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jueves, 16 de julio de 2026

NUCA


Selección de algunos Fragmentos


Porque la luz visible acontece haya o no ojo, 
así como cualquier tipo de radiación electromagnética 
“recarga energías” al traspasarlas a los cuerpos 
habitados que alcanza. ¿Hablarle de éxtasis al 
anautómata? ¿Éxtasis no incide en forma molecular? 
¿Neurona-espejo en aras movedizas del trance? 
Si hablar del éxtasis plantea un imposible-po-
sible, es aquél, en todo caso, y apenas ello, a-estatus, 
lo que nos habla, los que nos hace hablar (a 
veces sin voz o con voces fugacísimas), nos vuelve 
hablados, acaso habitados por las murmuraciones 
de entidades idas y venidas.



Y si hay un ser de potencias no arrasadas que se 
arrastra entre el sonido o la resonancia, entre el 
ataque y el eco, ello acontece por mor de este limo, 
limar, dado en llamarse conciencia. Conduce susodicha 
a la urdimbre exacta entre sonido y silencio; 
ambos elementos inseparables, una y misma 
materia. Inextricable, pero vibrante. Inabarcable 
de un vistazo lienzo pero recorrible diorama a medida 
que se sueltan prerrogativas cognoscentes y 
pretensiones retentivas. Y en tránsito siempre, 
desde el punto del desplazamiento hacia las mil 
posibilidades a la redonda, hacia las amplitudes 
envolventes al desenvolverse e irradiar ¿imágenes? 
¿imágenes verbales? ¿imágenes transpersonales? 
¿velocidades imagínales? ¿viajes intermoleculares? 
Destellos cenestésicos que enhebra la 
nebulosa de la imagen poética mientras se desenvuelve 
como una voz que avanza a pesar de las resistencias 
doctrinarias del espejo neurona!, con su
historial de adiestramiento. Viene, pronuncia lo 
que se le canta y se le ocurre lo que con precisión 
le ocurre. Quien ahí se apercibe se precipita, ya se 
reencuentra dentro. Recinto deslizante del ser, o, 
mejor, del siendo. Ése que se es, no por fatalidad 
sino por fuerza del deseo, cuya entrega es entre 
todavía y aún, para eclosionar al aunarse, más y 
más, en la lumbre oscilante del ser íntegro y ameboidal, 
singular-plural, irrepetible y corriente.



(Dicho sea y no de paso: perentoreidad en la denuncia 
de ciertos asistencialismos morales pretendientes 
a la regulación administrativa de las 
energías creadoras, en pos de la producción del 
Sentido. Y es que estar es a pesar de la mayusculación 
en absoluto, la cual atropella al matiz e instala 
premisas pro-mentalidad reprimiendo intuiciones. 
Y esto acontece también al filo de las escrituras, 
supuestos pensares, intervenciones de/a 
palabra. Imperio por ejemplo del discurso sobre 
el trance, en vez del trance en cuestión, en que ya 
no se sabría quién discursea o si siquiera hay, en 
efecto, alguna situación en la que algún discurso 
(u oyente receptor del tal) sería útil o medianamente 
necesario. Quizá por eso Perlongher hablara, 
en su recodo experiencial, de la poesía como 
un trance leve, pero al fin y al cabo trance, todavía. 
Y es que en la verbalización poética, tan cerca de 
la música del sentido y en plena sinestesia, asoman 
pensares adiscursivos, racionalidades otras.)



Lo sabe corporalmente quien se manda mudar hacia 
potencias germinales. Así sea un momento y 
deshilaclie. Pensar y sentir no serán andariveles 
separables y que es por eso que puede hablarse de 
iridiscencias o dinámicas fluviales —más el vasto 
rango del cumplimiento analógico— para referir 
todo aquello que acontezca en el punto central y 
concéntrico de la nuca, azogue que no se puede 
raspar. Se carece de herramientas, las uñas necesarias 
para ese rasgueo no son las que crecen desde 
el cuerpo maquinizado del autómata social en 
funciones, sino en el hondo anonimato de quien 
en carne viva se percata, entre las vibratorias generales 
y las que puede dirimir, acaso despegarse 
del imperativo “realidad = discurso = sentido”.



El trance poético elude plástica, danzátilmente la 
tiranía del sentido, pues abóle los dispositivos y 
fanfarrias del reconocimiento, ahí donde la socialidad 
moraliza —recupera o expulsa— una experiencia 
desasida. entonación extática informa 
en vez de corroborar. O será que el sentido acumulable 
es un sentido de segunda mano, sentido ya 
usado, dispuesto a reciclarse para la utilidad de un 
sistema funcional. Mientras que el sentido poético 
se consumaría en su mismo trance, mucho después 
(un desaprender) y por eso bien antes (un 
recordar) de la consolidación discursiva. Vibratorias 
también a través del tamiz de la escucha flotante 
(Didi-Huberman) la cual más o menos reconstituye 
su enlazamiento de trazos a la misma 
velocidad en que continuamente se desata y deshace. 
El desasimiento del trance puede no ser aún 
la impersona inopinable y acaso inefable del éxtasis, 
pero puede inducir a modos de la confianza en
el estar en que las viejas palabras desgastadas por
el uso recobran su vigencia mágica, en el preciso
sentido de abrir anillado, en la impulsión concéntrica
de un inagotable proceso de despertamiento.



El éxtasis, del que nada se dirá parafraseándolo, 
sin embargo se ofrece transrostro diamantino de 
lo salvaje (y que no se puede salvar). ¿Cómo se sacude 
uno un punto ciego en el centro inagarrable 
de la nuca justo cuando hay eclipse del cerebro y 
el corazón? La flámula sensorial bombea, la ocupación 
indómita de la materia se hace carne y lleva 
y trae al continuo desocupante ocupador. Y por 
eso el lector del poema puede, cual arcaica novedad, 
despreocuparse por las previas del sentido 
que tampoco, porque nada más apuntase a alguna 
conclusión, sería el ulterior— y conducirse 
en pro de una desocupación que favorezca las 
emociones misteriosas.


(Del libro homónimo,
Hekht Libros, 2015)

Reynaldo Jiménez


Reynaldo Jiménez nació en 1959 en Limá, Perú, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina, desde 1963. Ha sido editor y director de la revista-libro y editorial “tsé-tsé” entre 1995 y 2008. Coordinó la colección de antologías “Poesía Mayor” de Editorial Leviatán entre 1997 y 2001. Integró consejos editoriales de plataformas-e y revistas en soporte papel de Argentina, Brasil, Estados Unidos y Perú, así como colaboró con artículos y poemas en decenas de publicaciones gráficas y electrónicas de América y Europa. Participó en festivales y diversos eventos realizados en Argentina, Perú, Chile, Paraguay, Brasil, Costa Rica, México, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Estados Unidos, España y Alemania. Ha sido traductor de numerosos poetas brasileños y responsable de una veintena de antologías y muestras poéticas. Fue incluido en ediciones colectivas y antologías (“Medusario. Muestra de poesía latinoamericana”, “Antología crítica de la poesía del lenguaje”, “Pulir huesos. Veintitrés poetas latinoamericanos”, “Nosotros, los brujos. Apuntes sobre arte, poesía y brujería”, “Jinetes del aire. Poesía contemporánea de Latinoamérica y el Caribe”, “Divina metalengua que pronuncio. 16 poetas transbarrocos 16”, “Déjalo beat. Insurgencia poética de los años 60”, etc.). Se editaron dos antologías de su obra poética: “Shakti”(selección de Claudio Daniel, 2005) y “Ganga”(selección de Andrés Kurfirst, 2006). Publicó —además de libros ensayísticos (“Por los pasillos”—incorporado en el volumen “¡Kwatz!”, compartido con Ricardo Gilabert—, 1989, “Reflexión esponja”, 2001, “El cóncavo. Imágenes irreductibles y superrealismos sudamericanos”, 2012, “Informe”, 2014, “Nuca”, 2015; con Reedición y ampliación en 2026: NUCA, , ETC., por la Ed. Libros de la Resistencia, “La inspiración es una sustancia, etc.”, 2016, “Intervenires”, 2016, “Arzonar”(2018), entre otros)— desde 1981 los siguientes poemarios: “Tatuajes”,“Eléctrico y despojo”, “Las miniaturas”, “Ruido incidental / El té”, “600 puertas”, “La curva del eco”, “La indefensión”, “Musgo”, “Sangrado”, “Plexo”, “¿Cómo llamar a un tigre?”, “Esteparia”,“Piezas del tonto”, “Funambular”, “Ello inseguro”, “Antemano” y“Olla de grillos”.
(Biografía tomada de la Entrevista realizada por Rolando Revagliatti ) :  http://eurasiahoy.com/19052018-reynaldo-jimenez-sus-respuestas-y-poemas/

Pueden LEER todos los poemas del autor en esta Biblio.: AQUÍ





 

sábado, 23 de mayo de 2026

POEMAS PÓSTUMOS -César Vallejo-

 


-NO VIVE YA NADIE EN LA CASA -ME DICES-


    —No vive ya nadie en la casa —me dices—; todos se 
han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despo-
blados. Nadie ya queda, pues que todos han partido.
  Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El 
punto por donde pasó un hombre, ya no está solo.
Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por 
donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas 
están más muertas que las viejas, porque sus muros 
son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una 
casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, 
sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive úni-
camente de hombres, como una tumba. De aquí esa irre-
sistible semejanza que hay entre una casa y una tumba.
Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mien-
tras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por 
eso la primera está de pie, mientras que la segunda está 
tendida.
    Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos 
se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos 
lo que queda, sino ellos mismos. Y no es tampoco que 
ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa.
Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en 
avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que 
continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio 
y en círculo. Los pasos se han ido, los besos, los
perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es 
el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones 
y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. 
Lo que continúa en la casa, es el sujeto del acto.



ALTURA Y PELOS


¿Quién no tiene su vestido azul?
¿Quién no almuerza y no toma el tranvía,
con su cigarrillo contratado y su dolor de bolsillo?
¡Yo que tan sólo he nacido!
¡Yo que tan sólo he nacido!

¿Quién no escribe una carta?
¿Quién no habla de un asunto muy importante, 
muriendo de costumbre y llorando de oído?
Yo que solamente he nacido!
¡Yo que solamente he nacido!

¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa? 
¿Quién al gato no dice gato gato?

¡Ay, yo que sólo he nacido solamente!
¡Ay! ¡yo que sólo he nacido solamente!
¡Ay, yo que he nacido y nada más! 



XLV --de: TRILCE

Me desvinculo del mar 
cuando vienen las aguas a mi.

  Salgamos siempre. Saboreemos 
la canción estupenda, la canción dicha
por los labios inferiores del deseo.
Oh prodigiosa doncellez.
Pasa la brisa sin sal.

A lo lejos husmeo los tuétanos 
oyendo el tanteo profundo, a la caza 
de teclas de resaca.

Y si así diéramos las narices 
en el absurdo,
nos cubriremos con el oro de no tener nada, 
y empollaremos el ala aún no nacida 
de la noche, hermana 
de esta ala huérfana del día,
que a fuerza de ser una ya no es ala.
(Del libro: "Obra Poética",
Allca XX,
Edit.Universitaria,Chile,
1997)
César Vallejo


César Vallejo (Santiago de Chuco,Perú, 1892 - París,Fracia, 1938).Es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía universal del siglo XX y el máximo exponente de las letras peruanas. De origen mestizo y provinciano, su familia pensó en dedicarlo al sacerdocio: era el menor de los once hermanos; este propósito familiar, acogido por él con ilusión en su infancia, explica la presencia en su poesía de abundante vocabulario bíblico y litúrgico, y no deja de tener relación con la obsesión del poeta ante el problema de la vida y de la muerte, que tiene un indudable fondo religioso. Vallejo hizo los estudios de segunda enseñanza en el Colegio de San Nicolás (Huamachuco). En 1915, después de obtener el título de bachiller en letras, inició estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Trujillo y de Derecho en la Universidad de San Marcos (Lima), pero abandonó sus estudios para instalarse como maestro en Trujillo. En 1918 César Vallejo publicó su primer poemario: Los heraldos negros, en el que son patentes las influencias modernistas, sobre todo de Julio Herrera y Reissig y con Rubén Darío. Esta obra contiene, además, muestras de lo que será una constante en su obra: la solidaridad del poeta con los sufrimientos de los hombres, que se transforma en un grito de rebelión contra la sociedad, usado injustamente de robo e incendio durante una revuelta popular (1920), César Vallejo pasó tres meses y medio en la cárcel, durante los cuales escribió otra de sus obras maestras, Trilce (1922), que supone la ruptura definitiva con el modernismo y con el nacionalismo literario. En 1923, tras publicar Escalas melografiadas y Fabla salvaje, César Vallejo marchó a París, donde conoció a Juan Gris y Vicente Huidobro, y fundó la revista Favorables París Poema (1926). En 1928 y 1929 visitó Moscú y conoció a Maiakovski, y en 1930 viajó a España, donde apareció la segunda edición de Trilce. De 1931 son su novela Tungsteno y el cuento de Paco Yunque, y un nuevo viaje a Rusia. En 1932 escribió la obra de teatro Lock-out y se afilió al Partido Comunista Español. Regresó a París, donde vivió en la clandestinidad, y donde, tras estallar la guerra civil, reunió fondos para la causa republicana. Entre sus otros escritos destaca la obra de teatro Moscú contra Moscú, titulada posteriormente Entre las dos orillas corre el río. Póstumamente aparecieron Poemas humanos (1939) y España, aparta de mí este cáliz (1940), conmovedora visión de la guerra de España y expresión de su madurez poética. Contra el secreto profesional y El arte y la revolución, escritos en 1930-1932, aparecieron en 1973.


Pueden LEER los poemas y ensayos de Vallejo de esta Biblioteca: Aquí



martes, 12 de mayo de 2026

LEJOS DE MÍ DECIRLES




SIMIO MEDITANDO
(Ante una lata oxidada de aceite de oliva)
Mangos de Hacha, Ciudad de México,2016)


ARÁBICA

1

un café expreso tomado de pie 
en la barra del Arábica

no tengo dominio
sobre la pequeña taza blanca

Como si debiera salir del local 
y apoyarme en el poste de luz 
junto a una bicicleta 
para ver adentro desde afuera

camuflado entre seis matices 
de verde: follajes, cogollos, 
estigmas, bolsas de plástico;

salir del local pero también 
salir de las 10:55 am

estar afuera, Recavarren
una mañana de verano
entre una panadería y algún otro
negocio

Como si fuera posible hacerlo 
Como si fuera posible salir 
estar afuera

no tengo dominio


2


Edith Meza, caturra amarillo, Satipo;

doble fermentación;

débil en los bordes
pero con peso en el centro
de la lengua, una gravedad inusual

no es la primera vez que ocurre

hay un punto de terror en el expreso

un punto que busco en alguno de los dos 
sorbos con los que doy cuenta de la taza 
-esta vez lo encuentro en el segundo;

un instante terroso
un instante terroso de atenta incomprensión.


3

éstas no son instrucciones para beber café.


4


más bien me pregunto 
si soy la suma de mis actos

-y si soy la suma de mis actos 
¿de cuáles?

¿soy la suma de todos los expresos
que he tomado de pie en la barra del Arábica?

¿o soy este café en este momento 
por el que se me juzgará?

¿o soy lo que pienso del expreso 
de su debilidad en los bordes 
de su punto de terror?

tal vez esto no sea
sino una espléndida inutilidad
la suma de mis actos

no tengo dominio


5

¿y es en eso que me diferencio de un cerdo?

cerdo al que ato de las patas 
subo a una tolva oxidada 
llevo a los suburbios a degollar 
lo pienso mejor 
le perdono la vida 
lo bajo de la tolva oxidada 
le desato las patas 
y lo largo a mear largamente 
sobre un pasto amarillo

_y es eso muy diferente a estar de pie 
en la barra del Arábica?

tal vez soy la resta de mis actos

tal vez
Soy lo que queda luego de perdonarle la vida 
a un cerdo

Soy lo que queda luego de restar los expresos 
cada vez que los tomo

una y otra vez


6

si algo me va a juzgar
que sea inconmensurablemente
distinto a mí, un río

algo que verdaderamente esté afuera, que fluya

algo en lo que pueda colocar 
mi confianza
algo a lo que pueda regresar 
cuando se me acabe la emoción

un río, un lenguaje

algo inconmensurablemente marrón

(¿pero acaso puedo colocar mi confianza 
en un no? No. En la idea de un río-tal vez)

no sé mucho de ríos pero creo que ya es tarde


7

es posible pensar
cómo será el mundo después de la muerte 

será una enorme explanada

Más bien,
no creo que es posible pensar 
cómo es el mundo antes de la muerte

Apenas esto:

el ventilador
que visto sin anteojos
parece un enorme papagayo blanco

y

que visto con anteojos
es un enorme papagayo blanco

parece un enorme papagayo blanco



8

tomar un expreso 
no comienza en ningún punto

ni cuando lo pedí 
ni cuando entré al local
ni cuando salí de casa para tomarlo
ni cuando llegué a casa para salir de casa para tomarlo


no tiene comienzo;

es sin comienzo

este verso es sin comienzo

nada de lo que hago tiene comienzo
ninguna palabra comienza con i

mis actos no son infinitos


S A B O G A L

3

el tiempo puede ser un desierto 
Es una traducción de lengua a lengua

también
el tiempo puede ser sin dirección 
el tiempo puede ser a la intemperie 
el tiempo puede ser sin techo

En una traducción de lengua a cosa 
el tiempo no es un desierto

No puedo decir mucho más



6

Cada vez se ha vuelto más difícil 
hacer el amor

justamente
porque se trata de una traducción de lengua a cosa

y hacerlo sobre arena gruesa 
o sobre pastos húmedos 
o bajo cielo azul
es una traducción de lengua a lengua 

No puedo decir mucho más


6a

estrellas y Estrellas
borroneadas en la gran pizarra negra

cada vez se ha vuelto más difícil 
hacer el amor

bajo un cielo post-constelaciones


7

Y cuando el tiempo deje de desertar 
por fin emergerá el tiempo presente

que aún no existe

(lo que ahora pasa por tiempo 
son esos 15 minutos de recreo 
antes de la clase de Geografía)



15

observación. Esto es una solución psicológica

El ave vuela. El ave intersecta
el aire en cierto ángulo. El ala extendida
sobre una corriente térmica
le impide caer. Ahí donde no había nada
el ave vuela y el vuelo deja una linea
imaginaria en la memoria.
Lo que está puesto en balance es invisible, 
el volumen y la ineluctable levedad 
de un corredor. Un trazo.

En mi mente un evento semejante 
está ocurriendo. Una frase vuela.
La frase intersecta su sentido en cierto ángulo. 
Aún con los cables y las poleas 
que la sostienen feamente visibles 
-ensamblar, mover, ensamblar, mover-
la frase es una línea limpia. Vuela como si nada 
le opusiera obstáculo y luego desaparece.
La frase deja un balance imaginario 
en la memoria, una corriente de aire

como una ventana que alguien olvidó cerrar.



EL LENGUAJE ES UN REVÓLVER PARA DOS
Colección Underwoodm Lima, 2008


SOBRE LA EXPRESIÓN "LLEVAR UN PESO EN EL CORAZÓN"

El corazón guarda en sus cámaras frigoríficas 
carne helada, cuerpos fríos que cuelgan 
de garfios de acero, 
atraídos por gravedad y pena.

Eso que llaman “llevar un peso en el corazón” 
no se parece a nada o se parece 
al peso de medio kilo de aceitunas negras 
envueltas en una bolsa de papel marrón.

Eso que llaman “llevar un peso en el corazón” 
no es sino una bolsa húmeda de aceitunas negras 
a punto de perforarse.

El corazón late, la carne cuelga.

Vamos, hermanos, a morir de frío, vamos.




OBJETO Y FIN DEL POEMA


Es de noche y tiene que aterrizar 
antes de que se acabe el combustible.
Así terminan todos sus poemas, 
tratando de expresar con un lenguaje 
público un sentimiento privado.

Su ambición es el lenguaje del piloto 
hablándole a los pasajeros 
en medio de una situación desesperada: 
parte engaño, parte esperanza, parte verdad.

Todos los poemas terminan igual.
Hechos pedazos contra un cerro oscuro 
que no estaba en las cartas.

Luego hallan los restos: el fuselaje,
la cola como siempre, intacta,
el olor a cosa quemada consumida por el luego.

Pero ninguna palabra sobrevive.



SIETE PAISAJES SOMATIZADOS
Hueso Húmero No.34, Lima, 1999.


1 Quives

Los vientos que no decepcionan, los que soplan solos, y llegan 
tarde; los que aparecen temprano, morados de frío, y los del retorno, envueltos en grasa y enardecidos. Pensamos que podían ser distintos: transparentes, con olor a tierra húmeda o a residuo maloliente de agua 
en un florero. No eran transparentes. Cristo es transparente. No eran ninguna forma de la transparencia. Y no olían a nada que hubiéramos olido antes. Eso ocurre con frecuencia cuando se embalsama un cadáver 
que aún anda fresco, dicen. Nos hicimos lentos a un lado y evitamos 
el vómito de un perro y sus habas. Así viajan los tesoros de la lengua, ocultos en pocas palabras y atrapados en sermones animales.
Dentro del templo, un niño de rasgos angelicales cagaba en mármol 
sobre la pila bautismal. El niño era ajeno al viento, indiferente al cólera, indiferente al sismo; indispuesto.


2 Lerra Dura

Y si alguien se asoma y dice He venido por ti, improvisa...
Eso también se ha vuelto común: quedarse dormido
frente al televisor, despertarse gritando alguna leve obscenidad
y escuchar la voz del lánguido detective que dice Fíjate más allá
de las pistas... (Pero más allá de las pistas sólo hay una playa
y un muro y un ruido.) Las frases se detienen solas, esperan
una ocasión mejor y regresan disfrazadas de animales enfermos
durante noches calurosas. A veces caminamos algo que no es un camino
y que no se mueve. Otras veces remamos sobre mares mal 
iluminados y a la deriva tomamos decisiones imprudentes. 
Hablar. Hablar hasta entrar en posesión de uno mismo. Y 
luego el tedio. El tedio de explicar-todo, nuevamente, otra vez; 
y entonces si has venido por mí, tal como yo, no habrás 
encontrado nada. En un famoso poema de Moro un perro 
es un animal, pero también una señal de que estamos solos 
entre huesos enterrados al azar.


3 Santander

O no exactamente amor pero sí algo tierno e inestable 
que terminé por destrozar a golpes contra las paredes de esta casa 
antes de abandonarla. Oh, no me cuentes lo que hacen 
los poetas: van detrás del amor a ilegibles borbotones, 
mientras siguen respirando con ayuda externa, mínimamente 
conscientes de las máquinas y los tubos a los que andan
 conectados-ah, y todo el dinero ese que dicen desconocer, 
símiles. Cuanto lo siento -dijo la amada— pero he estudiado 
el deseo con gran diligencia. Siguen los versos plagados de versificaciones, 
siguen las coimas. O no exactamente poema 
pero sí algo de veras ingenuo rebalsó de esos días, vidas 
privadas de vida, artificios tan elegantes como inservibles. 
Medianoche. Solamente mi pierna se ha dormido. Todo el resto 
sigue siendo triste, lejano, insoluble a la oscuridad.


4 Quizá Nazca, en todo caso un sur

Con gusto puedo sobrevivir a esta paraca de dioses violentos 
que se avientan contra mí sin piedad-mas todo está en calma, 
por ahora: sin toses, sin virus, sin cáncer, por ahora, de 
verdad. Es a mí mismo a quien debo sobrevivir, no a este 
puñado de imágenes: a mis manos, a mi vista, a las fiebres 
y a los pánicos marranos. Me he hecho añicos con los años 
al huir. Puedo tolerar, quizás, la pérdida del cuerpo (del propio
y del impropio) pero la posibilidad de olvidar el último sabor
del paladar, el último sonido del cuervo y el tiempo que pasamos conversando sobre el mar, lo decide: es mejor asi. Es mejor 
decir-es mejor dejar, es mejor salir del lenguaje es mejor huir.


5 Chancay

Una niebla espúrea se cierra sobre la espléndida tarde 
en la que reconocemos el comienzo de una difícil despedida. 
Chancay, hace años: una tarde espléndida sumergida en 
romeros y hemerocáliz y en el cielo, sobre el mar de añil, 
la raya oscura de un alhambre que ha pasado demasiado cerca 
de un corazón cercano o de la oreja herida de un caballo.
La niebla se detiene ante el muro fresco de adobe 
que distingue nuestras propiedades, aguardando. Desde entonces 
se ha vuelto imposible nombrar otras tardes u otras latitudes: 
los caranchos rehúsan volar más allá de la baranda. Temen 
la locura de la niebla y el gusto pardo que recubre el paladar 
cuando abren la boca para chillar, los confunde. (Junto a ellos 
los incómodos ángulos de los codos y las copas se apoyan, 
terribles, en las sombras).


6 Lurín Larkin Luren

Como si uno no se fuera a quedar en el mismo sitio 
mucho tiempo más, o como si uno mirara hacia atrás 
temiendo estar en algún otro lugar, uno vive asustado del susto 
aquel que ningún animal puede evitar: nada después de esto, nada 
con qué pensar, nadie a quien ver (tocar, oír, gustar) nadie a quien
oler cada mañana y nadie con quien negociar, los hábitos 
sonámbulos. Salvo esto, ya no hay más días; salvo la vaga indigestión
que acompaña al que duerme demasiado o al que duerme demasiado 
tarde, ya nada nos llama la atención, ya nada nos mira, 
nada nos atormenta.



7 Campodeagua

No quiero hablar echado en la cama o discutir con los que han vuelto 
del maravilloso paseo por los parques, los que han vuelto 
entusiasmados con seguir cualquier cosa. Prefiero andar suelto  
por las calles, fumar con una camisa blanca y silbar la canción extranjera. Iré a prisión por no devolverle el saludo a extraños, o por no decirle gracias al maestro que cobró por enseñarme. Sobre un campo de agua transitan animales nuevos que no necesitamos.

(Del libro homónimo,
Poesía reunida 1978--2018,
Mansalva,2023)
Mario Montalbetti



Mario Montalbetti (Lima, Perú, 1953). Es profesor principal de Lingüística en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Perro Negro - 31 poemas (1978), Fin desierto (1995 y 1997), Llantos Elíeos (2002), Cinco segundos de horizonte (2005), El lenguaje es un revólver para dos (2008), Ocho cuartetas en contra del caballo de paso peruano (2008), Apolo Cupisnique (2012), Vietnam (2014), Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva (2016), Notas para un seminario sobre Foucault (2018) y Cabe la forma (2022). Antologías de su obra se editaron con los títulos En una lengua rompida (2017), / Huir no es mejor plan (Mansalva, 2017) y El cuatro está solo (2023). Sus libros de ensayos incluyen Cualquier hombre es una isla (2014),El más crudo invierno. Notas a un poema de Blanca Varela (2016), La ceguera del poema (n direcciones, 2018), / epiciclos (2018), Sentido y ceguera del poema (2018; reeditado en n direcciones, 2022) y El pensamiento del poema (2019; n direcciones, 2020). También ha publicado libros de difícil clasificación como Lacan arquitectura (con J. Stillemans, 2009) y Cajas, un estudio sobre lenguaje y sentido (2012; reeditado en n direcciones, 2018). Su obra poética fue reunida previamente con el título Lejos de mí decirles en México (Aldus, 2014; Matadero, 2019), y España (Liliputienses, 2014 y 2018). Es miembro del Comité Editorial de la revista Hueso Húmero.

Pueden LEER todos los poemas y ensayos del autor Aquí