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martes, 10 de junio de 2025

Escribo un poema cada día...

 



Escribo un poema cada día,
aunque no estoy seguro si estos textos
pueden ser llamados poemas.
No es difícil, especialmente ahora,
cuando es primavera en Tartu, y todo cambia su forma:
los parques, césped, ramas, capullos, y nubes
por sobre el pueblo, también el cielo y las estrellas.
Si sólo tuviera ojos suficientes, orejas y tiempo
para esta belleza que nos arrastra como un remolino
cubriendo todo con un poético vuelo de esperanzas
donde una sola cosa está asombrosamente resaltando:
el hombre imbécil esperando el colectivo
sacándose las botas de sus pies lisiados,
el bastón y gorro de lana a su lado:
el mismo gorro que tenía puesto
cuando lo viste ese día
en la misma parada a las tres de la mañana
el taxi pasó a su lado y el conductor
dijo: “el idiota se ha tomado unos tragos, otra vez “


Jaan Kaplinski (Estonia, Tartu, 1941) 

(Traducido por el autor con Fiona Sampson.
Versiones al castellano: Marina Kohon.
Tomado del blog Otra Iglesia es imposible de Jorge Aulicino)


I write a poem every day,
although I'm not quite sure if these texts
should be called poems at all. 
It's not difficult, especially now,
when it's spring in Tartu, and everything is changing its form:
parks, lawns, branches, buds and clouds
above the town, even the sky and the stars.
If only I had enough eyes, ears and time
for this beauty that sucks us in like a whirlpool
covering everything with a poetical veil of hopes
where only one thing is uncannily sticking out:
the half-witted man sitting at the bus stop
taking boots from his dirty maimed feet,
his stick and his woolen cap lying beside him:
the same cap that was on his head
when you saw him that day standing
at the same stop at three in the morning
when the taxi drove you past him and the driver
said: " The idiot has again got some booze." 

Pueden LEER más poemas y biografía en entradas anteriores del autor.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Ya son muchos los años




























Ya son muchos los años, siempre en marzo,
en que comienzo a sentir lástima por estos días
tranquilos y de cielos nublados. La llegada
de la verdadera primavera tiene algo 
atemorizante: todo es 
repentinamente nuevo y extraño- el felpudo, las ventanas sin limpiar,
capullos en los sauces, matas de pasto saliendo entre la nieve,
los estorninos y la luna por sobre la planicie.
Todo es un llamado, todo tienta 
a salir de la habitación, de la casa, fuera de vos, de tu mente
para fluir por sobre la tierra y el agua, ir a algún lado,
estar en otro lado, ser otro,
y si no podés, entonces, al menos
danzar, gritar, escribir
cantar alguna estúpida canción de primavera
para calmar este impulso.
No podés entender si está en tu sangre o en tu mente
o en algún otro lado. Quizá esté en la memoria celular
de tus ancestros- peces, pájaros o campesinos-
los recuerdos de vidas previas despertándose en mí
el impulso de nadar en praderas inundadas para desovar
buscar una pareja y un nido
sentir con tu mano si la tierra es lo suficientemente cálida;
o incluso algo más misterioso y arcaico:
la comprensión de la semilla de que es tiempo de brotar,
la emoción y el miedo por otra muerte y otro nacimiento más.


Jaan Kaplinski

De: "Õhtu toob tagasi kõik" (Evening brings everything back)
Traducido del estonio al inglés por J. Kaplinski and Fiona Sampson/ 

(Traducción: Marina Kohon)



For many years already, always in March, 
I begin to feel sorry for these quiet
days and cloudy skies. The arrival
of the real spring has something
frightening in it: then everything
is suddenly new and strange - the door mat, unwashed windows,
buds on the willows, tufts of grass sticking up through the snow,
the starlings and the moon above the floodplain.
Everything is like a call, everything's tempting and luring you
out of the room, out of home, out of yourself, out of mind,
to flow over land and water, to go somewhere else,
to be somewhere else, to be somebody else,
and if you cannot, then at least
to shout, to dance, to write, 
to sing some stupid spring songs.
in order to soothe this urge.
You cannot understand whether it is in the blood or in the mind
or somewhere else. Maybe it is the cellular memory
of my ancestors - fish, birds or peasants -
the memory of previous lives awakening in me
an urge to swim to flooded meadows to spawn
to look for a partner and a nesting place,
to feel with your hand whether the soil is warm enough;
or something even more mysterious and archaic:
the understanding of a seed that it's time to sprout,
the thrill and fear of yet another death and birth.





Jaan Kaplinski (Tartu, 22 de enero de 1941) es un poeta, filósofo, y crítico cultural estonio. Kaplinski es conocido por su independencia intelectual, centrada en temas globales y a favor de un pensamiento de izquierda y de corte liberal. Ha sido fuertemente influenciado tanto por la filosofía oriental (como el taoísmo y en especial por el budismo), como por la lengua y la mitología celta. Uno de los temas recurrentes en sus escritos es la relación de los seres humanos consigo mismos y con la naturaleza que los rodea. Kaplinski estudió lenguas y lingüística en la Universidad de Tartu, obteniendo un título en filología francesa en 1966. Ha trabajado asimismo como traductor, editor, y sociólogo, actividad que sólo pudo desarrollar hasta cuando el laboratorio de la universidad fue cerrado por las autoridades soviéticas.Es miembro de la Academia Universal de las Culturas, fundada en París en 1992 por Elie Wiesel. En 1997 recibió el premio de literatura de la Asamblea Báltica, y ha sido candidato al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones. Kaplinski ha publicado varios libros de poesía, autobiográficos, de ensayo, drama y otros textos de corte literario. Ha traducido textos en francés, inglés, español, chino (incluyendo el Tao Te Ching, y del sueco, en particular un volumen de poesía de Tomas Tranströmer. Por su parte, los textos de Kaplinski han sido traducidos a cerca de veinte lenguas. Sus ensayos tratan sobre problemas ambientales, la filosofía del lenguaje, la poesía clásica china, la filosofía, el budismo, y el nacionalismo estonio. Obra publicada: Huellas al borde de la fuente, 1965; De polvo y colores, 1967;El día de los cuatro reyes, 1977; La tarde devuelve todo, 1985;De dónde viene la noche, 1990; Un pedazo de vida vivida, 1991; Varios veranos, varias primaveras, 1995; El hielo y el Titanic, 1995; y El ojo, 2000.



martes, 30 de marzo de 2010

El viento no sopla...





















El viento no sopla. El viento es el soplo.
¿Acaso hay viento que no sople, sol que no brille,
río que no corra, tiempo que no fluya?
El tiempo es el fluir. Aunque ignoremos
qué es lo que fluye. ¿O habrá quizá
un tiempo aguardando, detenido como un lago
que un dique retiene? ¿Existe un fuego que
no abrase, que ni siquiera humee?
¿Un fuego frío? ¿Un relámpago que aún no haya irrumpido?
Un pensamiento todavía no pensado? Una vida
aún no vivida y que tal vez perdure para siempre,
un espacio vacío, un agujero negro en una seca escoba de hechicera,
una ola petrificada antes de alcanzar la playa y que ahora
mira mis ojos desde la mesa
y que en el sueño golpea mi corazón.




La silla en la que estás...

La silla en la que estás sentado, la flor en el alféizar
la hoja de papel sobre la mesa, el lápiz en tu mano,
la propia mano, tú, tú mismo -todo
se desvanece, se funde, pierde contornos,
si tan solo logras verlo, seguirlo
un instante, detener tu ojo y tu mente
sin saltar hacia un lado o hacia delante. Algo existe todavía
cuando no ves nada en particular.
La distracción da a las cosas una forma definida. La atención
abre la puerta a un mundo totalmente diferente
en el que nada es por sí mismo, en el que todo está en todo
y todo es algo distinto como yo lo sospechaba
hace ya muchos años. He escrito también sobre ello.
Igual que Gunnar Ekelôf hace cincuenta años
como hace poco descubrí.

(Sin mención del traductor)*


Jaan Kaplinski (Estonia, Tartu, 1941)



*Extraido de la Revista Poesía y poética, Universidad Iberoamericana, Verano, 1994,el poema fue enviado en una traducción que Kaplinski hizo del estonio al inglés, y por pedido expreso del autor no fue publicado junto a la versión inglesa.


IMAGEN: Texto del poeta sueco Gunnar Ekelôf.


No me canso de mirar...





















No me canso de mirar los árboles desnudos. Álamos,

abedules, tilos -todos aquellos que veo
desde mi ventana. No puedo comprender qué los hace
extraños y a un tiempo mortalmente hermosos. Debería
hacer algo con ellos, me gustaría dibujarlos,
describirlos, pero no tengo la capacidad para hacerlo.
Ni siquiera puedo describir lo que siento
sentado aquí frente a la ventana mirando las ramas
oscilantes
en la oscuridad que crece, algunas cornejas solitarias
en el viejo fresno, el abedul que se levanta entre la
pila de los leños.
Escribo sobre ellos simplemente, intento nombrarlos:
Populus, Tilia, Betula, Ulmus, Fraxinus,
como otros nombran a sus santos o leen mantras.
Y siento cierto alivio. Quizá veo incluso
que estos vástagos y ramas
este borrascoso diseño cotidiano bosquejado en negro y gris
encierra algo todavía. Como la palma de la mano.
Carácter. Destino. Futuro. Carácter del álamo.
Destino del tilo. Personalidad del abedul. Es difícil
decirlo en palabras. Probablemente no lo sea menos
sin palabras. Los mundos
de los árboles y de los hombres son muy dispares.
Sin embargo
hay algo casi humano, casi intelegible
en esta red de ramas. Casi una escritura,
un lenguaje que yo ignoro aunque sé
que el texto escrito en él me resulta familiar
no puede ser muy distinto de lo que leemos
en un libro, en una palma o en un rostro.


(sin mención del traductor)*
Jaan Kaplinski (Estonia, Tartu, 1941)


*Extraido de la Revista "Poesía y poética", Universidad Iberoamericana, Verano, 1994; el poema fue enviado en una traducción que Kaplinski hizo del estonio al inglés, y por pedido expreso del autor no fue publicado junto a la versión inglesa.


IMAGEN: Hojas de diferentes especies de árboles.



lunes, 23 de marzo de 2009

Volvíamos a casa...















Volvíamos a casa mi hijo y yo.

Anochecía. La luna joven
se erguía en el cielo del oeste y junto a ella
una sola estrella. Se las mostré a mi hijo
explicándole cómo había que saludar a la luna
y que la estrella era la criada de la luna.
Cuando llegábamos a casa, él dijo
la luna está lejos, tan lejos
como el lugar del que volvíamos.
Le dije que la luna está mucho más lejos
y calculé: si alguien caminara
diez kilómetros por día, tardaría
casi cien años en llegar a la luna.
Pero no era eso lo que él deseaba oír.
El camino ya estaba casi seco.
El río se tendía sobre el pantano, patos y otras aves
le graznaban al principio de la noche. La costra de la nieve
crujía bajo los pies: otra vez
caería escarcha. Todas las ventanas de las casas
estaban a oscuras. Junto a nuestra chimenea,
brillaba la luna,y junto a la luna,
una sola estrella.



Jaan Kaplinski (Estonia, Tartu, 1941)

(Traducción de Mirta Rosenberg
y Daniel Samoilovich)*

* El poema está incluido en A Book of Luminous Things, una antología de poesía internacional compilada por Czeslaw Milosz y extraído de "Zapping" (24.12.00), en una de las selecciones (a veces eran series temáticas) que Rosenberg y Samoilovich traducían (o elegían de otros traductores) para la Revista del diario La Nación.




Raíces raíces raíces...



















Esta mañana soledad hemos llevado las esteras

a airearse, hemos llevado a los niños a jugar
al parque y nosotros nos hemos ido al huerto
rebosante de diente de león y grama;
la hierbabuena llena de abejorros
coloreaba de lila los fresales.
Teníamos que escardar, cavar,
arrancar la grama, la cola de caballo
y la enrededera raíz a raíz.
Es una labor lenta, y es probable que luego
recordarámos que habíamos tenido entre
los dedos la tierra de nuestros plantíos.
A mediodía solía hacer calor, y me quitaba
la camisa para cavar, pero el cielo,
a occidente, hacía crecer nubes y en la tarde,
cuando habíamos arreglado los primeros plantíos,
empezaba a lloviznar. Bajo la lluvia, con
un capote negro, sembraba zanahorias y nabos.
Por la noche, antes de dormirme, aparecían
ante mis ojos tierra y sólo tierra
y raíces raíces raíces.



Jaan Kaplinski (Estonia, Tartu, 1941)

(Traducción de Jüri Talvet
y Albert Lázaro Tinaut)

Tomado del sitio de Literatura Estonia, donde se pueden leer más poemas.


IMAGEN: Fotografía de Jean-François Rauzier.