sobre el mullido terreno sembrado de hojas, con pasto recién cortado del jardín. Escapada de su amarga juventud, escapada de su propia multitud, o de su íntimo nubarrón. ¡Ah, bailarina, ah, dulce bailarina! Si hombres extraños desde la casa llegan para arrastrarla afuera, no digas que ella es feliz porque está loca; desvíalos con suavidad; déjala terminar su danza, déjala terminar su danza. ¡Ah, bailarina, ah, dulce bailarina! W.B. Yeats
(Traducción: Delia Pasini)
Sweet Dancer The girl goes dancing there On the leaf-sown, new-mown, smooth Grass plot of the garden; Escaped from bitter youth, Escaped out of her crowd, Or out of her black cloud. Ah, dancer, ah, sweet dancer! If strange men come from the house To lead her away, do not say That she is happy being crazy; Lead them gently astray; Let her finish her dance, Let her finish her dance. Ah, dancer ah, sweet dancer!
William Butler Yeats(Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939). Poeta y dramaturgo irlandés. Creador del estilo celta crepuscular, fue sin duda el máximo representante del renacimiento de la literatura irlandesa moderna, y uno de los autores más destacados del siglo XX. Recibió el Premio Nobel de literatura en 1923. El mayor logro de Yeats fue independizar la cultura irlandesa de los moldes ingleses, tanto en la temática como en la expresión. La poesía de Yeats suele estar inspirada en el paisaje, los ambientes y los mitos de la cultura tradicional irlandesa, especialmente en las leyendas de origen celta, con una constante preocupación por la musicalidad del verso. Hijo del pintor John Butler Yeats y miembro de una antigua familia irlandesa protestante, estudió pintura en Londres y en Dublín. Pasó largas temporadas en el condado de Sligo, que le inspiró un enorme interés por las tradiciones populares irlandesas. En 1887, se trasladó, junto con su familia, a Londres, y allí descubrió el hinduismo, la teosofía y el ocultismo, interesándose por la magia, el movimiento rosacruz y el espiritualismo. Se relacionó con el grupo de escritores decadentes, reunidos en torno al Yellow Book. Escribió poemas líricos y simbólicos sobre temas paganos irlandeses, como El peregrinaje de Oisin (1889), La isla del lago de Innisfree (1893) y el Libro de poemas irlandeses (1895), en un tono romántico y melancólico que él creía característico de los celtas. Escribió también El crepúsculo celta (1893), La rosa secreta (1897) y El viento entre los juncos (1899), basados en leyendas irlandesas.
El vino entra en la boca Y el amor entra en los ojos; Esto es todo lo que en verdad conocemos Antes de envejecer y morir. Así llevo el vaso a mi boca, Y te miro, y suspiro.
W. B. Yeats (Dublín, 1865 - Roquebrune- Cap-Martin, Francia, 1939)
Baila allí en la costa; ¿Por qué te ha de importar el rugido del agua o del viento? y despeina tu pelo que las gotas saladas empaparon; por ser joven no has conocido el triunfo del necio, ni tampoco has perdido el amor tan pronto lo ganaste, ni viste muerto al mejor trabajador con todas las gavillas por atar. ¿Por qué has de temer el clamor monstruoso de los vientos? W. B. Yeats (Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de Enrique Caracciolo Trejo)
To a child dancing in the wind Dance there upon the shore; What need have you to care For wind or water's roar? And tumble out your hair That the salt drops have wet; Being young you have not know The fool's triumphs, not yet Love lost as soon asa won, Nor the best labourer dead And all the sheaves to bind. What need have you to dread The monstrous crying of wind?
Ahora he de construir mi alma Obligándola a estudiar En una escuela docta Hasta que la ruina del cuerpo, La lenta decadencia de la sangre. El hosco delirio O la torpe decrepitud, O el peor mal que venga... La muerte de los amigos, o la Muerte de cada mirada brillante Que corta el aliento... Parezcan sólo las nubes del cielo Cuando el horizonte se desvanece...
W. B. Yeats (Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
Les escuché decir a unos viejos, muy viejos: “Todo cambia, y nosotros somos cada vez menos”. Sus manos parecían garras, y tenían las rodillas torcidas como los viejos espinos al borde de las aguas. “Todo lo que es hermoso se aleja a la deriva como el agua”.
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
'Oh muerte cruel, dame tres cuestiones para defender,' Un hueso cantó sobre la playa; 'Un niño encuentra todo lo que un niño necesita, Tanto placer como descanso, Sobre la abundancia de mi pecho': Un hueso que ondea blanco y reseco en el viento.
'Tres queridas cosas que aquellas mujeres conocen', Cantó un hueso en la orilla; 'Un hombre sosteniéndolo entonces Cuando mi cuerpo estaba vivo Encontró todo el placer que la vida le ofrecía': Un hueso que ondea blanco y reseco en el viento.
'La tercera cosa que pienso todavía', Un hueso cantó en la orilla; 'Es aquella mañana en que encontré Cara a cara mi verdadero hombre Y después me estiré y bostecé': Un hueso que ondea blanco y reseco en el viento.
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de Daniel Durand y José Villa) *
Three Things `O cruel Death, give three things back,' Sang a bone upon the shore; `A child found all a child can lack, Whether of pleasure or of rest, Upon the abundance of my breast': A bone wave-whitened and dried in the wind.
`Three dear things that women know,' Sang a bhone upon the shore; `A man if I but held him so When my body was alive Found all the pleasure that life gave': A bone wave-whitened and dried in the wind.
`The third thing that I think of yet,' Sang a bone upon the shore, `Is that morning when I met Face to face my rightful man And did after stretch and yawn': A bone wave-whitened and dried in the wind.
* 18 whiskys, Un buen record, Nros.3/4 Bs.As., Marzo 1993.
Esta chica enloquecida improvisando su música, Su poesía, bailando sobre la playa, Su alma dividida desde sí misma Subiendo, cayendo sin saber donde, Ocultándose entre la carga de un vapor, Su rodillera rota, esta chica que pienso es Una belleza sublime, o una cosa que Heroicamente pierdo, heroicamente encuentro.
No importa qué desastre ocurrió Se mantuvo en la desesperada herida de la música, Herida, herida, y construyó dentro de su triunfo Donde los males y las canastas dejan Un extraño sonido inteligible Pero cantó, 'Oh mar famélico, hambriento mar.'
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de Daniel Durand y José Villa) *
A Crazed Girl That crazed girl improvising her music. Her poetry, dancing upon the shore,
Her soul in division from itself Climbing, falling She knew not where, Hiding amid the cargo of a steamship, Her knee-cap broken, that girl I declare A beautiful lofty thing, or a thing Heroically lost, heroically found.
No matter what disaster occurred She stood in desperate music wound, Wound, wound, and she made in her triumph Where the bales and the baskets lay No common intelligible sound But sang, 'O sea-starved, hungry sea.'
* 18 whiskys, Un buen record, Nros.3/4 Bs.As., Marzo 1993.
¿Y qué si te ofrecí dejar atrás La caverna de la mente? Hay un mejor ejercicio En la luz del sol, del viento
Nunca te ofrecí Ir a Roma o a Moscú. Renuncia a esa esclavitud. Llaman las musas de la casa.
Busca esas imágenes Que hacen lo salvaje El león la virgen Las prostitutas y los niños
Encuentra en medio del aire Un águila sobre el viento Reconoce el cinco Que hace cantar a las musas.
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de Daniel Durand y José Villa) *
Those Images What if I bade you leave The cavern of the mind? There's better exercise In the sunlight and wind. I never bade you go To Moscow or to Rome. Renounce that drudgery, Call the Muses home. Seek those images That constitute the wild, The lion and the virgin, The harlot and the child Find in middle air An eagle on the wing, Recognise the five That make the Muses sing.
*18 whiskys, Un buen record, Nros.3/4 Bs.As., Marzo 1993.
Cuando estés vieja y canosa y somnolienta, y cabeceando cerca de la chimenea, toma este libro y léelo lentamente, y sueña con la suave mirada que tuvieron tus ojos y con sus profundas sombras. Cuántos amaron tus gráciles y felices momentos, y con amor falso o verdadero amaron tu belleza, pero hubo un hombre que amó tu Alma peregrina, y amó las penas de tu cambiante rostro; Y reclinada sobre los resplandecientes leños, murmura, con algo de tristeza, cómo el Amor voló e hizo camino hacia lejanas montañas y escondió su rostro entre una multitud de estrellas.
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Versión de Silvia Camerotto)
WHEN YOU ARE OLD
When you are old and grey and full of sleep, And nodding by the fire, take down this book, And slowly read, and dream ofthe soft look Your eyes had once, and oftheir shadows deep;
How many loved your moments of glad grace, And loved your beauty with love false or true, But one man loved the pilgrim soul in you, And loved the sorrows of your changing face;
And bending down beside the glowing bars, Murmur, a little sadly, how Love fled And paced upon the mountains overhead And hid his face amid a croiwd of stars.
"El simbolismo, tal como lo ven los escritores de nuestros días, no tendría valor, si no se lo viera también, a la luz de las veladuras de cada gran escritor imaginativo", escribe Arthur Symons, en The Symbolist Movement in Literature, un libro sutil que no puedo elogiar como quisiera, porque me ha sido dedicado; y que muestra cuántos escritores profundos han buscado en estos últimos años una filosofía de la poesía en la poesía en la doctrina del simbolismo y cómo aun en países donde es casi escandaloso buscar alguna filosofía en la poesía, los nuevos escritores insisten en esa búsqueda. No sabemos de qué hablaban los escritores de tiempos antiguos, y un montón de incoherencias es todo lo que queda de lo que Shakespeare dijo, un autor al filo de los tiempos modernos; y el periodista está convencido, parece, que hablaban de vino, mujeres y política, pero nunca de su arte, o nunca con seriedad. Tiene por cierto que nadie que tuviera una filosofía de su propio arte o una teoría de cómo se debería escribir, haya hecho alguna vez una obra de arte, que carece de imaginación quien escribe sin premeditación o segunda intención tal como lo hace él en sus propios artículos. Dice esto con entusiasmo, porque lo ha oído en muchas cenas confortables, o porque alguien mencionó al pasar o con tonto fervor algún libro cuya dificultad habría ofendido la indolencia, o algún hombre que no había olvidado que la belleza es una acusación. Estas fórmulas y generalizaciones, preparadas por algún sargento escondido, han forjado las ideas de los periodistas y a través de ellos las de casi todo el mundo moderno, han creado a su turno un olvido similar al que los soldados tienen en el campo de batalla, así los periodistas y sus lectores han olvidado, entre muchos eventos similares, que Wagner se pasó siete años conformando y exponiendo sus ideas antes de comenzar su música más singular; que la ópera y con ella la música moderna, surgió de ciertas conversaciones en la casa de un Giovanni Bardi, de Florencia; y que la Pléiade sentó los fundamentos de la literatura francesa moderna en un panfleto. Goethe ha dicho: "un poeta necesita toda la filosofía, pero debe dejarla fuera de su obra", aunque no siempre sea necesario; y casi con toda certeza ningún gran arte, fuera de Inglaterra, donde los periodistas son más poderosos y las ideas menos plenas que en cualquier otra parte, ha surgido sin una gran dosis de crítica, como su heraldo, intérprete y protector, y tal vez por esta razón ese gran arte, ahora que la vulgaridad se ha fortificado y multiplicado, está quizá muerto en Inglaterra. Todos los escritores, todos los artistas, en tanto hayan tenido algún poder filosófico o crítico, tal vez justamente hayan sido deliberadamente artistas, han tenido alguna filosofía, alguna forma crítica de su arte; y a menudo ha sido esta filosofía, o esta crítica, la que fue capaz de suscitar la inspiración más imprevisible, ganando para la vida humana alguna porción de la vida divina, o de la realidad enterrada, que así pudo únicamente dar cuenta en las emociones lo que la filosofía o la crítica había encontrado en el intelecto. Tal vez no buscaban algo nuevo, sino sólo entender y copiar la pura inspiración de los primeros tiempos, pero porque la vida divina pelea contra la vida externa, y necesita cambiar sus armas y movimientos como nosotros cambiamos los nuestros, la inspiración ha llegado a ellos en formas sorprendentes y bellas. El movimiento científico trajo con él una literatura que siempre tendía a atarse a todo tipo de cosas externas, opiniones, declamaciones, escritura pictórica, el color de la palabra, o lo que Symons ha llamado un intento de "edificar con cemento y ladrillo dentro de las tapas de un libro"; y ahora los escritores han comenzado a insistir en el elemento evocativo, en la sugerencia, a partir de lo que llamamos el simbolismo de los grandes escritores.
II En El simbolismo en la pintura traté de describir el elemento del simbolismo que está en las pinturas y esculturas, y habló algo del simbolismo en la poesía, pero no describí para nada el continuo e indefinible simbolismo que está en sustancia en todo estilo.
No hay líneas de más belleza melancólica que éstas de Burns:
La luna blanca se está fijando tras una blanca ola, y el tiempo se está fijando en mí, ¡oh!
Estas líneas son perfectamente simbólicas. De ellas surge la blancura de la luna y la ola, cuya relación con la fijeza del tiempo es demasiado sutil para el intelecto, y de ellas se extrae toda su belleza. Pero, reunido todo, luna, ola y blancura con la fijeza del tiempo y la exclamación melancólica, suscitan una emoción que no podría emerger de otra disposición de colores, sonidos y formas. Podríamos hablar de una escritura metafórica, pero es mejor llamarla simbólica, porque las metáforas no son tan profundas como para conmover, cuando no son símbolos, y cuando lo son, son las más perfectas, porque revelan lo más sutil, más allá del puro sonido, y a través de ellas se puede saber mejor lo que son los símbolos. Si se comienza una ensoñación con cualquier hermoso verso que se recuerde, se ve en seguida cuánto se asemeja a los de Burns. Empecemos con éste de Blake:
Los peces alegres sobre la ola cuando la luna bebe el rocío,
o los de Nash:
El brillo cae del aire, Las reinas murieron jóvenes y hermosas, El polvo ha cerrado los ojos de Helena;
o éstos de Shakespeare:
Timón ha edificado su morada duradera Sobre el borde arenoso de la corriente salada Que una vez al día con su espuma en relieve cubrirán las olas turbulentas;
o tomemos alguna línea que sea muy simple, que tome su belleza de su lugar en una historia, y veremos cómo brilla con la luz de los muchos símbolos que le han dado a la historia su belleza, como el filo de una espada destella a la luz de las torres ardiendo. Todos los sonidos, todos los colores, todas las formas, sea a causa de sus preordenadas energías o por larga asociación, evocan indefinibles aunque precisas emociones, o, como preferiría creer, concitan ciertos poderes incorpóreos cuyas huellas sobre nuestros corazones llamamos emociones; y cuando el sonido, el color y la forma están en relación musical en bella relación uno del otro, se vuelven, se diría, un sonido, un color, una forma, y evocan una emoción que surge de las distinas sugerencias y sin embargo es una sola emoción. La misma relación existe entre todas las partes de cada obra de arte, sea épica o lírica, y la más perfecta es ésta, y cuanto más variados y numerosos sean los elementos que han aportado a ella su perfección, más poderosa será la emoción, el poder, el Dios que nos traen consigo. Porque una emoción no existe, no se nos vuelve perceptible y activa, hasta que no haya encontrado su perfección, en el color, el sonido o la forma, o en los tres, y debido a que no hay dos modulaciones o disposiciones que evoquen la misma emoción, los poetas, los pintores y los músicos, y en grado menor porque sus efectos son momentáneos, día, noche, nube y sombra, están continuamente tejiendo y destejiendo lo humano. Son por cierto sólo aquellas cosas que parecen inútiles o muy débiles, las que tienen algún poder, y todas aquellas que parecen útiles o fuertes, ejércitos, ruedas en movimiento, modas arquitectónicas, tipos de gobierno, especulaciones de la razón, habrían sido un poco diferentes si alguna mente mucho tiempo atrás no se hubiera consagrado a alguna emoción, como una mujer se entrega a su amado, y conformado sonidos, colores o formas, o todos ellos en una relación musical, de modo que su emoción pudiera vivir en otras mentes. Una pequeña poesía lírica evoca una emoción y ésta se une a otras y se mezcla en su ser para conformar una gran épica; y finalmente, al necesitar un cuerpo o un símbolo menos delicado al volverse más poderosa, ruge, con todo lo reunido entre los ciegos instintos de la vida diaria, donde mueve un poder dentro de otros, como vemos los anillos concéntricos en el tronco de un viejo árbol. Esto es tal vez lo que quiso decir Arthur O'Shaughnessy cuando hizo decir a sus poetas que habían edificado Nínive con sus suspiros; y nunca estoy de verdad muy seguro, cuando oigo de alguna guerra, de algún problema religioso, o de algún producto nuevo, o de cualquier cosa que colme el oído del mundo, que todo eso no haya pasado debido aque algún joven se puso a tocar la flauta en Tesalia. Recuerdo que una vez le dije a una vidente que le preguntara a uno de los dioses que, como ella creía, estaban a su alrededor con sus cuerpos simbólicos, qué pasaría con cierta tarea encantadora pero aparentemente trivial de un amigo, y la forma contestó: "la devastación de pueblos y la destrucción de ciudades". Dudo por cierto si la cruda circunstancia del mundo, que parece crear todas nuestras emociones, hace más que reflejar, como en espejos multiplicados, las emociones que han surgido de hombres solitarios en momentos de contemplación poética; o que el amor mismo sea más que un animal hambriento de no ser por el poeta y su sombra, el cura, porque a menos que creamos que lo externo es toda la realidad, debemos creer que lo macizo es la sombra de lo sutil, que las cosas son inteligentes antes de volverse tontas, y secretas, antes de que se ventilen en el mercado. Los hombres solitarios en momentos de contemplación reciben, como pienso, el impulso creativo desde lo más bajo de las Nueve Jerarquías, y así tejan y destejen lo humano, e incluso al mundo mismo, porque ¿no es que "la alteración del ojo altera todo"?
Nuestras ciudades son fragmentos copiados de nuestro pecho; y todas las Babilonias del hombre compiten sólo para dar a conocer las grandezas de su corazón babilónico.
III
El propósito del ritmo, siempre me ha parecido, es prolongar el momento de la contemplación, aquel en que estamos a un tiempo despiertos y dormidos, que es el único momento de creación, acunándonos con una monotonía encantadora, mientras nos lleva a despertar por la variedad, para mantenernos en un estado de verdadero trance, en el que la mente liberada de la presión de la voluntad se manifiesta en símbolos. SI ciertas personas sensibles escuchan persistentemente el tictac del reloj o miran sin pestañear el monótono destello de una luz, caen en tranco hipnótico; el ritmo no es más que el tictac del reloj, más suave, que no hay más que escuchar, y variado, como para que uno no pierda la memoria ni se canse de oír; mientras los moldes del artista no son sino los monótonos destellos entretejidos para llevar a los ojos un sutil encantamiento. He meditado en las voces que se olvidan en cuanto callan; y he sido llevado, en momentos de más profunda reflexión, hasta aquellas cosas que estaban más allá y más acá del umbral de la vida despierta. Estaba una vez escribiendo un poema muy simbólico y abstracto, cuando se me cayó al suelo la lapicera; y cuando me paré para recogerla del piso, recordé una aventura fantástica que sin embargo no lo parecía, y luego otra aventura similar, y cuando me pregunté cuándo habían tenido lugar tales aventuras, me di cuenta de que estaba recordando sueños de varias noches. Traté de recordarqué habla hecho el día anterior, y luego, qué había hecho esa mañana; pero toda mi vida despierta había perecido, y fue sólo después de un gran esfuerzo que volví a recordar de nuevo, y mientras lo hacía esa vida más poderosa y sorprendente a su turno moría. De no haberse caído mi lapicera al suelo y así hacerme patentes las imágenes que estaba tejiendo en vursos, nunca habría sabido que la meditación se había vuelto trance, porque habría sido como quien no sabe que está atravesando un bosque porque tiene los ojos puestos en el sendero. Así que pienso que hacer y al mismo tiempo entender una obra de arte, y con más facilidad si está llena de formas, símbolos y música, nos lleva al umbral del sueño, y tal vez mucho más allá, aun sin darnos entera cuenta de que alguna vez hemos puesto los pies sobre el cuerno o el marfil.
IV
Además de los símbolos emocionales, símbolos que evocan sólo las emociones —y en este sentido todas las cosas cautivantes o detestables son símbolos, aunque sus relaciones mutuas sean demasiado sutiles para deleitarnos completamente, fuera de su ritmo y estructura—, están los símbolos intelectuales, símbolos que sólo suscitan ideas, o ideas mezcladas con emociones; y fuera de las bien definidas tradiciones del misticismo y de la menos definida crítica de ciertos poetas modernos, sólo a éstos se los llama símbolos. La mayoría de las cosas pertenecen a una u otra clase, de acuerdo con el modo en que hablemos de ellas y según con lo que las acompañemos, porque los símbolos, asociados con ideas que son más que fragmentos de sombras arrojadas sobre el intelecto por las emociones que evocan, son juguetes del alegorista y del pedante y pronto quedan de lado. Si yo digo "blanco" o "púrpura" en el sentido convencionalmente fijado en poesía, evocan emociones que no puedo decir por qué me conmueven; pero si las llevo a una misma frase con símbolos tan obviamente intelectuales como la cruz o la corona de espinas, pienso en la pureza y en la soberanía. Más todavía, innumerables significados, relacionados con el "blanco" o el "púrpura" por lazos de sutiles sugerencias, tanto en las emociones como en el intelecto, visiblemente se mueven en mi mente y traspasan el umbral del sueño, forjando luces y sombras de una sabiduría indefinible sobre lo que había parecido antes, tal vez, sólo esterilidad o ruidosa violencia. Es el intelecto el que decide dónde el lector habrá de detenerse ante el desfile de los símbolos, y si éstos son nada más que emotivos, los circunscribirá a los accidentes y predicciones del mundo, pero si los símbolos son también intelectuales, se vuelve él mismo una parte de la pura intelección, confundido entre el desfile incesante. Si veo a la luz de la luna un estanque cambiante, mi emoción ante su belleza se mezcla con los recuerdos de un hombre que he visto cosechando en sus márgenes, o de los amantes que vi la noche anterior; pero si miro a la luna misma y recuerdo cualquiera de sus antiguos nombres y significados, me muevo entre gente divina, y las cosas que habrían conmovido nuestra mortalidad, la torre de marfil, la reina de las aguas, el venado luciente en los bosques encantados, la liebre blanca sentada sobre la cima de la colina, el tonto de los cuentos de hadas con su brillante copa llena de sueños, tal vez "me haga amigo de esas imágenes de la maravilla", y "encuentre al Señor en los aires". Así también si uno se conmueve con Shakespeare, tan afín a los símbolos emocionales que pueden convenir a nuestros afectos, uno se mezcla con el conjunto del espectáculo del mundo; mientras si uno se conmueve con Dante, o con el mito de Deméter, uno se mezcla con la sombra de Dios o de una diosa. Así también uno está más lejos de los símbolos cuando está ocupado en haceresto o aquello, pero el alma se mueve entre símbolos y se despliega en símbolos cuando el estado de trance, la locura o la profunda meditación la ha apartado de cualquier impulso que no sea el suyo. "Entonces vi —escribe Gérard de Nerval de su locura— tomando vagamente forma, imágenes plásticas de la antigüedad, que se delineaban, se definían y parecían representar los símbolos que sólo con dificultad yo podía concebir". En épocas tempranas él pudo haber sido parte de la multitud cuyas almas la austeridad dejó aparte, incluso con más perfección de lo que la locura apartó su alma de la esperanza o el recuerdo, del deseo y el lamento, para que pudiera revelar aquellas sucesiones de símbolos ante los que los hombres se inclinaban en antiguos altares, y cuyos favores solicitaban con incienso y otras ofrendas. Pero siendo de nuestra época, ha sido, como Maeterlinck, como Villiers de l'lsle Adam en Axel, como todos los preocupados por los símbolos intelectuales de nuestro tiempo, un precursor del nuevo libro sagrado, con el cual todas las artes, como alguien dijo, han comenzado a soñar. ¿Cómo pueden las artes vencer la lenta muerte de los corazones de los hombres que llamamos el progreso del mundo, y poner sus manos sobre el encordado del corazón de los hombres nuevamente, sin volverse como antes la vestidura de la religión de los viejos tiempos?
V
Si la gente fuera a aceptar que la poesía nos mueve a causa de su simbolismo, ¿qué cambio debería uno buscar en las modalidades de nuestra poesía? Un retorno a las formas de nuestros padres, un rechazo de las descripciones de la naturaleza por interés natural, de la ley moral en favor de la ley moral, un rechazo de todas las anécdotas y de toda esa fuerte opinión científica que tan a menudo extinguió la llama central de Tennyson, y de esa vehemencia que nos haría hacer o rechazar ciertas cosas; o, en otras palabras, deberíamos llegar a entender que la piedra de berilio estaba encantada por nuestros padres para que pudiera desplegarnos las pinturas de su corazón y no para reflejar nuestras caras excitadas, o los arbustos que se balanceaban fuera. Con este cambio de sustancia, con este retorno a la imaginación, entendiendo que las leyes del arte, que son las ocultas leyes del mundo, sólo podrían limitar la imaginación, podría darse un cambio de estilo, y podríamos deshacernos de esa poesía seria de ritmos enérgicos semejantes a un hombre que corre, que es la invención de la voluntad siempre con sus ojos puestos sobre algo a hacer o deshacer; y podríamos extraer esos ritmos ondulantes, meditativos, orgánicos, que son la estructura de nuestra Imaginación, que ni desea ni odia, porque está hecha de tiempo, y solamente quiere observar alguna realidad, alguna belleza; y ya no sería posible para nadie negar la importancia de la forma, en todas sus clases, porque aunque se pueda expresar una opinión o describir algo con palabras poco felices, no se podrá dar cuerpo a lo que se mueve más allá de los sentidos, a menos que las palabras sean tan sutiles, tan complejas, tan plenas de misteriosa vida como el cuerpo de una flor o una mujer. La forma de la poesía sincera al revés que la de la "poesía popular", puede por cierto ser a veces oscura o gramatical como en algunos de los mejores Cantos de Inocencia y Experiencia, pero debe tener las perfecciones que sobrepasan el análisis las sutilezas de los nuevos significados que asoman día por día, y tener todo esto tanto si no es más que una canción surgida en un momento de vaga ensoñación, como si se trata de una gran épica que emerge de los sueños de un poeta y de cientos de generaciones cuyas manos nunca se cansaron de sostener la espada.
(1900)
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
"En nuestra época el destino del hombre presenta su significado en términos políticos." THOMAS MANN
¿Cómo puedo yo, estando ahí esa chica, Fijar mi atención En la política romana, rusa O española? Aunque aquí está un hombre experimentado Que sabe qué es lo que dice Y allí está un político Que ha leído y meditado, Y acaso lo que digan sea cierto En cuanto a guerras y alarmas de guerra, Pero, ojalá yo fuera nuevamente joven Y la tuviera entre mis brazos!
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de E.L.Revol)
How can I, that girl standing there, / My attention fix / On Román or on Russian / Or on Spanish politics? / Yet here's a travelled man that knows / What he talks about, / And there's a politician / That has read and thought, / And maybe what they say is true / Of war and war's alarms, / But O that I were young again / And held her in my arms!
Sé que hallaré mi destino allá arriba, entre las nubes, en alguna parte. A quienes combato no los odio, a quienes defiendo no los amo; mi país es Kiltartan Cross, mis compatriotas, los pobres de Kiltartan; ningún fin probable les causaría una pérdida ni los dejaría más felices que antes. Ni la ley ni el deber me ordenaron luchar, ni los hombres públicos ni las multitudes entusiastas, un solitario impulso de deleite me arrastró a este tumulto en las nubes; todo lo sopesé, hice un recuento de todo, los años venideros parecían tiempo perdido y tiempo perdido, los años pasados: para contrapeso de esa vida, esta muerte.
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de E.L.Revol)
An irish airman foresees his death
I know that I shall meet my fate Somewhere among the clouds above: Those that I fight I do not hate, Those that I guard I do not love: My country is Kiltartan Cross, My countrymen Kiltartan's poor, No likely end could bring them loss Or leave them happier than before. Nor law, nor duty bade me fight, Nor public men, nor cheering crowds, A lonely impulse of delight Drove to this tumult in the clouds; I balanced all, brought all to mind, The years to come seemed waste of breath, A waste of breath the years behind In balance with this life, this death.
Para que la civilización no se hunda, perdida su gran batalla, haz callar al perro, ata el potrillo a un poste distante; César, nuestro amo, se halla en la tienda donde los mapas están desplegados, sus ojos fijos en el vacío, y una mano bajo el mentón. Como una mosca de largas zancas sobre el río su mente se mueve en el silencio.
Para que las insuperadas torres sean quemadas y los hombres memoren el rostro, muévete lo más suavemente posible, si debes hacerlo en este solitario lugar.
Ella piensa, en parte mujer, tres partes niña, que nadie la mira; sus pies ensayan un paso de baile aprendido en la calle. Como una mosca de largas zancas sobre el río su mente se mueve en el silencio.
Para que las muchachas púberes puedan encontrar el primer Adán en su pensamiento, cierra la puerta de la capilla papal, mantén fuera a esas niñas. Allí en ese andamio está acostado Miguel Ángel. Sin más ruido que el que hacen los ratones mueve su mano de un lado a otro. Como una mosca de largas zancas sobre el río su mente se mueve en el silencio.
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de Alberto Girri)
Long-legged fly
That civilisation may not sink, Its great battle lost, Quiet the dog, tether the pony To a distant post. Our master Caesar is in the tent Where the maps are spread, His eyes fixed upon nothing, A hand under his head. (Like a long-legged fly upon the stream His mind moves upon silence.)
That the topless towers be burnt And men recall that face, Move most gently if move you must In this lonely place.
She thinks, part woman, three parts a child, That nobody looks; her feet Practise a tinker shuffle Picked up on a street. (Like a long-legged fly upon the stream Her mind moves upon silence.)
That girls at puberty may find The first Adam in their thought, Shut the door of the Pope's chapel, Keep those children out. There on that scaffolding reclines Michael Angelo. With no more sound than the mice make His hand moves to and fro. (Like a long-leggedfly upon the stream His mind moves upon silence.)
Este país no es para viejos. Jóvenes abrazándose, pájaros en los árboles -esas estirpes moribundas- cantando, cascadas de salmones, mar prieto de caballas, pez, carne o ave loan mientras dura el verano aquello que se engendra, nace y muere. Envuelto en esa música sensual, todo ignora los monumentos del eterno intelecto. Un hombre viejo es algo miserable, una ropa harapienta sobre un bastón, a menos que el alma bata palmas y cante, y aún más alto cante por cada andrajo de su ropa mortal. No hay allí más escuela de canto que estudiar los monumentos de su magnificencia; por eso he navegado los mares y llegado a esta ciudad sagrada de Bizancio. Oh sabios que moráis en el sagrado fuego de Dios como en los áureos mosaicos de algún muro, venid del sacro fuego, halcón girante, sed los maestros cantores de mi alma. Aniquilad mi corazón: enfermo de deseo y atado a un animal agonizante ya no sabe quién es; llevadme con vosotros al artificio de la eternidad. Fuera de la naturaleza, no tomaré jamás otra forma corpórea de cosas naturales: seré una de esas formas que orífices de Grecia cincelaban en oro y esmaltaban con oro para que un soñoliento emperador despertara; o encima de una rama dorada cantaré para los caballeros y damas de Bizancio lo que ha pasado, o pasa, o vendrá un día.
W.B.Yeats (Irlanda, Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de Horacio Armani)
Sailing to Bizancio
I
That is no country for old men. The young In one another's arms, birds in the trees -Those dying generations - at their songs, The salmon-falls, the mackerel-crowded seas, Fish, flesh, or fowl, commend all summer long Whatever is begotten, born, and dies. Caught in that sensual music all neglect Monuments of unageing intellect.
II
An aged man is but a paltry thing, A tattered coat upon stick, unless Soul clap its hands and sing, and louder sing For every tatter in its mortal dress. Nor is there singing school but studying Monuments of its own magnificence; And therefore I have sailed the seas and come To the holy city of Bizantium.
III
O sages standing in God's holy fire As in the gold mosaic of a wall, Come from the holy fire, perne in a gyre, And be the singing-masters of my soul. Consume my heart away; sick with desire And fastened to a dying animal It knows not what it is; and gather me Into the artifice of eternity.
IV
Once out of nature I shall never take My bodily form from any natural think, But such a form as Grecian goldsmiths make Of hammered gold and gold enamelling To keep a drowsy Emperor awake; Or set upon a golden bough to sing To lords and ladies of Bizantium Of what is past, or passing, or to come.