algún buitre.
Si afinara ella el olfato
encontraría la palabra amor podrida.

Negros pájaros acuden al festín
de juramentos quebrados, besos enfadosos,
actos íntimos desgraciados.

La mirada helada es lo más horrible
que pasa a los que alguna vez se amaron.



Lágrimas ocultas de tu viaje

Te vas, pero quedándote.
Me quedo, pero voy con vos.
Volamos
como dos mariposas unidas por un hilo,
uno en el otro, y el susurro
de nuestros nombres impregna el aire.

De modo que te vas pero quedándote
y yo al permanecer aquí te sigo.

Los árboles del otoño y eso
que dicen desde siempre en los caminos, eso
no nos importa hoy porque estamos alegres,
porque estás de viaje.

Que me llevas a una ciudad lejana dices
y yo te sostengo
en mi pueblo de siempre y te acaricio.



Clase magistral

El desierto, señores, el desierto;
queridos alumnos, el desierto.

Ilustremos el caso. Miren:
el caminante que va ahí se ha excedido
de él mismo, busca agua,
recibe sed y distancia interminable.

Subir y bajar dunas, siempre igual historia,
el sol que castiga, nadie, nada.
Estamos en plena desolación.

Labios exentos de labios, y ardidos, besados
sólo por el viento, manos
necesitadas e inútiles. Ir, ir
para que la arena reciba el holocausto.

Reflexionen.
Pido un minuto de silencio por la muerte inmediata
del aventurero ese, pobrecito,
que entendió mal un gesto del desierto y acudió
a buscar oasis en un espejismo.

Pónganse de pie. Gracias.

(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)





miércoles, 11 de marzo de 2020

ELUCIDARIO (1992)


















Muerte de la quimera

El llanto del cascador de piedras, sí señor.

Cuando nos despedimos lloraba
a moco tendido y su mujer dijo
don usté, déjelo,
el pobre tiene locura de viejo.

Así acabó mi visita al minero amigo,
a quien me había enseñado el secreto
de los cerros.
La tarde estaba fría,
con el dolor propio de nosotros
que habíamos venido a la ciudad
parece que a morir.

Cumbres arriba él solía decirme ahí,
ahí donde pisa es, pique, pique, ¿ve la guía?,
ahí está el metal, hay una fortuna.

Y hora en que regreso de la visita
un vientecillo irónico voltea oro,
oro oro de hojas otoñales sobre mí.



Cambio de domicilio

Fui a visitarte a la casa donde no estás
y es habitada hoy por fantasmas.
Salió a recibirme una señora pálida
diciéndome que me había equivocado de piso,
que tú vives hoy solamente en mi cabeza.

Abrí ojos en vista de tamaña realidad
como es tu presencia en mis pensamientos
y contesté perdón, no me había dado cuenta.

De modo que insisto y te visito
puntualmente ahora en los insomnios.
Te obsequio flores; pero me da tristeza
que estés así, tan puesta
exclusivamente en mi imaginación.



Pirquinero

Tienes el corazón por elevado
sufrido andar solito y cuánto gozo
te da la serranía.
Buscar metal a flor de roca, óxido,
sulfuro, colpa, aunque finalmente
manos vacías.
Partir alguna piedra y ver ahí todo.
Dormir con guías minerales
enredadas en las pestañas.
Y cuando te desvela ese amor lejano
del que no sabes más que lo dicho por el viento.
Oscar Basanta amigo, veo
el humo de tu campamento y ya voy:
has puesto la ollita al fuego y te recuestas
a peregrinar en los sueños.
Me acerco silencioso y permanecemos callados.
El arroyo murmura, las estrellas están apareciendo.

(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)


Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)




IMAGEN: Las históricas ruinas mineras de Hualilán en San Juan, Sin créditos, tomada del sitio: https://viapais.com.ar/san-juan/403413-las-historicas-minas-de-hualilan-reactivadas-para-el-turismo/


lunes, 9 de marzo de 2020

UMBRAL DE SALIDA (1990)













VER

I

Para que yo comprenda LO QUE ES
tendré darme una vuelta de campana,
hacer que mi cabeza ande por otro viento.

Esto lo he intentado muchas veces
por sutiles caminos y no consigo
sacarme la vincha de oscuridad.

Mi posición es ensimismada.
Atento a noticias
aguardo en un extraño
clima de adivinanzas. Miro al centro:
no veo más que fantasmas.

Diligente construyo con los ojos
canastas de aire y espero
que anide ahí lo maravilloso.

Mientras tanto la vida se me retira
como cuando usted estruja agua.


V

He visto, señorita,
que en el polvo de un mueble
usted ha escrito NO con el dedo;
pero está equivocada,
se ha asustado de su primer muerte, nada más.
Ocurre que si ha escrito eso
viene después alguien y pasa el plumero.
Siempre sucede olvido.

Es lindo que la cosa sea así,
con alas de mariposas muertas
óxido y moho cimientos carcomidos porque
las ruinas son necesarias.

Entonces compóngase el cabello,
arréglese el vestido;
repita conmigo diga: Las aves de paso son hermosas.


VI

Joven:
intentadas mil puertas siempre se abre alguna,
o no, pero si te fijas bien
verás el acoplamiento de las moscas.

Sólo en nuestra creencia puede faltar amor,
la parte necesaria para la fiesta grande,
pues si te olvida una mujer has de sonreír,
azares que aparezca otra.
Y a ellas digo lo mismo: no amamantar fantasmas.

Hay que atarse los unos a los otros
con nuditos de moña fáciles de soltar,
y no tener la gripe de creer si unos ojos
dejaron de reconocerte
matan al pasto como el caballo de Atila.
Es que ustedes preguntan:
¿Cómo he de florecer ahora?
Niños: la vida anda de flor en flor
y de olvido en olvido.

(Tomado de: “Poesía Completa”,

Ediciones en danza, Bs.As., 2011)


Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)



IMAGEN: Dos moscas colpulando, sin créditos, tomada de la página: https://mx.depositphotos.com/41974713/stock-photo-side-view-of-two-house.html