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jueves, 26 de abril de 2018

ORACIÓN PARA ESPERAR EL COLECTIVO























Señor de los desamparados
que esperan el colectivo
no permitas que se apague esta llamita
defendida a puro sol sobre la escarcha

que el colectivo venga pronto
pues la espera
amontona cenizas en la frente
y tengo que apalearlas y hacer señas
y asomar los ojos a la ruta
aunque las venas duden
tironeando

señor de los desamparados
que no pase de largo
como si yo no fuera capaz de andar descalza
como si yo no fuera propensa a la ternura
como si fuera una chapa
un poste   nadie   nada

y que no venga lleno   señor
porque se salen con la suya
entonces patas y empujones
en un boleto me suicidan la sonrisa
y me resigno    animal al matadero

que no demore   señor   hoy hace frío
y no llegan los sueños hasta el alma
en el filo de este riesgo   no me culpes
si abandono un segundo la trinchera
y alcanzo a maldecir
la madrugada



Liliana Ancalao





Liliana Ancalao nació  en 1961 en Didadema Argentina, Comodoro Rivadavia. Pertenece a la comunidad mapuche-tewelche Ñamkulawen.Es profesora de Letras e integra un grupo universitario de investigación del mapuzungun, lengua originaria de los mapuches.  Publicó los poemarios Tejido con lana cruda (2001), Iñchiu (2006) y Mujeres a la intemperie (2009). Su obra poética fue incluida en la antología La memoria iluminada. Poesía mapuche contemporánea (Málaga, 2007).



lunes, 14 de mayo de 2012

las mujeres y el frío












yo al frío lo aprendí de niña en guardapolvo
estaba oscuro
el rambler clasic de mi viejo no arrancaba
había que irse caminando hasta la escuela
cruzábamos el tiempo
los colmillos atravesándonos 
la poca carne
yo era unas rodillas que dolían
decíamos qué frío
para mirar el vapor de las palabras 
y estar acompañados

las mamás
todas
han pasado frío
mi mamá fue una niña que en cushamen
andaba en alpargatas por la nieve
campeando chivas
yo nací con la memoria de sus pies entumecidos
y un mal concepto de las chivas
esas tontas que se van y se pierden
y encima hay que salir a buscarlas 
a la nada.

mi mamá nos abrigaba
ella es como un adentro
hay que abrigar a los hijos
el pecho
la espalda
los pies y las orejas
dicen así
y les crecen las ramas y las hojas 
y defienden a los chicos del invierno
y a veces sale el sol y ellas tapando
porque los brazos se les van en vicio
y hay que sacarles
despacio
con palabras 
esos gajos
pero el frío no siempre
lo sé porque esa noche en aldea epulef
dormíamos apenas
alrededor de nuestro corazón al descampado.
eufemia descansaba el purrun del camaruco
y la noche confundió su pelo corto con el pasto
era la madrugada y eufemia despertó
con la helada en el pelo
y el frío esa vez tenía boca
y se reía con nosotras
se esta poniendo viejo el frío nos decía
las mujeres aprendemos 
tarde
que hay un tiempo en la vida
en que hasta sin intención
vamos dejando una huella de incendio
por el barrio
ni sé por qué la perdemos
y esa tarde yo precisaba
medias de lana cruda para cruzar las calles
en las ciudades el frío
nos raspa las escamas
punza en la nuca
se vuelve más prolijo
en eso andaba y a la noche
había un hombre en mi cama
o era un niño o un muchacho
yo no quería respirar muy fuerte
tiene las manos abrigadas este hombre
entonces por qué me fui
para ver si salía a buscarme o me dejaba
a que los esqueletos de pájaros 
se incrusten en mi cara
como el eco del silencio seré
si no me encuentra
por hacerme la linda 
encima me da abismo
este frío
sangre azul

De Mujeres a la intemperie
El suri porfiado y Bajo los huesos, 2009.


Liliana Ancalao (Comodoro Rivadavia, Argentina, 1961)