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lunes, 27 de junio de 2011

El sordo















en registros lentos

decía los nombres que amor le había revelado
y sin embargo dirigía a otro lado su mirada

casi tenía la certeza

realmente no estaba allí
sólo presentía

la dolorosa tensión en sus pezones
era sólo una señal
(...)


María Antonieta Flores



(De la Revista Ñ, del Nº 294, 16.05.09)


María Antonieta Flores, poeta venezolana, Caracas, 1960. Hizo estudios de maestría en literatura latinoamericana y se ha desempeñado como docente en el Instituto Pedagógico y en la Casa de Poesía de Caracas. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía "El señor de la muralla", "Canto de cacería", "Criba de abril", "Los trabajos interminables" "La desalojada luz de la tarde" e "índigo", con el que ganó el Premio Anual de la Fundación para la Cultura Urbana.



domingo, 6 de diciembre de 2009

POÉTICA


La poesía solicita de mí mucho más

espacio del que puedo dispensarle,
y también mucho tiempo de mi vida.
Mucho más del que me queda.
y yo no hallo qué acordarle.
Ni qué primero y qué después.
No sé si tiene sentido
preguntárselo.
O si está bien que sepa
que no tener qué darle
es ya darle.

(de: El fulgor la oquedad,
1994)
Juan Calzadilla (Venezuela, Altagracia de Orituco, 1931)



DESPEDIDA


Penosa travesía, sin polo ni norte,

pero sobre todo sin objeto, fue mi existencia.
No pretendía yo llegar a sitio alguno
ni lejos ni próximo
salvo aquel al que llegué
después de haber remontado
cual intrépido esquife
el curso de mí mismo.
-Aquí dejo escrito esto:
no habité mi lengua
la cabalgué solamente.


(de: El fulgor la oquedad,
1994)
Juan Calzadilla (Venezuela, Altagracia de Orituco, 1931)


ZOO




El pavo real cree ocultarse cuando despliega el abanico de su cola circular. Entiende el mimetismo de modo inverso, con lo cual hace de su camuflaje un discurso floral bajo cuyo pavoneo queda bastante mal parada su falsa modestia.


(de: El fulgor la oquedad,
1994)

Juan Calzadilla (Venezuela, Altagracia de Orituco, 1931)

Epopeya del Guaire





















El río Guaire tiene malos modales, cuando va

en los autobuses nunca le cede el puesto
a las parturientas, se sienta primero que las
damas, en los entierros grita más alto que
las viudas, dice impertinencias del muerto, cuentos de
los otros ríos.
A mí que no me nombre, dice el
Orinoco, no fue grumete en La Invencible ni
pudo unir sus aguas a los siete mares de China.
Los indios lo taparon con concha de totuma
para que los españoles no se lo bebieran.
No se parece a los ríos de don Jorge Manrique.
La mar océano no lo soporta; respecto a
él filosofa como un sabio chino: “Un río que no sabe morir es un golfo”
¿Quién lo maleó?
No lleva doblón, ni sencillo, ni baúl de
pirata en sus dominios.
Tampoco rabo de tigre, tiene la carne peluda.
No trabaja, no canta.
Se monta en un perol de leche o
sobre el capó de un carro a mirar
los colores de la ciudad: es un río
que contempla, no para que lo contemplen.
Tan pobre: si la luna de los amantes
se atreviera a conversar con él ningún puente
la aceptaría; que no le vaya a pelar
los ojos a la laguna negra, el poeta
Acevedo sería capaz de encerrarlo en un soneto.
Bronca de ríos y que hermanos. No me
meto en esos líos familiares. Así me
enseñaron en la escuela. No es mi problema.
Por el camino que da a la selva,
donde se gesta un remolino de caimanes;
y el árbol de caucho brilla como un
estuche de precioso bisturí, Andrés Mejía le fue
a meter chirimbolos del Guaire al Magdalena:
el Magdalena tan reilón con sus dientes de
oro y muelas de esmeralda lo dejó beber
ron durante tres días. No le paró.
Lo emborrachó, le silbó una cumbia, un bambuco.
Y así se lo envió al Motatán, metido en
un guacal de manzanas para la casa de
Hermes Vargas. Cuentos de Andrés. Más sabe Andrés
por Andrés que el Magdalena y sus pedrerías.
La flor fétida, el aceite de las refinerías, la
garcita urbana y una nevera desportillada
son cifras que acompañan. En algunos casos el
sol es un golpe de espuelas contra las
aguas revueltas.
El río Guaire es mi amigo. Yo le
pido la bendición. Él es como un burrito
indómito que atraviesa la ciudad cargado de botellas vacías:
ningún río de las Francias y de las
Alemanias se le compara. Está enamorado de la
quebrada de Catuche. Qué amores
Intercambian bacinillas detrás de los estacionamientos, si los vieran.
El Dumbo Márquez no lo quiere: su Harley Davidson
se ahogó en sus aguas. Yo sí lo
quiero, no es como el Orinoco que se
alimenta de músicos; se tragó toda una orquesta,
y las cartas de amor de Argenis Daza Guevara;
y si no quería cantar y amar, ¿por qué lo hizo?
Qué desperdicio. Tan pedante.
En mi infancia yo quería al Orinoco.
En ese cruce había un araguaney, donde se
enlazaban los gatos, que lo miraban a uno
con sus ojos de oro. El viento corría
por ahí: hablaba como duro cartón. Bajaba gruesa
neblina por La Puerta de Caracas. Todos los
autobuses pasaban de largo y se metían al cine.
Mi infancia que tenía más colores que los
de un poeta de provincia en su provincia,
no distinguía las aguas, todas eran iguales.


(de: San José Blues 1923 +
Epopeya del Guaire y otros poemas,
Ediplus, Caracas 2003)
William Osuna

(Selección: Marisa Negri)


William Osuna Poeta, editor y docente venezolano (Caracas, 1948). Dirigió el taller de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg (1981), y el taller de poesía de la Casa de la Cultura de Maracay (1982). Coordinó el plan de alfabetización del Barrio Los Erasos (1985). Impartió cátedra de poesía en la Universidad Metropolitana, Dirección de cultura (1991-1995). Obtuvo, entre otros, los premios: IV Bienal José Antonio Ramos sucre (1976), Manuel Díaz Rodríguez (1982), Ciudad de Caracas (1983). Ha publicado: Estos 81, 1978; Mas si yo fuera un poeta, un buen poeta, 1978; Antología de la mala calle, 1990, 1994, 2002; San José Blues + Epopeya del Guaire y otros poemas, 2003. Es editor de las Revistas En el camino y A plena voz.




Madre cuando tu cuerpo...

I

Madre cuando tu cuerpo no da razón
en estos campos de acero
y yo estoy en mi fantasía de empujar
una puerta en la multitud
entre papeles y hojas que van por el aire
y mi noche crece porque voy montado
en mi luna oyendo las voces de las grandes ciudades
y hay un aro negro como la sombra de dios
donde soy un niño de los cincuenta
que juega y se disipa en tu sueño
como cable quemado entre las chimeneas
Mírame
Vamos
a la velocidad de los vientos
lejos de casa
abandonados como añosas neveras
en una estación de gasolina
Soy un asno atado al ruido de un perol
Vacío que hace equilibrio que hace equilibrio sobre alambres
de púas
Quiero visitar mi barrio
apretarle las tuercas a los muchachos
de la manzana “Q” en las últimas entradas
de mi partido de béisbol
¿Son ellos cachos abrillantados
girando como carneros en el fondo
de su edad?
¿O soy yo recién cortado de ti peinándome
con el filo de una piedra?
¿Acaricias a tu animal?
Variaciones que junto
y dejo en tu hierba
y por eso hablo de ti y contigo
frente al espejo.
NO hago otra cosa que hablar de ti rezar de ti
rabiar con tus alimentos
botellas de sangre en tu desayuno y
en tu cena tanques de oxígeno
agua para la noche con esta dieta
brotan semillas de tu cuerpo
pareces un huerto
rosas en tu frente
claveles en tus pies
tu estómago un enjambre de abejas
y mariposas es inútil me siento
como un espantapájaros en un campito de plátanos

yo prefiero caminar sobre tus aguas


(de: San José Blues 1923 +
Epopeya del Guaire y otros poemas,
Ediplus, Caracas 2003)

William Osuna (Caracas, Venezuela, 1948)

(Selección: Marisa Negri)



domingo, 10 de mayo de 2009

MATRIMONIO














Todo, habitual,
sin magia,
sin los aderezos que usa la retórica,
sin esos atavíos con que se suele recargar el misterio.

Líneas puras, sin más, de cuadro clásico.
Un transcurrir lleno de antigüedad,
de médula cotidiana,
de cumplimiento.
Como de gente que abre a la hora de siempre.



Rafael Cadenas


Rafael Cadenas. Poeta, traductor y catedrático venezolano nacido en Barquisimeto, Lara, en el año de 1930. Desde muy joven se inclinó por la literatura y acogió tempranamente el riesgo político. Por su militancia comunista se exilió en Trinidad y sólo regresó a Caracas en 1957.Trabajó como profesor de literatura inglesa y española. Ha viajado además por diferentes países de América y Europa y ha traducido a Lawrence, Nijinski, Whitman, Cavafy y otros. Dueño de un lenguaje mágico y depurado, su obra lo sitúa como uno de los grandes exponentes de la poesía modernista hispanoamericana. De sus libros de poesía y ensayo merecen destacarse, "Los cuadernos del destierro" en 1960, "Falsas maniobras" en 1966, "Memorial" en 1977, "Intemperie" en 1977, "Anotaciones" en 1983, "Amante" en 1983, "Dichos" en 1992, "Gestiones" en 1992 y "Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística" en 1995. Recibió la beca Guggenheim en 1986 y el doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela.Su obra ha sido galardonada con premios importantes entre los que se cuentan el Premio Nacional de Ensayo en 1984, el Premio Nacional de Literatura en 1985, y el Premio San Juan de la Cruz en 1991.

Más poemas aquí.

jueves, 5 de marzo de 2009

JÓVENES IRACUNDOS






















Los jóvenes iracundos recorren las calles
de una vieja ciudad empedrada
donde las cantinas se anuncian
con racimos de uva
de metal dorado.
(De noche las brujas
barren cartas de enamorados).
Los jóvenes iracundos visitan
sótanos del vino,
salen a las plazas con la melena al viento,
llevan zarcillos y collares
de colmillos caninos.
Algunos tienen pesadumbre mística
en sus túnicas blancas.
Se les unen muchachas en trajes de ballet.
Todos juntos se bañan en las fuentes públicas
desalojando a los pájaros.




Vicente Gerbasi



Vicente Gerbasi. Poeta y ensayista venezolano nacido en Canoabo en 1913. Hijo de un inmigrante italiano, se trasladó a Italia y cursó los estudios seucundarios en Florencia. De regreso a Venezuela, trabajó durante algún tiempo como publicista, pero pronto se entregó con enorme vocación a la literatura. Entre 1926 y 1941 fue miembro destacado del grupo y revista Viernes, junto a importantes poetas del momento. Perteneció al cuerpo diplomático de su país por largos años, representándolo en diversos países de América y Europa. Su primer libro de poemas, «Vigilia del náufrago» fue publicado en 1937. Tres años después fué editado «Bosque doliente», al que siguieron «Liras», Premio Municipal de Poesía, 1941, «Poemas de la noche y de la tierra», «Mi padre el inmigrante» su obra cumbre, en 1945,«Los espacios cálidos» en 1952 y «Poesía de viajes» Premio Nacional de Literatura 1969. En 1982 recibió el premio Conac de poesía al mejor libro del año «Edades perdidas» y fue nombrado además Profesor Honoris Causa de La Universidad Simón Rodríguez de Caracas. En 1992, poco antes de su muerte, fue nombrado Director Emérito de la Revista Nacional de Cultura.
Leer "Mi padre, el inmigrante" y más poemas, aquí


DURACIÓN


















La memoria sorprende en la blancura
de corredores enfilados
y es un salto la sombra;
precisa, ahondando los lugares,
en esa mansión tan diurna,
tan joven y ya ausente.
No hay ruido
y el pasar de la doncella única,
dura, todo se agita, las palmas,
el agua de la pila, los destellos en el piso,
la luz en las vidrieras,
las cortinas de paño leve.
Ella sigue pasando inmóvil,
no asienta los pies, se desvanece,
avanza, mientras el silencio de los relojes
confunde o apaga las horas.
— Fue ayer.
— No fue nunca.
— Sigue siendo.


(De "Domicilios";Fundarte,
Caracas, 1986)

Juan Liscano



Juan Liscano (Caracas, 1915-2001). Poeta, ensayista, crítico literario y editor venezolano. Suele situársele entre los poetas del grupo Viernes (1936-1941), aunque no perteneció a él, y en la llamada generación del 42. Para este autor, mantenerse al margen de grupos y hacer su obra desde la soledad fue siempre un modo de encarnar su vocación literaria. Su iniciación acaeció a fines de la década de 1930 con sus 8 poemas. Su obra cumplida es amplia, constante, perseverantemente escrita. Al menos cuatro instancias podemos hallar en su poesía. La primera de ellas toca asuntos íntimos, una segunda se refiere a lo telúrico hispanoamericano, el tercer ámbito es el erótico y el cuarto la búsqueda personal de la videncia espiritual interior. Su obra poética puede ser seguida a través de los volúmenes Cármenes (1966), Nombrar contra el tiempo (1968), Fundaciones, vencimientos y contiendas (1991) y Antología poética (1993). En el ensayo destacó por su interés en recorrer e iluminar las más graves instancias contemporáneas. Tal la que examinó en su libro El horror por la historia (1980). Como crítico, recorrió e iluminó la comprensión del proceso de las letras contemporáneas venezolanas. Volúmenes suyos, como Caminos de la prosa (1953), Espiritualidad y literatura (1976) o Lecturas de poetas y poesía (1985), constituyen los singulares dentro de estas búsquedas. Como editor, fue presidente de Monte Ávila Editores y gestor de las revistas Cubagua (1938) y Zona franca (1964-1984).



SITUACIÓN

A Rafael Cadenas

Se hizo tarde.
La lucidez protege
de la desolación.
Se hizo tarde
para emprender el viaje
hacia el conocimiento liberador.
Somos siervos
de los artificios inventados
por nosotros mismos.
Siervos de máquinas,
de imágenes sustitutivas
del mundo,
de raudales energéticos hurtados
al cosmos.
Nos infecta el afán de poder,
el ansia de dominar
sin merecimiento.
Sin embargo… a veces…
se oyen llamadas truncas,
ecos de grandes luces,
anuncios de desgarraduras celestes.
Adviene la nostalgia inexplicable
de lo perdido sin haberlo tenido,
de lo nunca vivido.
La multiplicidad ahoga.
Se pertenece a la multitud,
a lo relativo, a lo virtual,
a lo ilusorio.
Sin embargo…
se escucha, de pronto,
fluir en uno mismo el manantial secreto,
se respira un súbito perfume,
se aprende, mirando las olas,
la fuerza de alzarse, de romper
y volver a levantarse intacto.
¡Buscar la piedra ardiente,
seguir el árbol caminante,
cantar a las torres del viento
llenándose de los helechos colgantes!

Pero
¿no será muy tarde?



Juan Liscano (Caracas, Venezuela, 1915-2001)




sábado, 10 de enero de 2009

EL ACANTILADO





















Madre
quisiera que nuestro dolor fuera un barco
dándose golpes contra un acantilado
y quisiera
madre
oír
el estallido final
de este cuerpo invisible
en agua
sangre
y madera de sal
y sentir el acantilado
incrustarse en nuestro pecho
con un solo martillazo
sordo y definitivo
esparciendo el aire de nuestros pulmones
como ronquidos de silencios
mucho más frágiles
que el inmenso tamaño aparente
que llevan los barcos
como los nuestros
por el medio de esta desgracia
inacabable de mar
y quisiera
madre
que de una vez
se abrieran en pleno las compuertas
y entraran y salieran
todas las aguas detenidas
y todas las partes podridas y perdidas
de esta embarcación compartida
que se nos ha dado por vida indeseable
y engorroso trajinar.




María Auxiliadora Álvarez



María Auxiliadora Álvarez. Poeta venezolana. Nació en Caracas, en 1956. Cursó estudios de Maestría y Doctorado en Literatura Hispánica en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, U. S. A. Ha publicado los libros de poesía Cuerpo (Caracas, Fundarte, 1985), Ca(z)a (Caracas, Fundarte, 1990), Inmóvil (Caracas, Pequeña Venecia, 1996), Pompeya (plaquette; Universidad de Puebla, Luna Arena Editores, 2003), El eterno aprendiz (Caracas, Bid & Co. Editor, 2006) y Resplandor (Caracas, Bid and Co. Editor, 2006).



PASTORAL



















Pastor Caeiro
a la poesía lírica
no la mates.
Tu piensas
en el poema
y nos dejas
en el yermo
con el quejido
de unas ovejas
amnésicas
que sólo balan
simbólicamente.
Si vieras
qué fue de la vida
de Titiro y Salicio:
del jardín latino
a la covacha
de tres tablas,
en el borde
donde la ciudad
se espesa.
Les he hablado:
¡Allí donde existió
el verde
no pueden pintar
con verde!
Mas ellos
no hacen caso:
Si sopla viento
es porque el aire
se lamenta,
y al cerrar el grifo
escuchan el ruido
de una voz...

Pero no es su culpa.

Nuestro mal está en el alma

-dijo Horacio-



Igor Barreto




Igor Barreto. Poeta venezolano. Nació en San Fernando de Apure, en 1952, y residió varios años en Rumania; a su regreso se incorporó al taller Calicanto. Luego cofundó, tras su ruptura, el conocido Grupo Tráfico. Realizó estudios de cine y dramaturgia, y ha escrito libros como Tiempo de ausencia (1971), Y si el amor no llega? (1983), Soy el muchacho más hermoso de esta ciudad (1987, Premio Municipal de Literatura), Crónicas llanas (1989) y Tierra negra (1994, Premio Universidad Central de Venezuela), entre otros. Destacado escritor de nuestro país, Igor Barreto ha desarrollado una importante carrera durante la cual ha sido editor de catálogos de arte para diversos museos de Venezuela, colaborador como articulista de prestigiosos diarios y revistas literarias nacionales e internacionales; Es profesor de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, y ha representado al país en diferentes encuentros internacionales en Rumania, España, Estados Unidos, Colombia, Cuba y Argentina. Sus poemas son incluidos en las antologías de poesía venezolana contemporánea y algunos de ellos traducidos al inglés y al francés.




miércoles, 31 de diciembre de 2008

Oí hablar a Ungaretti...



















Oí hablar a Ungaretti

de su Alejandría
cerrar los ojos azules y decir
que otros lugares de Oriente
podrán tener las mil y una noches
pero Alejandría tiene un desierto.
Nosotros, también tenemos:
la amnesia y el desierto del presente.


Igor Barreto (Venezuela, San Fernando de Apure, 1952)



IMAGEN: El poeta italiano Giuseppe Ungaretti.


miércoles, 17 de diciembre de 2008

MEDITANDO EN LA PESCADERÍA








Adherido al vidrio

de la nevera,
hay vapor
y escamas.
El dependiente
no conoce los mares de Terranova,
ni la sed,
ni el hambre de pescadores bretones
entre las aguas
congeladas.
Es un hombre
de exactas obligaciones familiares,
un Dios
de bata blanca
que mete sus manos en esta tarde
y saca
el cadáver
de un atún.

En la balanza
los trozos de pescado
tienen
un peso exacto.

Me he engañado
toda la vida:
los mares guardan
también su lecho
de lodo
contenido

trombas
de polvo negro

y mientras pienso

saboreo

la imposible promesa.




Igor Barreto (Venezuela, San Fernando de Apure, 1952)






martes, 16 de diciembre de 2008

He visto a un poeta...
























He visto a un poeta escribir

acerca de la inutilidad de la poesía.
Ellos, en el final de sus vidas,
se vuelven caóticos y telúricos,
reflexionan sobre el cosmos,
denigran, con justa razón, el poema
mientras sus manos convulsionan
sobre un vaso de whisky
y vuelven al tormento inicial
que se expande ahora a las dedicatorias.
Dormitan sobre sus carátulas
pero ya no conspiran, como otros, en los salones.
Buenos y visionarios
no confiesan nunca su débetele,
están sobre el fin del mundo.
Lloran porque la palabra se ha vuelto estúpida
y se preguntan si ha sido legítima la espera.



Martha Kornblith




Martha Kornblith se mató en 1998 y, como suele ocurrir, nuestra lectura de su delgada obra se hizo biográfica. Pero ocurre que esta venezolana, judía nacida en Lima, en 1959, carece de biografía pública. Salvo que fue Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Su vida, en verdad, está en su único libro de poemas, Oraciones para un dios ausente (Monte Avila, 1995) y el cuaderno póstumo El perdedor se lo lleva todo (Pequeña Venecia, 1997). El lector puede consultar mi Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (México Siglo XXI) donde viene una muestra suya. Los poemas póstumos, fechados en 1980, son una irónica versión de un viaje a Las Vegas, donde la poeta observa a los jugadores en la crudeza de una luz literal y banal. Los del libro, fechados alrededor de 1988, declaran con curiosidad y desafío, el propio malestar anímico ("Clínica Montserrat"), el "aburrimiento" de la histeria, y la autoironía del paciente: "¿no crees que mi odio sea analizable?" (Julio Ortega)

UN TIEMPO MÁS BAJO LOS ÁRBOLES














no hay estación en el río
sólo movimiento
en él disperso
la sorpresa de estar
un tiempo más bajo los árboles

simple tregua
mientras todo se borra

después
otros encontrarán el río
olerán las flores
conocerán también
el esplendor del mundo



María Clara Salas




María Clara Salas. Escritora venezolana (Caracas, 1947). Reside en Playa Grande, Vargas. Es docente universitaria. Ha publicado Dibujos de la sombra (1980), Linos (1989), Un tiempo más bajo los árboles (1991), Introducción a la hermenéutica (Ediciones de la UNA, 1999), Cantábrico (Conac-Taller Editorial El Pez Soluble, 2003) y 1606 y otros poemas (Editorial Ex Libris, 2008). Textos suyos, además, aparecen en diversas antologías. Ha obtenido el Premio Bienal de Poesía “José Rafael Pocaterra” (1986), el Premio Municipal de Poesía de la Ciudad de Caracas (1991), el Premio Conac “Francisco Lazo Martí” de Poesía (1992), entre otros.





JARDÍN

























debes traer

ese jardín de tierra blanda
atravesado por los surcos caprichosos
del agua


ese jardín desordenado
donde conviven las flores vivas
y las flores muertas


me agrada pensar en él


uno se siente polvo

y casi acomodado entre el follaje húmedo

también tus ojos son una tierra para mí
plantas y enredaderas crecen en ellos




María Clara Salas (Caracas, Venezuela, 1947) 



IMAGEN: Detalle de El jardín de las delicias, pintura de El Bosco.



domingo, 12 de octubre de 2008

VITRAL DE MUJER SOLA

















Se sabe de una mujer que está sola

porque camina como una mujer que está sola
se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra como estar sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben dónde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
también planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.



Yolanda Pantin



Yolanda Pantin. Poeta venezolana. Nace en Caracas en 1954. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela).Vinculada al grupo de poetas mujeres reunidas bajo la denominación de «Generación del 78», sus inicios literarios la señalan como destacado componente del grupo poético «Tráfico». Fue miembro del consejo rector del Fondo Editorial Pequeña Venecia y de la Editorial Luna Nueva de la Universidad Metropolitana de Caracas. Ha publicado una decena de libros de poesía: Casa o lobo (Monte Ávila, Caracas, 1981), Correo del corazón (Fundarte, Caracas, 1985), La canción fría (Angria, Caracas, 1989), Poemas del escritor (Fundarte, Caracas, 1989), El cielo de París (Pequeña Venecia, Caracas, 1989), Los bajos sentimientos (Monte Ávila, Caracas, 1993), La quietud (Pequeña Venecia, Caracas, 1998), La épica del padre (La nave va, Caracas, 2002), Poemas huérfanos (La liebre libre, Maracay, 2002) y El hueso pélvico (Eclepsidra, Caracas, 2002). En 2004 su obra fue recopilada en Poesía reunida 1981-2002 (Otero ediciones, Caracas, 2004). Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano y portugués. Se hizo acreedora el año 2004 de la prestigiosa Beca Guggenheim. Es además coautora, junto a Ana Teresa Torres, de El hilo de la voz (Fundación Polar-Angria, Caracas, 2003), antología crítica de literatura venezolana del siglo XX escrita por mujeres.



Cuerpo


11


conozco
el tiempo de cocción de las legumbres
las verrugas de las ratas
la importancia de ser la hembra
lo tácito de la procreación
me detengo
en el genital y el alimento
cada día
y recibo de ellos una vida
y una muerte
renovables
y voy desarrollando
un acercamiento
de maxilar de culebra
y voy desarrollando
un sabor sicópata
en la lengua
mientras juego con la basura
y los excrementos
de mi hija
a ella le enseño
la propiedad afectiva
de los dementes
y los mamíferos diarios
muertos en la cocina




María Auxiliadora Álvarez (Venezuela, Caracas, 1956)




MI ESPOSO QUE VIVE ENTERRADO



mi esposo que vive enterrado

tanto le da la vida como la muerte


yo y los niños vamos a veces
corremos en su superficie
EEEE le gritamos
con las bocas pegadas a la tierra


SAAAL queremos verte
ven a ver este sol estas personas estos animales
estamos alegres


Lo oscuro de él no saluda
o se pone triste con la mano
o hace señas para que nos vayamos


Sal solos de ti



María Auxiliadora Álvarez (Venezuela, Caracas, 1956)