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lunes, 15 de agosto de 2016

EL VINO DEL ATARDECER



























ISLA TORTUGA

Me despierto feroz esta mañana,
con ganas de amor y desayuno de campo.
Me apodero de la ciudad
abandonada a los pájaros como un
pueblo costero después de una tormenta,
y pienso en lo que queda:
un promontorio,
un refugio áspero al que visita
un cartero con la bolsa vacía
y juega a los dados en la penumbra de la cocina.

No espero nada del verano.
No espero nada del poema.
Hay que pintar esa puerta herrumbrada
y contarme algún cuento de cuando
los piratas eran serios, señores de palabra seca
y corazón ablandado comoo una ciruela 
dentro del jarro de ron.



Paulina Vinderman 





Paulina Vinderman. Poeta  y traductora argentina nacida en  Buenos aires, Argentina, en 1944. Ha sido incluida en numerosas antologías y muchos de sus poemas han sido traducidos al  inglés, al italiano y al alemán. Parte de su obra está contenida en las  siguientes publicaciones: "Los espejos y los puentes" en 1978, "La mirada de los héroes", en 1982, "La balada de Cordelia", en 1984, "Bulgaria",  1998, "El muelle", 2003, "Transparencias", 2005, "Hospital de veteranos", 2006. El vino del atardecer (El suri porfiado, 2008); "Bote negro" (Vaso Roto Ediciones, España - México, 2010); y "Ciruelo" (Alción Editora, 2014). 






sábado, 13 de agosto de 2016

LA EQUILIBRISTA




A la memoria de Raúl Gustavo Aguirre


La equilibrista mueve su sombrilla
y su pie aletea sabiamente hacia adelante
y hacia atrás, hocico de luna dentro de su zapatilla 
con lentejuelas. 
Nadie sabe en las gradas
de sus ojos ahumados porque su amor ha muerto.
Y ella piensa, mientras los tambores
suenan lejanos desde el foso,
a qué regiones de trampa puede llevar
el dolor,
cuando la misma ceremonia de homenaje
ha de cumplirse
tanto si adelanta el pie sobre la cuerda
porque la vida espera
o si se deja caer, burbuja de color,
con la sombrilla cerrada como paracaídas inútil,
a un oscuro suelo, a su compasión.


(De: El vino del atardecer,
Ed. El suri porfiado, 2008)



Paulina Vinderman (Buenos Aires, 1944)





jueves, 11 de agosto de 2016

CAMPO QUEMADO
















Nada de todo esto se parece al miedo,
el miedo es un agujero donde uno se resguarda
antes de la acción.
Este vacío se parece al hambre, a una tierra quemada.
Veo, desde la ruta, un último hurón apresurarse 
a escapar, ningún pájaro queda.
Soy una mujer al borde de un camino, todos
mis gestos son los de partir.

Una vez bailé un vals en un hotel de lujo,
el mundo era rojo entonces, me sabía heroína,
ahora escribo sobre la heroicidad después de
lavarme la cara: alguna historia con buenos fracasados
en las márgenes del papel.

Con suavidad, empiezo a ajustar las señas bajo el humo.
Hay un saludo a nadie, o a un pájaro irreal
posado otra vez en lo que queda de una rama.
Inconsistente y neutra,
alzo los párpados desde una luminosidad que recuerdo,
como una actriz, antes de la representación,
en un teatro de provincia.



(De: "El vino del atardecer", 
Ed. El Suri porfiado, 2008)

Paulina Vinderman (Buenos Aires, 1944)