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miércoles, 22 de julio de 2020

CANCIÓN DEL ÁNGEL y otros poemas




















CANCIÓN DEL ÁNGEL 

Serenamente, digo: "Soy un ángel".
Y me debes; creer.
Ningún platillo de la balanza sube,
o baja,
bajo  mi peso.

Incorpóreo, ligero, desnudo, como  la luz...
Y sin embargo, toda
mi trayectoria es una sombra,
mi corazón es una sombra,
una moneda oscura, destruida
por el tiempo, sin tiempo y sin memoria.



La imperiosa pregunta
de los bondadosos padres:
-¿ Qué harás con todo ello?
¿Podrás comer,  vestir, casar, vivir?

Y el hijo tiene la respuesta del humo
desvanecido en el aire.



UMBROSO MUNDO

                                                       Hay jardines que no tienen ya países 
                                                                            Georges Schehadé
Umbroso mundo,
seguiremos siempre
poblando de fantasmas verdaderos
tus países ausentes.
Así, lejos de todo,
crecerá en el olvido un árbol verde
a cuya sombra vamos a dormirnos
hasta que alguna vez el sueño nos despierte.



HOGUERA

 El aire va leyendo
con sus ojos de ausencia
las páginas de un libro
que consume la hoguera.

El humo cadencioso
se despide, se aleja…
Lo saludan cenizas
y mariposas muertas.



 CORRECTOR

Yo soy, no más, un corrector de pruebas.
No dije nunca nada de mí mismo
porque desconocía los acentos
que caen en mis vértebras profundas.



 ANUNCIO

Será recompensada la persona
que me devuelva una sonrisa
cuando le diga yo que aún la quiero
y que no me importa si me odia
después de haberme amado
por equivocación.



FANTASMAS

Tan sólo mis fantasmas
saben lo que sucede
conmigo. Yo lo ignoro.



PALABRAS

Sólo te pido que recuerdes
La luz de aquel amanecer
Que hemos amado tanto.
He derrochado contigo
Tantas palabras que creíste
Ciertas,
Que palpitaban,
Que vivían
Y amé en ti mis palabras.
Cuando dejé de amarlas,
Te perdí.



EL VENDEDOR DE TIERRA

Vuelve del horizonte
cargando tierra negra en sus espaldas.
Cuando llega lo aplauden los jardines
y se emociona el agua.
Y yo le compro tierra, y algún día
me tendrá que vender toda la carga.



ALIANZA

Me quedo en cualquier parte
porque no tengo a dónde ir.
Y vuelven mis fantasmas
a inventarme
la luz
entre paredes de agua muerta.
Vuelven
para fundar la última alianza
con el que fui,
con el que nunca ha sido.
Andan ya por mi sangre.
Voy con ellos.



Jacobo Regen



Jacobo Regen. Poeta argentino (Campo Quijano, Salta, 1935; Id.2019). de la generación del 60’.  Su infancia y adolescencia transcurrieron en Campo Quijano. Trabajó como periodista y corrector de pruebas en Tucumán, Córdoba, Buenos Aires y Salta. En su provincia natal fue jefe de Ediciones en la Dirección de Cultura y en la Comisión Bicameral de Autores Salteños. El Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta, publicó su obra completa “Umbroso Mundo”, en el año 2013, a modo de homenaje a uno de los poetas más relevantes de Salta, su obra, como la de Escudero, fue muy poco leída fuera de su provincia y reconocida tardíamente a nivel nacional.  Esta obra completa, lleva un prólogo de Antonio Requeni e incluye todos sus libros:  “Seis poemas”, de 1962; “Canción del ángel”, de 1964; 1964 (Premio Ricardo Jaimes Freyre de Tucumán).  “Umbroso mundo”, primera edición en 1971; “Canción del ángel y otros poemas”, 1971; “El vendedor de tierra”, de 1981, Primer premio de Poesía del concurso anual  para autores éditos de su provincia;  “Poemas reunidos”, de 1992; “Antología Poética”, de 1996. Cinco de sus poemas fueron musicalizados por Gustavo “Cuchi” Leguizamón, José Juan Botelli, Gerardo Núñez y Juan Botelli. En 2014, recibió el premio Rosa de Cobre (Biblioteca Nacional Mariano Moreno). El escritor tucumano Fabián Soberón rodó a fines de 2018 un documental sobre la vida y obra de este poeta que aún no se estrenó. "Soy el único coya judío del mundo", afirmaba con una ironía tremenda que era su sello.  Su amigo, el Teuco Castilla,  señaló : “la poesía de Regen que quisieron y no pudieron desconocer durante años las débiles capillas literarias de nuestro país. Jacobo, como cabe esperar a un poeta verdadero, desdeñó esos mercadeos mediocres y se encerró en la creación, fuera de ellos, resplandeciendo". Justamente, en sus últimos años Jacobo se encontraba casi recluido en su propia casa, alejado no solo de la vida literaria sino también de esas caminatas lentas y silenciosas por la ciudad que fueron espaciándose cada vez más. También escribió  algunos textos en prosa y verso (cuentos, semblanzas y distracciones humorísticas).  Antonio Requeni, que lo premiara por primera vez por su libro "El Ángel", dijo sobre la obra de Jacobo: "Cada libro suyo representaba un reencuentro con la belleza y la emoción de la poesía verdadera (de la poesía en la que creo). Composiciones breves, concisas, podadas de términos superfluos, en la que se resumía la entrañable experiencia de un alma". Así también hablaba Regen: con frases justas y certeras como flechas. Aunque estas frases-flechas fueran disparadas al paso de un cruce de veredas. "Y es que algo de ángel tiene, por la alta soledad, por lo descarnado", aporta Lepoldo Castilla sobre la figura del autor de "El Ángel".







jueves, 8 de octubre de 2015

ELEGÍA












I

Íbamos juntos, madre,
por una calle extraña
de una ciudad desconocida.

Los fanales temblaban
bajo la lluvia, iluminando rostros
que nunca vimos antes,
que no vemos ahora.

                               Nos miraban 
pero no lo advertíamos...

Con el dolor en alto —que fue el único
laurel para tu frente-,
me absolvían tus ojos
de todo el desamor,
de la distancia
que puse entre tus sueños y mi vida.


II

Yo no miro este cielo.

En cada nube, en cada gajo de inmensidad,
hallaría un reproche
que desde el fondo de tu ausencia viene.

Porque de pronto escucho tu voz, tu voz
lejana,
tu silencio,
y un sobrecogimiento de infinito tiembla 
en mi corazón.

Tú, sin embargo, me perdonas.
Y sigues, en mis sueños, envolviéndome
con tu mirada pura llena de luz sin fondo.

¿Por qué -me digo ahora-,
por qué llega el amor cuando la rosa
sus cenizas esparce al firmamento?

Cuando se corporiza en el delirio
lo que vimos pasar como una sombra,
ebrios de nuestra muerte.


III

Envuelta en una música doliente 
llegas a mí, de lejos, madre mía. 
Y aunque no cantes tú, la melodía 
vibra en mi corazón, llora en mi frente.

Pueblas mi sangre silenciosamente 
y, al prolongarte en mí, soy tu agonía: 
raído azogue, remembranza fría 
de tanto amor y tanta luz ausente.

Madre, mi soledad a tí se aferra. 
Nada me habita como tu recuerdo 
por la infinita sombra iluminado.

Protégeme en las lindes de la tierra 
donde sin causa ni razón me pierdo, 
donde ya ni conmigo me he quedado.







Jacobo Regen (Salta, Argentina, 1935)


IMAGEN: Cielo de Salta ("con ángeles"). Tomado YouTube


jueves, 11 de julio de 2013

Tatuajes



VEJEZ

Vino a cobrarlo todo:
las trampas del amor, sus ademanes,
y estos turbios espejos
que se avergüenzan de mirar a nadie.




TATUAJES

Yo creo en las palabras 
que son carne y espíritu: 
tatuajes repujados 
a punta de cuchillo.




TERNO


Pantalón

Acróbata en su percha, 
se cae y se levanta 
y se levanta y cae 
pero queda 
colgado de sí mismo, 
como yo.



Chaleco

El botones, ausente
de mi panoplia ciudadana,
será custodio fiel 
en el combate 
cuando rinda sus ramas 
la cordura.



Saco

Mañana iremos a pedir limosna: 
Por una flor alargaré la mano 
y tú la esperarás en el ojal.



Jacobo Regen (Salta, Argentina, 1935)