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domingo, 28 de junio de 2026

ENSÉÑANOS A NUMERAR NUESTROS DÍAS


«Enséñanos a numerar nuestros días»
 
En el antiguo barrio, cada salón funerario
es más sofisticado que el anterior.
Los callejones huelen a policías, las pistolas chocando contra sus    
      muslos,
cada cámara acerada con una delgada bala azul.
 
Balcones de alquiler barato apilados hasta el cielo.
Un niño juega al tres en raya en una luna
atravesada por antenas de televisión, sueña
 
que se ha tragado un frijol azul.
Se enraíza en su intestino, brota
y se enrama hacia arriba, las enredaderas ondulándose
alrededor de las tomas y cerrándolas.
 
¿Y este cielo, anudándose como una corbata oscura?
El patrullero, desinteresado, sostiene todos los frijoles.
 
Agosto. Las mamás asienten con la cabeza, cada una con un           
       corazón espinoso en la manga.
 

 
El esclavo de la casa
 
La primera bocina alza su brazo sobre la hierba con luz de rocío
y en los barrios de esclavos hay un susurro;
los niños están aglutinados en delantales, pan de maíz
y se agarraron las calabazas de agua, se tomaron unas chuletas de          
       cerdo con sal.
Los veo conducidos a lo impreciso antes del amanecer
mientras su amante duerme como un escarbadientes de marfil
 
y Massa sueña con culos, ron y funk de esclavos.
No puedo dormirme de nuevo. En el segundo bocinazo,
el látigo se riza en la espalda de los rezagados;
 
a veces la voz de mi hermana, inconfundible, entre ellos.
«¡Oh! reza», llora, «¡Oh, reza!». En esos días
yo me acuesto en mi cama, temblando en el calor temprano,
 
y así como los campos se abren hasta la blancura,
y se derraman como abejas entre las gruesas flores,
yo lloro. Todavía no es de día.
 
 

Canario
                                              para Michael S. Harper
 
La voz ronca de Billie Holiday
poseía tantas sombras como luces,
un candelabro afligido contra un piano elegante,
la gardenia era su firma bajo esa cara arruinada.
 
(Ahora estás guisando, de la batería al bajo,
cuchara mágica, aguja mágica.
Toma todo el día, si te hace falta,
con tu espejo y tu pulsera de canto).
 
El hecho es que el invento de las mujeres acorraladas
ha servido para agudizar el amor al servicio del mito.
 
Si no puedes ser libre, sé un misterio.
 

 
Perséfone cayéndose
 
Un narcisista en medio de ordinarias y hermosas
flores... ¡Una flor como ninguna otra! Ella jaló,
se inclinó para jalar con más fuerza...
cuando, saliendo fuera de la tierra
en su reluciente y terrible
carruaje, él exigió su pago.
Se acabó. Nadie la oyó.
¡Nadie! Se había desviado de la manada.
 
(Recuerda: ve derecho a la escuela.
¡Esto es importante, déjate de tonterías!
No contestes a extraños. Pégate
a tus compañeros de juegos. Mantén tus ojos hacia abajo).
Así de fácil el abismo
se abre. Es así como un pie se hunde en la tierra.
 

 
Dorada y exitosa canción

Llegué temprano a casa, sólo para
estancarme en el camino de entrada, meciéndome
al volante como una pianista ciega atrapada por una canción 
diseñada para que más de dos manos la toquen.
 
La letra era fácil, canturreada
por una muchacha que se moría por vivir, por hallar
un sufrimiento suficientemente majestuoso
para sobrevivir. Apagué el aire acondicionado,
 
me recliné para flotar en una capa de sudor,
y escuché su sentimiento:
Chico, ¿adónde fue nuestro amor? Un lamento
que digerí con apetito,
 
sin la menor idea de quién pudiera ser
mi amante, o dónde empezar a buscarlo.
 
 

Del libro: Antología de poetas
laureados estadounidenses-1937-2018-;
Vaso Roto, 2019,Ed.no bilingüe)

 Rita Dove

                             (Traducción: Luis Alberto Ambroggio)

 

Rita Dove nació en 1952 en Akron, Ohio, E.E.U.U.  Debutó literariamente en 1980 con la publicación de su poemario The Yellow House on the Comer, que exhibe su peculiari­dad de combinar la historia y los eventos sociopolíticos con detalles individuales y familiares, lo cual se observa a lo largo de su larga producción literaria y puede comprobarse en algunas de sus obras: la novela en verso Thomas and Beulah (1986), que ganó el Premio Pulitzer y fue convertida en ópera, estrenada en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago en 2001, así como On the Bus with Rosa Parks (1999), finalista del Premio Nacional del Círculo de Críticos Literarios, y Sonata Mulattica (2009). El acervo de libros de poesía que Dove nos ha legado incluye, asimismo, Grace Notes (1989), Se- lected Poems (1993), Mother Love (1995), American Smooth (2004), en el que refleja sus experiencias sobre el baile de salón (al respecto, Emily Nussbaum dijo acerca de la autora: «Para Dove, el baile es un paralelo explícito de la poesía»), y Collected Poems 1974-2004 (2016), finalista del Premio Nacional del Libro. Dove fue nombrada Poeta Laureada para el periodo 1993-1995 , ha recibido numerosos reconocimientos.  Actualmente es profesora de inglés en la Universidad de Virginia, donde enseña desde 1989.

 

Pueden LEER otros poemas de la autora: AQUÍ



lunes, 21 de diciembre de 2009

SOMBRERO DE PAJA


























En la ciudad, bajo el follaje aserrado de un roble

desde donde se miran los rieles, él se sienta
minutos antes de la madrugada, afortunado
por dormir en el tercer turno. Años antes
trabajó en lo que fuera y se tiraba
sobre distintos prados, bajo las estrellas,
con el ojo desnudo de la luna al otro lado.

Solía dormir como si fuese un vaso de agua
en la mano de una muchacha muy joven.
Después supo que él no era perfecto, que
nadie era perfecto. Así que se marchó
al Norte debajo del techo blando de un toldo
demasiado pequeño para su cuerpo flaco.

El jergón en la barraca
es pardo y huele
al sudor de los otros dos hombres
con los que lo comparte.
Uno de ellos masca tabaco:
y nunca lo ha visto.
El trabajo es una apretada pena
y la música después
es como una mujer
alzándose hasta su pecho
para desparramarse en él. Cuando canta

cierra los ojos.
Nunca sabe si ella vendrá
pero cuando ella se marcha, él siempre
se quita el sombrero.



Rita Dove

(Traducción: G. Gervitz)
STRAW HAT

In the city, under the saw-toothed leaves of an oak
overlooking the tracks, he sits out
the last minutes before dawn, lucky
to sleep third shift. Years before
he was anything, he lay on
so many kinds of grass, under stars,
the moon's bald eye opposing.

He used to sleep like a glass of water
held up in the hand of a very young girl.
Then he learned he wasn't perfect, that
no one was perfect. So he made his way
North under the bland roof of a tent
too small for even his lean body.

The mattress ticking he shares in the work barracks
is brown and smells
from the sweat of two other men.
One of them chews snuff:
he's never met either.
To him, work is a narrow grief
and the music afterwards
is like a woman
reaching into his chest
to spread it around. When he sings

he closes his eyes.
He never knows when she'll be coming
but when she leaves, he always
tips his hat.



Rita Dove Akron, Ohio, Estados Unidos, 1952. Graduada en Bellas Artes en la Universidad de Iowa. Obra poética: The Yellow House on the Corner, 1980; Museum, 1983; Thomas and Beulah, 1986; Grace Notes, 1989; Selected Poems, 1993; Mother Love, 1995; On the Bus with Rosa Parks, 1999 y American Smooth, 2004. Publicó un libro de narraciones breves, Fifth Sunday, 1985; la novela Through the Ivory Gate, 1992; y una colección de ensayos, The Poet’s World, 1995. Su obra de teatro The Darker Face of the Earth, ha sido representada por diversos grupos, entre ellos The Royal National Theatre en Londres. En 1987 recibió el Premio Pulitzer de Poesía. Es profesora de Inglés en la Universidad de Virginia.

RECOMIENDO LEER más poemas, aquí.


ESTRELLA DEL DÍA











Ella deseaba un cuarto pequeño para pensar:
pero vio el vaho de los pañales colgados,
una muñeca aplastada detrás de la puerta.

Así que arrastró una silla para atrás del garaje
y sentarse afuera durante la siesta de los niños.

A veces había cosas que observar—
la armadura exprimida de un grillo desaparecido,
una hoja flotante de arce. Otros días
miraba fijamente hasta asegurarse
que al cerrar los ojos
sólo vería su propia sangre brillante.

Contaba a lo más, con una hora, antes de que Liza apareciese

enojada desde arriba de las escaleras.
¿Y qué es lo que mamá está haciendo
allá atrás con los ratones? Pues

construyendo un palacio. Y
esa noche cuando Thomas la monte y
se mueva dentro de ella, abrirá los ojos
para pensar en el lugar que sólo fue suyo
por una hora en donde
ella era nada,
la nada pura, a mitad del día.



Rita Dove (E.E.U.U. Ohio, 1952)

(Traducción: G. Gervitz)
DAYSTAR

She wanted a little room for thinking:
but she saw diapers steaming on the Une,
a doll slumped behind the door.

So she lugged a chair behind the garage
to sit out the children's naps.

Sometimes there were things to watch—
the pinched armor of a vanished cricket,
a floating maple leaf. Other days
she stared until she was assured
when she closed her eyes
she'd see only her own vivid blood.

She had an hour, at best, before Liza appeared
pouting from the top of the stairs.
And just what was mother doing
out back with the field mice? Why,

building a palace. Later
that night when Thomas rolled over and

lurched into her, she would open her eyes
and think of the place that was hers
for an hour—where
she was nothing,
pure nothing, in the middle of the day.

COMPAÑÍA


Ya nadie más puede ayudarlo.

Ni el muchachito de al lado
con sus pantalones rojos de ciclista,
ni el canario al que distraído

acompañaba con su mandolina. Ya no habrá
árboles que lo despierten a la luz de la luna,
ni una mañana de primavera seca
cuando los peces solitarios buscan compañía.

Ella está allí diciéndole: ya no más, descansa.
Harta de las sirenas y del rostro de él
gastado por la sal. Si éste es un mensaje,

le dice, escucha: fuimos buenos,
aunque nunca nos lo creímos.
Y ahora él no puede ni tocarle los pies.


Rita Dove (E.E.U.U. Ohio, 1952)

(Traducción: G. Gervitz)
COMPANY

No one can help him anymore.
Not the young thing next door
in the red pedal pushers,
not the canary he drove distracted

with his mandolin. There'll be
no more trees to wake him in moonlight,
nor a single dry spring morning
when the fish are lonely for company.

She's standing there telling him: give it up.
She is weary of sirens and his face
worn with salt. If this is code,

she tells him, listen: we were good,
though we never believed it.
And now he can't even touch her feet.