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lunes, 6 de julio de 2009

INCERTIDUMBRES DEL JARDINERO INEXPERTO




















Ahora en julio, me dicen,

cuando la savia está en reposo
y la luna en cuarto menguante,
es la mejor época para podar las rosas.
Sólo incertidumbres tengo para empezar.
El clic clac de la tijera
es el único sonido que me llega del universo.
Así debe ser para que nada se pudra en vida.
Después del insomnio, fue la jardinería.
La primera lección es que todo nace con los ojos abiertos.
Lo difícil es mirar siempre con el corazón atento.

(De: La poesía no es necesaria)

Osvaldo Ballina



Osvaldo Ballina: Nació en La Plata (Buenos Aires, Argentina) en l942. Es poeta y traductor. Publicó: “El día mayor” (1971); “Esta única esperanza contra todo” (l973); “Aún tengo la vida” (1975); “En tierra de uno” (1977): “Caminante en Italia” (1979); “Diario veneciano” (l982); “Ceremonia diurna” (1984); “La poesía no es necesaria” (1986); “La vida, la más bella” (1988); “Sol que ocupa el corazon” (1991); “Sondas” (1992) ; “Estamos vivos y vamos a vivir” (Poemas 1971-1992), 1993; “Final del estante” (1994); “Verano del incurable” (1996); “Confines” (1998); “El viaje” (2000); “Apuntes del natural” (2001); “El caos luminoso” (2002); “Al dios que sea” (Obra poética, 1972-2003), 2004; “Oráculo para dones fatuos” (2006); “El pajar en la aguja” (2007). Entre otros premios, obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1976 y el Premio Consagración de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Fue becario de la Fundación Rotaria Internacional en Estados Unidos (1965) y de la Asociación Dante Alighieri en Italia (1978) para la realización de estudios de lengua y literatura contemporánea. Se ha desempeñado como jurado de diversas instituciones oficiales y privadas. Incluyen poemas suyos antologías nacionales, latinoamericanas y europeas.


INDISCRECIÓN EN UN ASILO DE ANCIANOS


Alguien deja indefensa

una naranja pelada en la mesa del patio
y los malvones miran, apenas insinuada,
esa mano pálida que abre una ventana
a la justa luz de un sol atroz
con la premonición del estrago.

(De: La poesía no es necesaria)

Osvaldo Ballina (Argentina, La Plata, Bs.As., 1942)


ÚLTIMOS DIÁLOGOS EN LA BUHARDILLA


Cuando papá enfermó eligió la buhardilla.

Pocas las cosas a su alrededor: la vieja foto de Einstein,
los libros de medicina, la cama, un anotador
y la intrusa luz del otoño por la ventana.

Subí a la buhardilla y bajé a la infancia.
Había ya ausencias que se volvían presencias.
Nos miramos fijo después de mucho tiempo difícil.
Pidió limones de mi casa para quitar el sabor
que los rayos de cobalto le dejaban en la boca.

A nuestro modo, como siempre, pudimos entendernos.
Él escupía la muerte bajo protesta.
Yo le mostré cómo era mi cara con lágrimas.
Después, discurriendo sobre el futuro que nos unía y separaba,
comenzamos en paz
los últimos diálogos en la buhardilla.

(De La vida, la más bella)

Osvaldo Ballina (Argentina, La Plata, Bs.As., 1942)