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miércoles, 28 de octubre de 2015

UN HOTEL CON MI NOMBRE
























SEXO

Voy a salir porque lo necesito
Como sea,
pagando el precio que sea.
Todo es doble:
voy en puntas de pie a escribir mi mejor poema
Es la hora de la libertad
cuando espero fervientemente el sexo que nunca llega
¿cuándo me animaré a dar ese paso de arrojarme
a los desconocidos?
Lo vi en las películas y me ilusionaba:
sexo en las fiestas,
en los baños,
sexo con la profesora, etc.
Esto de estar perdida en la noche y buscar la mitad de los días.
Sé que debo esperar un poco más para volver,
todavía pueden pasar cosas alucinantes
(por ejemplo, que sobrevenga acá, en esta avenida,
el amanecer)
El continuo del amor quebrándose
otorga a las cosas aspectos monstruosos
Es como si una orla de humo se dibujase sobre mi vida
Al menos si fuese una geisha o un jardinero...!
Es el momento de la salvación personal
cuando el verano se confunde con el otoño,
y las hojas que caen sobre el asfalto parecen animales sin vida.



MATRIMONIO

Estamos muertos.
Planeamos nuestra vida juntos
y vos decís que cada cuatro meses
tu vida cambia
que se te van los amigos
o vos los dejás.
Donde hablamos 
hay un florero plateado
los pétalos caen sobre la mesita sucia
"No sé", "el bien común"
todo se trata de la luz del ambiente,
ascender,
los muebles de la casa.
Creo que no me conocés
pensás cosas raras de mí 
que me ahogo en un vaso de agua.
Estoy segura de que me querés dejar.
Voy a poner un disco
hay lugares donde la belleza está de verdad:
Por ejemplo, yo
vestida para ir a la fiesta,
o mejor,
yo
eligiendo la ropa.
Sueño con un viaje a la playa.
 A tu lado.
Hoy todos mis pensamientos se forman así:
me veo extendida en el mundo,
y esclava a la vez
como una esposa del Islam.





MGMT

Estoy en la casa de X e Y
escuchando el tema electric feel y bailándolo suavemente
Al resto de los invitados parece no interesarles
esta canción
dije estoy pero en realidad somos dos
los que nos amamos y bailamos
este tema una noche de enero
encerrados en la oficina de los dueños de casa
Dije que lo bailaba suavemente
pero en realidad quise decir que bailo sin entusiasmo
porque es un tema sin intensidad
y eso es lo mejor que tiene,
bah
mientras lo escucho trato de pensar
por qué me gusta tanto
debe ser porque parece melancólico
pero es apocalíptico
¿y el apocalipsis es una efervescencia iridisente?
electric feel, una melancolía que desconozco
Todos saben que el mundo se está acabando
todos siempre lo han sabido
y sin embargo aquí está,
aquí estamos
escribiendo las cosas que queremos hacer
en unos papeles para que
las hagan los otros
y seguir bailando
así,
en un departamento
por orden y gracia de dos chicos newyorquinos
que comparan el amor con la corriente eléctrica
¿y qué saben ellos de electricidad?
Yo no poseo armas para entender la electricidad
Sólo sé que los combustibles fósiles
envuelven el calor del sol
como un papel celofán
y la lluvia ácida tiñe de azul cianótico
ríos y lagos
ríos y lagos
Pero qué importa eso ahora
el apocalipsis es un burbujeo iridiscente
un hormigueo tornasolado
el verdadero misterio es porqué a los otros
no les gusta la misma música
que a mí.
Por qué no caen
fulminados
como por un rayo,
helados sus corazones
como yo
cuando escucho los
sintetizadores de
esta intrascendente canción.




Cecilia Pavón 




Cecilia Pavón nació en Mendoza en 1973; pero está radicada en Buenos Aires.. Es traductora del alemán y del inglés. Publicó ¿Existe el amor a los animales? (Siesta, 2001); Virgen (Belleza y Felicidad, 2001); Un hotel con mi nombre (Del Diego, 2001); Caramelos de anís (Belleza y Felicidad, 2004), Poema robado a Claudio Iglesias (Vox, 2009); 27 poemas con nombres de persona (Triana, 2010), entre otros. Junto a Fernanda Laguna creó la galería de arte Belleza y Felicidad.


IMAGEN: La autora en un intenso momento de meditación sobre el sexo.




lunes, 26 de octubre de 2015

CARAMELOS DE ANÍS


























AVENIDA LIBERTADOR

¿Qué hice? 
ua locura
descubrí mi cuerpo
ante vos.
Vos, que sólo sos potencia y sagacidad.
Mi cuerpo que tenía que seguir oculto
caminando de noche por Avenida Libertador.
Cómo se desató todo?
Tus amigos fumaban y hablaban de libros en la biblioteca
Hablaban de libros como si hablasen de autos.
Yo me sentía arrinconada, 
sola
abandonada a mis propios medios
sólo había hombres en la reunión...
Me metí en tu habitación y apagué las luces
esperé a que vinieras
pensando "es importante estar en tu cama" 
me desnudé.

Soy una tonta, porque las mujeres existen sólo
en su condición de misterio.
(Soy una perra que ama hacer el amor en palliers,
ascensores y baños de restaurants.)



LA PRIMAVERA, EL RENACIMIENTO DE TODAS LAS COSAS

La idea del suicidio me resulta tan extraña y absurda como
la idea de cortarse un brazo, o como la de vaciar mi
placard y regalarle toda mi ropa a los pobres.
Tener colgado en la habitación el disfraz de la muerte, no
ayuda a nadie. Y sin embargo, aun no me decido...
Enfrentarse con la escritura es algo doloroso y
problemático, es muy fácil caer en la confusión de dudar
por qué le escribí ese poemas a él si tendrá el efecto que
deseo, si ese poema lo podrá hacer feliz o si sólo lo dejará
indiferente
pero después, 
cuando las cosas parecen no tener salida ni fin, vienen los
hombres que me buscan.
Cuatro o cinco en una noche, saliendo de la multitud en
ese galpón al que llaman "discoteca",
quieren estar cerca de mí, hablarme, no tienen demasiado
para contar, pero dicen que van a acompañarme hasta la
puerta de mi casa si se los pido , a cualquier hora, cuando 
yo quiero irme. 
Y no se trata de sexo, es pura cortesía.
Su amabilidad es infinita y llega hasta lo más profundo de mi
Ser,
Como la primavera que ya está tocando con su varita
mágica algunos de los árboles de Palermo Sensible.




Cecilia Pavón (Mendoza, Argentina,  1973)





IMAGEN: Desnudo III (1946), fotografía de Grete Stern.




sábado, 24 de octubre de 2015

HOY VI UN CUADRO




Hoy vi un cuadro en una panadería de acá a la vuelta
parecía hecho por una mujer que estaba en su casa y
alguna vez tomó un curso de pintura o quizás
era enfermera y pintaba como hobby.
Era una imagen de un patio colonial
el piso en damero
varias macetas con arbustos
y un aljibe.
La pintura era extremadamente torpe
pero me conmovió porque me reconocí en ella
sentí que mis poemas -este por ejemplo-
eran su el equivalente.
El hecho de que estuviera en una panadería
también me hizo pensar 
que mis poemas eran como galletitas
de canela mal horneadas,
unas galletitas que una mujer
que no sabe nada de cocina
decide hacer un domingo por la tarde
cuando no tiene que ir a trabajar.



NO QUIERO HABLAR CON HUMANOS

No quiero hablar con humanos
quizás la poesía sea la salvación
o quizás simplemente
quiero mantener ordenada la casa
colgar la ropa
lavar las tazas de café
regar las plantas,
sin hablar con humanos.
La poesía es hablar con un gas,
aunque la hayan escrito 
humanos,
aunque la escribió Elizabeth Bishop
cuando hablaba con un volcán.
(En una revista de arte
Vicky Colmegna dice que le gustaría
hablar con los animales.)
A veces como madre me siento como un animal
quiero proteger a mi hijo
aunque nunca sé bien cómo hacerlo
nunca comprendí el instinto maternal
más allá del embelesamiento
con una criatura pura
que crece y a la que se le estiran las piernas.
Cuando hacemos el amor,
a veces,
cuando estamos bien, cuando no peleamos
siento que soy parte de una fuerza sin nombre
que me arrastra
y que me hace entender la belleza de las flores.
No sé si entender es la palabra
supongo que el amor es algo de la gracia
supongo que los animales también deben
sentir esa gracia cuando se aparean.
Pero no sé.
Ahora, voy a pasar otra tarde
pensando en que la poesía es un gas
o una piedra
otra tarde pensando que me gustaría
dormir sobre una piedra
grande y lisa, 
otra tarde en la que me gustaría sonreír
cuando siento que la poesía es un gas
que envuelve el mundo
y yo sólo estoy en mi casa
triste,
colgando la ropa
y lavando las tazas del café.






Cecilia Pavón (Argentina, Mendoza, 1973 -Vive en Buenos Aires)







jueves, 22 de octubre de 2015

CADA DÍA ES ÚNICO AUNQUE PAREZCA IGUAL



LAS REGLAS DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA


Las reglas de la poesía contemporánea 
Me parecen objetivas e impiadosas
Algo que sólo unos pocos pueden dominar
Y yo no estoy entre ellos
Además, las madres somos arrojadas constantemente
A preguntarnos por el sustento
El sustento se consigue en el mundo
A través de la batalla, la dureza y la ambición
Y nuestros hijos son blandos
Son una cueva de carne blanda donde
Las reglas del mundo no tienen sentido ni fin.




Cecilia Pavón (Argentina, Mendoza, 1973 -Vive en Buenos Aires)





Cecilia Pavón, poeta argentina (Mendoza,  1973).  Vive en Buenos Aires, donde se licenció en Letras por la UBA. Traductora de alemán e inglés. Publicó: ¿Existe el amor a los animales? (Editorial Siesta, Buenos Aires, 2001); Virgen (Belleza y felicidad, 2001); Un hotel con mi nombre  (Del Diego, 2001); Pink Punk (Eloísa, 2003); Caramelos de Anís (2004); Discos Gato Gordo (2005); Poema robado a Claudio Iglesia (2009); Swedenborg vs. Kant (La Propia Cartonera, 2010) y Cada día es único aunque parezca igual (2012).







lunes, 12 de octubre de 2015

PANTANO



















Mi casa se está poniendo antigua,
está envejeciendo,
las paredes se están descascarando y yo
no tengo plata para arreglarlas.
No importa, me gusta igual, paso la tarde
muy contenta, limpiándola,
las llavecitas de la luz, las manijas
de las puertas de Ja alacena, la
lámpara de piel.
Ayer me arrodillé ante el paraíso, pero
el paraíso no estaba en mi casa,
estaba en otra parte,
cuando caminé lo vi,
era una plaza.
Una tonta plaza con árboles secos y
adornos de navidad en las ramas,
llena de perros y ancianos, y niños de
muy baja estatura.
La primavera, que dio sus frutos, la había
llenado de pájaros silvestres.
Yo quería entrar, pero tenía rejas
(se las puso la municipalidad).
Rejas negras y filosas y mirándolas
les dije;
"Devuélvanme mi paraíso o tendré
que entrar a las patadas, aunque así
no se entra,
tendré que romper la puerta de cristal con mi cuerpo
y después no alcanzará toda la sangre
que derramaré."
¿Quién sabe de qué material están hechas
las puertas de la felicidad?
Yo no las vi nunca.
Nunca se me aparecieron las escalinatas
que conducen hacia ella.
Cuando viajé en colectivo a la tarde
me hirió con su sable de luz,
y muchas más cosas me hirieron
que no podría describir,
y repetí encaprichada la misma
canción de siempre:
"lo que realmente quiero, lo que de verdad
quiero es un pantano"
¿habrá un pantano en la plaza, un pantano
para mí?
Sé que es una idea descabellada, por eso
también he llorado.
No tendré mi pantano, nunca lo tendré.
Pero lo imagino, perfectamente, como
quien imagina lo que los otros
dicen de él:
su humedad desborda, hay insectos
y el musgo es un gran anillo, como una
alfombra a su alrededor.
Mis pies se resbalan y no tengo miedo,
lianas me cruzan la cara,
cantan los pájaros negros,
los animales se mueven sigilosos,
salen miles de estrellas y las enredaderas
son como personas.



GONZALO

No en un millón de años

Vuelvo a escribir entre drogados, pero 
sin drogarme.
Junto a Gonzalo, vestido de jeans 
tomó drogas para caballos, me pide que 
lo acompañe a hablar por teléfono 
(al hospital?) está mareado, pobrecito 
parece un pobre ángel herido, 
un pobre animal desamparado. 
¿Por qué tomaste eso, Gonzalo?

Para probar, sólo para probar.

Estamos en un shopping,
somos amigos del dueño,
está cerrado porque ya es la madrugada
y hay una fiesta.

Caminamos por este lugar tan grande
lleno de glamour, lujo, sofisticación.
El piso de parquet brilla.
Cuando llegamos a su casa se acuesta
como un peso muerto
Se deja caer y se desviste.
Deja de escribir con la mente
me dice,
y me muestra
una revista porno que le regaló un amigo
No es una revista vulgar,
es pornografía estetizada,
y le agradezco al cielo tener un
amante tan sutil esta noche

Una mujer con ocho pijas en la cara,
nunca había visto
algo parecido,
pero ella es hermosa,
verdaderamente hermosa,
y parece muy segura de lo que hace.

Hacemos el amor y conversamos.
Estoy exhausta de tanto hablar,
las letras se mezclan con cualquier cosa,
se me pierde la mente y la garganta.
Gonzalo habla sobre la playa.
La playa es su lugar preferido,
quiere morir en la playa,
quiere dejar todo e irse a una isla desierta. 
Yo,
no puedo parar de mirar
las puertas del placard.
Va de pared a pared,
Adentro no hay nada.
Qué lindo placard,
le digo,
y qué bien decorada
está tu casa.
Y al escuchar esto me abraza
con tanta pasión
y me da millones de besos
los mejores besos que he recibido
los besos que estaba esperando
hace
millones de años.
De: "¿Existe el amor a los animales?" 
(Siesta, 2001)

Cecilia Pavón (Argentina, Mendoza, 1973 -Vive en Buenos Aires)