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sábado, 14 de febrero de 2009

CONRAD SIEVER




























No en ese jardín abandonado
donde los cuerpos se transforman en hierba
que no alimenta rebaños y en siemprevivas
que no dan fruto...
allí donde a lo largo de los sombríos senderos
se escuchan vanos suspiros
y se sueñan sueños aun más vanos
de estrecha comunión con almas de difuntos...
sino aquí debajo del manzano
que yo amé y cuidé y podé
con nudosas manos
durante largos, largos años;
¡aquí debajo de las raíces de este manzano de invierno
para entrar en la mutación química y el ciclo de la vida,
dentro del suelo y dentro de la carne del árbol
y dentro de los vivientes epitafios
de las manzanas más rojas!



Edgar Lee Masters

(Traducción de Alberto Girri)
Conrad Siever


Not in that wasted garden
Where bodies are drawn into grass
That feeds no flocks, and into evergreens
That bear no fruit—
There where along the shaded walks
Vain sighs are heard,
And vainer dreams are dreamed
Of close communion with departed souls—
But here under the apple tree
I loved and watched and pruned
With gnarled hands
In the long, long years;
Here under the roots of this northern-spy
To move in the chemic change and circle of life,
Into the soil and into the flesh of the tree,
And into the living epitaphs
Of redder apples!



Edgar Lee Masters (Garnett, 1869 - Melrose Park, 1950) Poeta estadounidense. Era hijo de un abogado, y pasó la adolescencia en la zona del Illinois situada entre Petersburg y Lewistown que haría célebre en su obra principal. Luego de haber cursado estudios regulares en el Knox College, siguió la profesión de su padre, que ejerció durante algún tiempo en Lewistown; más tarde, hacia 1892, abrió bufete en Chicago. Su éxito como abogado no le libró de la monotonía de una existencia vulgar y aburrida, en la cual la reacción al puritanismo aparecía bajo veleidades artísticas. La poesía era, en efecto, el único bálsamo de su espíritu de pesimista melancólico y de provinciano aislado y resentido. En la Chicago contemporánea, donde bullían nuevos afanes y el deseo de superar el materialismo reinante, encontró diarios y revistas prontos a publicarle cuanto iba componiendo: textos poéticos, narraciones y, además, obras innovadoras que, a pesar de los esfuerzos realizados por el autor para situarse frente a la realidad, presentaban aún las formas convencionales de la tradición. En 1013, la lectura de la Antología Palatina (texto que le había prestado William Marion Reedy, director del Reedy's Mirror de St. Louis) le inspiró la obra que iba a dar fama a su nombre: la Antología de Spoon River (1915). Este libro pronto pasó a ser el estandarte de una revolución espiritual inspiradora de toda la nueva literatura: la dirigida "contra la aldea" y la mentalidad puritana. En dicha obra Masters recreaba los epitafios grabados en las tumbas del cementerio de una pequeña ciudad del Medio Oeste, escritos en verso libre. Su lectura va revelando, a través de las voces de los muertos, los entresijos de la comunidad en la que vivieron: la hipocresía de unos, las angustias de otros y, en suma, expresa la pérdida de los nobles valores que animaron a los fundadores, ya sea por deliberada traición a ellos o por incapacidad para mantenerlos vivos. Se trata de una crónica mordaz acerca del fracaso, en la que el poeta alcanza un aliento original que no se repetiría en su obra posterior.






domingo, 3 de agosto de 2008

LA COLINA




¿Dónde están Elmer, Hermán, Bert, Tom y Charley,

el indolente, el forzudo, el chistoso, el borrachón, el pendenciero?
Todos, todos duermen en la colina.

Uno se fue en brazos de la fiebre,
uno ardió en una mina,
uno fue liquidado en una pelea,
uno murió en la cárcel,
uno se cayó de un puente, trabajando para sus hijos y su mujer;
todos, todos duermen, duermen, duermen en la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,

la sensible, la simple, la gritona, la orgullosa, la feliz?
Todas, todas duermen en la colina.

Una murió durante un aborto,

una de amor desdichado,
una en manos de un bruto en un prostíbulo,
una de orgullo deshecho, persiguiendo el ideal de su corazón,
y otra, que buscó un destino lejos, en Londres y París,
fue traída a su pequeño espacio junto a Ella y Kate y Mag;
todas, todas duermen, duermen, duermen en la colina.

¿Donde están el tío Isaac y la tía Emily,
y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,
y el Mayor Walker, que había hablado
con venerables hombres de la Revolución?
Todos, todos duermen en la colina.


Les trajeron hijos muertos en guerra

e hijas destrozadas por la vida,
y sus niños huérfanos, llorando;
todos, todos duermen, duermen, duermen en la colina.

¿Dónde está el viejo violinista Jones,

que jugó con la vida durante todos sus noventa años
enfrentando la nevada con el pecho desnudo,
bebiendo, alborotando, sin pensar ni en la mujer ni en la familia,
ni en el oro, ni en el amor, ni en la salvación?
¡Aquí lo tienen! Hablando
de las frituras de pescado de tantos años atrás,
de las carreras de caballos de hace tanto tiempo
en el bosquecito de Clary,
o de lo que Abe Lincoln había dicho
una vez en Springfield.



Edgar Lee Masters  (E.E.U.U., Garnett, 1869 - Melrose Park, 1950)

(Traducción de Enrique Butti y Silvio O.Cornú)

The Hill

Where are Elmer, Herman, Bert, Tom and Charley,
The weak of will, the strong of arm, the clown, the boozer, the fighter?
All, all are sleeping on the hill.

One passed in a fever,
One was burned in a mine,
One was killed in a brawl,
One died in a jail,
One fell from a bridge toiling for children and wife-
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where are Ella, Kate, Mag, Lizzie and Edith,
The tender heart, the simple soul, the loud, the proud, the happy one?--
All, all are sleeping on the hill.

One died in shameful child-birth,
One of a thwarted love,
One at the hands of a brute in a brothel,
One of a broken pride, in the search for heart's desire;
One after life in far-away London and Paris
Was brought to her little space by Ella and Kate and Mag--
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where are Uncle Isaac and Aunt Emily,
And old Towny Kincaid and Sevigne Houghton,
And Major Walker who had talked With venerable men of the revolution?--
All, all are sleeping on the hill.

They brought them dead sons from the war,
And daughters whom life had crushed,
And their children fatherless, crying--
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.
Where is Old Fiddler Jones
Who played with life all his ninety years,
Braving the sleet with bared breast,
Drinking, rioting, thinking neither of wife nor kin,
Nor gold, nor love, nor heaven?
Lo! he babbles of the fish-frys of long ago,
Of the horse-races of long ago at Clary's Grove,
Of what Abe Lincoln said
One time at Springfield.



domingo, 27 de julio de 2008

ELSA WERTMAN






















Yo era una campesina alemana
de ojos azules, rosada, feliz y robusta.
Y el primer lugar donde trabajé fue en lo de Thomas Greene.
Un día de verano, cuando ella había salido,
Thomas Greene se deslizó en la cocina
y me tomó entre sus brazos y me besó en la garganta,
cuando yo ladeaba la cabeza. Después ninguno de los dos
pareció darse cuenta de lo ocurrido.
Y yo lloraba por lo que sería de mí.
Y lloraba y lloraba a medida que mi secreto comenzaba

a notarse.
Un día la señora Greene me dijo que había comprendido
y que no se disgustaría conmigo,
y como no tenía hijos, que lo adoptaría.
(Él le había dado una granja para que se callara.)


Edgar Lee Masters  (E.E.U.U., Garnett, 1869 - Melrose Park, 1950)


(Traducción de Alberto Girri)



Elsa Wertman


I was a peasant girl from Germany,
Blue-eyed, rosy, happy and strong.
And the first place I worked was at Thomas Greene's.
On a summer's day when she was away
He stole into the kitchen and took me
Right in his arms and kissed me on my throat,
I turning my head. Then neither of us
Seemed to know what happened.
And I cried for what would become of me.
And cried and cried as my secret began to show.
One day Mrs. Greene said she understood,
And would make no trouble for me,
And, being childless, would adopt it.
(He had given her a farm to be still.)
So she hid in the house and sent out rumors,
As if it were going to happen to her.
And all went well and the child was born—they were so kind to me.
Later I married Gus Wertman, and years passed.
But—at political rallies when sitters-by thought I was crying
At the eloquence of Hamilton Greene—
That was not it.
No! I wanted to say:
That's my son! That's my son!



LUCIUS ATHERTON














Cuando mis bigotes eran rizados
y negro mi pelo,
y usaba pantalones ajustados
y un botón de cuello de diamante,
fui admirable como sota de corazones que cometió

muchos engaños.
Pero cuando los cabellos grises comenzaron a aparecer
hete aquí que una nueva generación de muchachas
se burló de mí, sin temerme.
Y ya no tuve más aventuras picantes
en las que me arriesgaba a recibir un tiro
por ser un demonio sin corazón,
sino sólo asuntos sin atractivos, aventuras recalentadas
de otros días y otra gente.
Y transcurrió el tiempo hasta que me reduje a pasarlo

en el restaurante de Mayer,
comiendo a precio fijo; un descolorido, desaliñado,
desdentado, descartado Don Juan rural...
Hay aquí una sombra poderosa que canta
acerca de una mujer llamada Beatrice;
y ahora comprendo que la fuerza que a él lo hizo grande
me arrojó a mí a la escoria de la vida.



Edgar Lee Masters  (E.E.U.U., Garnett, 1869 - Melrose Park, 1950)
(Traducción de Alberto Girri)

Lucius Atherton

When my moustache curled,
And my hair was black,
And I wore tight trousers
And a diamond stud,
I was an excellent knave of hearts and took many a trick.
But when the gray hairs began to appear--
Lo! a new generation of girls
Laughed at me, not fearing me,
And I had no more exciting adventures
Wherein I was all but shot for a heartless devil,
But only drabby affairs, warmed-over affairs
Of other days and other men.
And time went on until I lived at Mayer's restaurant,
Partaking of short-orders, a gray, untidy,
Toothless, discarded, rural Don Juan. . .
There is a mighty shade here who sings
Of one named Beatrice;
And I see now that the force that made him great
Drove me to the dregs of life.



IMAGEN: El actor estadounidense Clark Gable.