El
hueso de la noche
desarmar la mirada conocida
afinar la última mueca
descoser los ecos que todavía sobreviven
limpiar del cuerpo el pellejo vacío del poema
y atrapar la noche
el hueso luminiscente de la noche
desprenderse de la forma gastada
de los golpes sobre la superficie blanda
para habitar
lo desconocido
Mi casa de antes
el amor suele ser un instante
que la memoria cristaliza
y que las posteriores tentativas no suelen
retocar
lo recuerdo dentro de un auto
te busco dijo
era la hora del búho en la noche del pueblo
la sonrisa de amor era inmensa
amor tenía sabor a menta
dolía como duelen las heridas recién hechas
amor decir es mejor que te calles
amor tener más fuerza
amor decir después amor
mientras
golpeaba el centro de un juego de muñecas
y una aprende entonces este oficio de saltar
cercos
de próxima coartada
yo escapar de amor aquella noche
yo dejar de ser un lugar seguro
yo ver mi casa de antes desaparecer
Hermetismo del deseo
de un lado de la cáscara
la palabra sola
pulsa hacia adentro un sonido de tragar ácido
del lado opuesto
la sangre burbujea
sobre cunas de un orfanato público
es el diente que hinca la carne
el impulso sexual de las bestias
que late y no suelta
