Mostrando entradas con la etiqueta Dylan Thomas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dylan Thomas. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de junio de 2024

Poemas escogidos 1934-1952

 


3. Un proceso en el clima del corazón

Un proceso en el clima del corazón 
vuelve seco lo húmedo; la bala de oro 
explota en la tumba helada. 
Un clima en el círculo de las venas 
convierte la noche en día; la sangre en sus soles
reanima al gusano viviente.

Un proceso en el ojo advierte 
a los huesos de la ceguera; y el útero 
atrae una muerte mientras la vida se escapa. 

Una oscuridad en el clima del ojo 
es la mitad de su luz; el mar profundo 
rompe en una tierra sin límites. 
La semilla que de la costilla hace un bosque
corta su fruto a la mitad; y la otra mitad cae
lenta, en un viento dormido. 

Un clima en la carne y el hueso 
es húmedo y seco; los vivos y los muertos 
se mueven como dos fantasmas ante el ojo. 

Un proceso en el clima del mundo 
convierte en fantasma al fantasma; cada niño 
de madre nacido se sienta en su doble sombra. 
Un proceso lanza la luna hacia el sol, 
baja las cortinas raídas de la piel; 
y el corazón entrega a sus muertos.



7. Sobre todo cuando el viento de octubre

Sobre todo cuando el viento de octubre
castiga mi pelo con sus dedos helados,
atrapado por el sol abrasador, camino ardiendo
y arrojo sobre la tierra un cangrejo de sombra,
a la orilla del mar, escucho el arrullo de los pájaros,
escucho la tos del cuervo en el maltrato del invierno,
mi atareado corazón se estremece mientras ella habla
derramando el silabeo de su sangre y agotando sus palabras. 

Encerrado también en una torre de palabras, trazo
en el horizonte, que camina como los árboles,
las formas verbales de las mujeres y las filas de niños
con sus gestos estelares en el parque.
Algunas me permiten crearte de las vocálicas hayas,
algunas de las voces del roble, de las raíces
de múltiples comarcas espinosas que te cuentan memorias,
algunas me permiten crearte de los discursos de las aguas.

Detrás de una maceta con helechos el reloj que oscila
me cuenta la palabra de la hora, el significado neuronal
vuela sobre el disco rayado, declama la mañana
y cuenta el tiempo ventoso en la veleta.
Algunas me permiten crearte con las señales del prado;
el pasto de las orillas me cuenta todo lo que sé
se abre camino en el agusanado invierno entre los faisanes.
Algunas me permiten contarte los pecados del cuervo.

Sobre todo cuando el viento de octubre
(algunas me permiten crearte de hechizos otoñales,
de galimatías y de la ruidosa colina de Gales)
castiga la tierra con puños de nabos,
algunas me permiten crearte de palabras desalmadas.
El corazón está agotado, deletreando en la corrida de los impulsos 
de la química de la sangre, advertido de la furia que se viene.
A la orilla del mar escucha a los pájaros de oscuras vocales.


8. Desde la primera fiebre del amor hasta su desgracia

Desde la primera fiebre del amor hasta su desgracia, 
desde el delicado segundo hasta el vacío minuto del vientre,
desde la revelación hasta el tijeretazo del cordón,
el tiempo de mamar y la época del verde delantal
cuando no había boca que se inquietara por el hambre circundante,
todo el mundo fue uno, una nada ventosa,
mi mundo bautizado en un manantial de leche.
Y la tierra y el cielo fueron una única colina etérea,
y el sol y la luna proyectaban una única luz clara.

Desde la primera huella del pie descalzo, la mano 
que se alza, la aparición del pelo,
desde el primer secreto del corazón, el fantasma que avisa,
hasta el primer asombro mudo ante la carne,
el sol fue rojo y la luna fue gris,
la tierra y el cielo fueron dos montañas que se encuentran.

El cuerpo prosperó, dientes en las encías marginales,
los huesos en crecimiento, el rumor del semen
dentro de la glándula sagrada, la sangre bendijo al corazón
y los cuatro vientos, que tanto tiempo soplaron al unísono,
la luz del sonido brilló en mis oídos,
el sonido de la luz llamó a mis ojos.
Y amarilla fue la arena que se multiplicaba,
cada grano dorado salpicó vida en su compañero,
verde fue la casa que cantaba.

La ciruela que mi madre recogió maduró lentamente,
el niño que dejara caer desde la oscuridad a su lado
hacia el regazo lateral de la luz, se hizo fuerte,
fue musculoso, macizo, conocedor del llanto de la entrepierna
y de la voz que, como una voz de hambre,
arañaba en el ruido del viento y del sol.
Y desde el primer deterioro de la carne
aprendí la lengua del hombre, que tuerce las formas del pensamiento

al idioma pétreo del cerebro,
para ensombrecer y tejer a nuevo la franja de palabras
que los muertos dejaron, que, en sus acres sin luna,
no necesitan de la calidez de la palabra.
La raíz de las lenguas termina en un cáncer disipado,
no es más que un nombre donde los gusanos ponen su X.

Aprendí los verbos de la voluntad, y tenía mi secreto;
la clave de la noche golpeó en mi lengua;
la que había sido una fueron muchas que sonaron sólidas.

Un vientre, una mente, vomitaron el asunto,
un pecho alimentó la fiebre de la progenie;
del cielo dividido aprendí el doble,
el globo de reforzada estructura formó una partitura;
un millón de mentes alimentaron ese brote
mientras dividen mi ojo;
la juventud se concentró; las lágrimas de primavera
se disolvieron en el verano y en las cien estaciones;
un sol, un maná, cobijo y alimento.
 

Dylan Thomas - Uplands, Reino Unido, 1914-  Nueva York, Estados Unidos, 1953)

DE: Poemas escogidos (1934-1952)
Barnacle, 2024, Envío de Alberto Cisnero
Traducción: Silvia Camerotto


Pueden LEER la biografía en entrada anterior del autor.


sábado, 26 de febrero de 2011

Si los faroles brillaran




























Si los faroles brillaran, el rostro santo se marchitaria
preso en un octógono de insòlita luz,
y todos los muchachos del amor
se cuidatìan de perder la gi'acia.
Los rasgos de sus intìmas tinieblas
estàn hechos de carne, pero que venga el falso dia
y que los labios de ella pierdan sus ajados colores,
que el traje de la momia muestre un antìguo pecho.
Me han dicho que pianse con el corazón
pero el corazón, como el cerebro, conduce al desamparo,
me han dicho que piensc con el latido,
que cambie el ritmo de la acción cuando el latido se acelere
hasta que en un plano se confundan el campo y los tejados
tan rápido me muevo por desanar al tìempo, el caballero quieto
cuya barba se agita en el viento de Egipto.
He oido el contai' de muchos afios
y muchos anos tendrian que atesuguar un cambio.
La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo.


Dylan Thomas



(Traducción de Elizabeth Azcona Cranwell)



Dylan Thomas (Swansea, Reino Unido, 1914-Nueva York, 1953) Poeta galés en lengua inglesa. Durante un tiempo trabajó como periodista para el South Wales Evening Post y durante la Segunda Guerra Mundial, como guionista para la BBC. Se dio a conocer como poeta con Dieciocho poemas (1934), al que siguieron los volúmenes Veinticinco poemas (1936) y Mapa de amor (1939), con los que se consolidó como máximo representante del movimiento poético Nuevo Apocalipsis, que practicaba un tipo de poesía de evocación, de tono metafísico y con cierto fondo romántico, por lo que Thomas adoptaba el papel de poeta-profeta. Alcanzó su plenitud poética con el volumen Defunciones y nacimientos (1946) y con su obra póstuma Bajo el bosque lácteo (1954). Autor de un volumen autobiográfico en el que defiende sus concepciones estéticas, Retrato del artista cachorro (1904), escribió diversos guiones radiofónicos y cinematográficos. Cuando murió, estaba totalmente alcoholizado.





sábado, 8 de enero de 2011

Yace tranquilo, duerme en paz


Yace tranquilo, duerme en paz, tú que sufres
la herida que arde y se agita en tu garganta.
A flote sobre el mar silencioso la noche entera hemos oído
el rumor de la herida envuelta en una sábana de sal.

Bajo la luna, tantas millas lejana, hemos temblado al escuchar
el sonido del mar flotando como la sangre de la sonora herida
y cuando la sábana salobre rompió en una tormenta de canciones
las voces de todos los ahogados nadaron sobre el viento.

Abre un sendero a través de la lenta vela triste,
arroja lejos hacia el viento los portales del errabundo bote
para empezar el viaje al final de mi herida,
oímos que cantaba el sonido del mar, vimos como hablaba la sabana salobre.

Yace tranquilo, duerme en paz, oculta la boca en la garganta,
o hemos de obedecer y cabalgar contigo por entre los ahogados.




Dylan Thomas (Swansea, Reino Unido, 1914-Nueva York,E.E.U.U., 1953)

(Traducción de Elizabeth Azcona Cranwell)






sábado, 13 de marzo de 2010

"Si mi cabeza causara el más mínimo dolor"



"Si mi cabeza causara el más mínimo dolor
vuelve a encerrar el hueso descendido. Si el globo intacto de mi aliento
chocara en un conducto deja que salten las burbujas.
Es mejor ceñirme la garganta con el gusano de las sogas
que alardear un amor enfermizo en esa escena de pañales.

"Todos los estribillos caben en tu anillo de reñidero;
he de peinar los bosques enredados con un guante en la lámpara,
picotear, correr, bailar sobre las fuentes y zambullirme en el tiempo
antes de que reduzca a martillazos el fantasma, el aire,
aporree la luz y ensangriente un cuarto sonoro.
Si mi arribo encorvado y simiesco es cruel
arrójame con ira a la casa en que me hicieron. Mi mano se desata
cuando tú coses la profunda puerta. La cama es un lugar de aflicción.
dóblate como un arco si mi travesía te doliera
o haz una sombra renga y sin jinete que golee nueve meses fluidos"

"No. Ni por el lecho deslumbrante de Cristo
ni por un sueño nacarado entre encantos y partículas suaves
mi amor, yo cambiaría mis lágrimas o tu cabeza de hierro.
Mi hijo o luja, nada te empujará a la fuga, nada, nada,
aunque se rompan las pesadas multitudes acuáticas del cielo.

Ahora con mi gozo por cueva, a despertar, envainado de gestos
hacia la angustia y la carroña, hacía el infante que nunca será libre;
oh mi. amor perdido, arrojado de un buen hogar;
la semilla que rápida se asoma al borde de la tumba
tiene una casa y una voz, y aquí y allí debes recostarte y llorar.

"Descansa ahora sin elección posible en la semilla destinada al polvo
junto al pecho henchido de mares.
No hay regreso por las aguas de las calles gordas ni por los flacos caminos
/ de los huesos.
La tumba y mi calmo cuerpo están cerrados como una piedra a tu regreso
y el sufrimiento abre el principio sin fin de los prodigios."


Dylan Thomas (Swansea, Reino Unido, 1914-Nueva York,E.E.U.U., 1953)


(Traducción de Elizabeth Azcona Cranwell)
If my head hurt a hair's foot

'If my head hurt a hair's foot
Pack back the downed bone.
If the unpricked ball of my breath
Bump on a spout let the bubbles jump out.
Sooner drop with the worm of the ropes round my throat
Than bully ill love in the clouted scene.
'All game phrases fit your ring of a cockfight:
I'll comb the snared woods with a glove on a lamp,
Peck, sprint, dance on fountains and duck time
Before I rush in a crouch the ghost with a hammer, air,
Strike light, and bloody a loud room.
'If my bunched, monkey coming is cruel
Rage me back to the making house.
My hand unravel
When you sew the deep door.
The bed is a cross place.
Bend, if my journey ache, direction like an arc or make
A limp and riderless shape to leap nine thinning months.'
'No. Not for Christ's dazzling bed
Or a nacreous sleep among soft particles and charms
My dear would I change my tears or your iron head.
Thrust, my daughter or son, to escape, there is none, none, none,
Nor when all ponderous heaven's host of waters breaks.
'Now to awake husked of gestures and my joy like a cave
To the anguish and carrion, to the infant forever unfree,
O my lost love bounced from a good home;
The grain that hurries this way from the rim of the grave
Has a voice and a house, and there and here you must couch and cry.
'Rest beyond choice in the dust-appointed grain,
At the breast stored with seas.
No return Through the waves of the fat streets nor the skeleton's thin ways.
The grave and my calm body are shut to your coming as stone,
And the endless beginning of prodigies suffers open.'




viernes, 29 de mayo de 2009

PAYASO EN LA LUNA














Mis lagrimas caen suavemente como los pétalos

de alguna rosa mágica.

Y todo mi dolor fluye del espacio abierto
de firmamentos y nieves imposibles de recordar.

Creo, que si acariciara la tierra,
ésta se desintegraría;
sí, todo es tan triste y tan bello,
tan trémulo

como en un sueño.



Dylan Thomas (Swansea, Reino Unido, 1914-Nueva York,E.E.U.U., 1953)


(Versión de Esteban Moore)
Clown in the Moon

My tears are like the quiet drift
Of petals from some magic rose;
And all my grief flows from the rift
Of unremembered skies and snows.

I think, that if I touched the earth,
It would crumble;
It is so sad and beautiful,
So tremulously like a dream.

domingo, 11 de enero de 2009

FERN HILL























Cuando era joven y libre bajo las ramas del manzano

cerca de la casa cantarina y feliz como el pasto era verde,
llena de estrellas la noche en la cañada,
el tiempo me dejaba saludarlo y treparme
dorado en la gloria de sus ojos,
y honrado entre carros, yo era príncipe en los pueblos de manzanas
y una vez, altivamente, hice que árboles y hojas
rastrearan con cebada y margaritas
los ríos alumbrados por las frutas
que el viento arranca.

Y como era tierno y despreocupado, famoso en los graneros
en torno del patio alegre, y cantaba pues la granja era mi hogar,
bajo el sol que sólo una vez es joven,
el tiempo me dejaba jugar y ser
dorado y feliz en la merced de sus medios,
y tierno y dorado fui pastor y cazador, los terneros
balaban al canto de mi cuerno, los zorros ladraban
claro y frío en las colinas,
y el sabbath repicaba lentamente en los guijarros
de los arroyos sagrados.

Todo el tiempo del sol era correr, era bello, los campos de heno
alto como la casa, las melodías subiendo las chimeneas,
era un aire y un juego, agradable y con agua y
fuego, verde como la hierba
Y a la noche bajo las simples estrellas
mientras cabalgaba hacia el sueño, los búhos iban llevándose la granja,
y todo el tiempo de la luna, bendito en los establos,
oía a los pájaros nocturnos volar en compañía de las parvas,
y veía a los caballos
entrar relampagueando en las tinieblas.

Y luego despertar, y la granja, como un blanco vagabundo con el rocío,
volvía, con el gallo en los hombros; era todo
brillante, era Adán y la virgen,
el cielo formándose de nuevo
y el sol haciéndose redondo aquel mismísimo día.
Así debió ser luego de nacer la simple luz
en el primer lugar donde se hiló; los caballos hechizados
saliendo fogosos del establo, verde, lleno de relinchos
hacia los campos de alabanza.

Y honrado entre zorros y faisanes, junto a la casa alegre
bajo las nubes recientes, y feliz como era eterno el corazón
bajo el sol nacido tantas veces,
andaba mis caminos descuidados,
mis deseos a la carrera por el heno alto como la casa,
y nada me importaba, en mi tráfico celeste,
que el tiempo conceda en su giro melodioso
tan pocas y tan tempranas canciones
antes que los niños verdes y dorados
lo sigan, fuera de gracia,

nada me importaba, en los días blancos como corderos,
que el tiempo me llevara en la sombra de mi mano
al pajar poblado de golondrinas
en la luna que siempre se levanta,
ni que al cabalgar hacia el sueño
lo oyera escaparse con los campos altos
y despertara ante la granja ida para siempre de la tierra sin niños.
Oh, mientras fui joven y libre en la merced de sus medios
el tiempo me sostuvo tierno y moribundo
aunque yo cantaba en mis cadenas como el mar.



Dylan Thomas (Swansea, Reino Unido, 1914-Nueva York,E.E.U.U., 1953)


(Traducción de Gerardo Gambolini)
Fern Hill

Now as I was young and easy under the apple boughs
About the lilting house and happy as the grass was green,
The night above the dingle starry,
Time let me hail and climb
Golden in the heydays of his eyes,
And honoured among wagons I was prince of the apple towns
And once below a time I lordly had the trees and leaves
Trail with daisies and barley
Down the rivers of the windfall light.

And as I was green and carefree, famous among the barns
About the happy yard and singing as the farm was home,
In the sun that is young once only,
Time let me play and be
Golden in the mercy of his means,
And green and golden I was huntsman and herdsman, the calves
Sang to my horn, the foxes on the hills barked clear and
cold,
And the sabbath rang slowly
In the pebbles of the holy streams.

All the sun long it was running, it was lovely, the hay
Fields high as the house, the tunes from the chimneys, it was
air
And playing, lovely and watery
And fire green as grass.
And nightly under the simple stars
As I rode to sleep the owls were bearing the farm away,
All the moon long I heard, blessed among stables, the
nightjars
Flying with the ricks, and the horses
Flashing into the dark.

And then to awake, and the farm, like a wanderer white
With the dew, come back, the cock on his shoulder: it was all
Shining, it was Adam and maiden,
The sky gathered again
And the sun grew round that very day.
So it must have been after the birth of the simple light
In the first, spinning place, the spellbound horses walking
warm
Out of the whinnying green stable
On to the fields of praise.

And honoured among foxes and pheasants by the gay house
Under the new made clouds and happy as the heart was long,
In the sun born over and over,
I ran my heedless ways,
My wishes raced through the house high hay
And nothing I cared, at my sky blue trades, that time allows
In all his tuneful turning so few and such morning songs
Before the children green and golden
Follow him out of grace.

Nothing I cared, in the lamb white days, that time would
take me
Up to the swallow thronged loft by the shadow of my hand,
In the moon that is always rising,
Nor that riding to sleep
I should hear him fly with the high fields
And wake to the farm forever fled from the childless land.
Oh as I was young and easy in the mercy of his means,
Time held me green and dying
Though I sang in my chains like the sea.



This bread I break...













Este pan que parto fue avena alguna vez,

este vino sobre un árbol extranjero
se hundía en su fruta;
el hombre en el día o el vino en la noche
abatieron las cosechas, arruinaron el gozo de la uva.

Una vez en este vino la sangre del verano
golpeó en la carne que adornaba la viña,
una vez en este pan
la avena era feliz en el viento;
el hombre quebró el sol, y derribó el viento.

Esta carne que partes, esta sangre que dejas
crear desolación en la vena,
fueron avena y uva
nacidas de la raíz sensual y de la savia;
mi vino que tomas, mi pan que mordisqueas.



Dylan Thomas (Swansea, Reino Unido, 1914-Nueva York,E.E.U.U., 1953)

(Traducción de Gerardo Gambolini)
This bread I break...


This bread I break was once the oat
This wine upon a foreign tree
Ploughed in its fruit;
Man in the day or wine at night
Laid the crops low, broke the grape's joy.

Once in this wine the summer blood
Knocked in the flesh that decked the wine
Once in this bread
The oat was merry in the wind;
Man broke the sun' pulled the wind down.

This flesh I break, this blood you let
Make desolation in the vein
Were oat and the grape
Born of the sensual root and sap;
My wine you drink, my bread you snap

EN MI OFICIO O ARTE SOMBRÍO
















ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.

No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.




Dylan Thomas (Swansea, Reino Unido, 1914-Nueva York,E.E.U.U., 1953)



(Traducción de Elizabeth Azcona Cranwell)


In My Craft or Sullen Art



In my craft or sullen art
Exercised in the still night
When only the moon rages
And the lovers lie abed
With all their griefs in their arms
I labour by singing light
Not for ambition or bread
Or the strut and trade of charms
On the ivory stages
But for the common wages
Of their most secret heart.

Not for the proud man apart
From the raging moon I write
On these spindrift pages
Nor for the towering dead
With their nightingales and psalms
But for the lovers, their arms
Round the griefs of the ages,
Who pay no praise or wages
Nor heed my craft or art.



IMAGEN: Fotografía de Nobuyoshi Araki.