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lunes, 11 de noviembre de 2019

Tocaste un subdominante en fuga...

















Why should calamity be full of words?
Shakespeare, Richard III


Tocaste un subdominante en fuga
Mi pelo de mujer descansa sobre tu almohada:
el punto de reposo de la duración de las figuras
en tu espalda
en los artefactos del baño
en la pintura blanca del techo
Después de más de treinta años
la connivencia se convierte en gesto de triunfo
Vinimos de lo que somos
no del pollo que almorzamos esta tarde
no de las flores que enviaste
no de la utopía formal con que me sacás la ropa
sino de la alegoría de la rosa
de la aburrida música de Mozart
de la calamidad de los cuerpos.


(Tomado del blog: Otra iglesia es imposible)


Silvia Camerotto




Silvia Camerotto nació en Buenos Aires, Argentina, en 1959. Poeta, traductora y docente. Administra el blog De Sibilas y Pitias (http://desibilasypitias.blogspot.com ). Publicó La Grosse Fuge (Del Dock, 2012), 420 minutos de abstinencia (Del Dock, 2008).  Participó en Argentarium (Ediciones en Danza, 2009), una antología bilingüe de los poemas breves de Ezra Pound en versión de trece poetas y traductores argentinos. Ha traducido a numerosos poetas ingleses, estadounidenses e irlandeses. Traductora del número especial de la revista Ñ que se presentó en la Feria de Frankfurt 2010. Participó como invitada del Salon du Livre de París 2013 en 30 años Democracia y poesía. Colabora como traductora en el blog de Jorge Aulicino: Otra Iglesia es imposible.




domingo, 20 de enero de 2013

El ruido del motor



El ruido del motor te aturde
¿Vas a subir al auto?
¿A esgrimir movilidad cuando el aire que choca contra los árboles
se ha detenido y la violencia de las flores permanece encerrada
en un cuadro amarillo como el color de las enfermedades
                                               mortales? 
Otra vez vas a subir y a escuchar los alegatos a favor o en
contra de la belleza y de sus formas 
y de los que llevan sus formas hasta el límite 
el sonido de las gomas apretadas contra el piso 
Vas a perder la noción del tiempo 
ahora que el tiroteo -después del odio y de la fiebre- parece
                                           haber cedido
Rebajes a ciento veinte kilómetros por hora 
pájaros volando directo al parabrisas 
y el resplandor que cae sobre el pavimento mojado y los
campos al costado de la ruta 
Nada más, complejidades del bien 
y del mal





CONTINUUM


Bajo el discreto encanto de la pantalla japonesa
de la cocina escribo
la lista del supermercado
Trastos fundamentales meciéndose
en series interminables
Por la ventana dos hombres de pelo recortado hablan
y una multitud se detiene frente a la arenga
¡Convertíos antes de que la humedad
baje por los azulejos del templo!
La lengua sagrada de Wagner y siete metros de cintas
para atar mis manos
Limpio las costras de la fuente
Sonrío
Él todavía era joven y bello.





Silvia Camerotto (Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1959)



IMAGEN: Audi R8 V10 VF800.




martes, 29 de diciembre de 2009

Yo leo bajo el olor rancio...




IV.
Devegut

No era cuestión de quedarse en los adminículos
con que se monta una casa:
elegimos la fuente más honda y una docena de cubiertos.
El maelstrom donde se fríen los huevos y raspamos el fondo,
orín e hígado correspondiéndose por un tiempo.
Ellos gritan en el cuarto de arriba.
Buscás justificativos que los antropólogos no entenderían, decís,
–placebos para la iniquidad– y el café
chorrea sobre los zapatos que dejaste al costado de la mesa.
Yo leo bajo el olor rancio del purificador.



VIII.

Entonces golpeás contra la cacerola.
Vení y mirá.
Estos son los jinetes de apocalipsis.
La frente suda y el calor está subiendo por el tubo del purificador,
por los gritos de los vecinos y la Grosse fuge
que no deja de sonar. Estamos alternando el mundo
y yo saco el cordero
que llegó a su justo punto después del hervor.
Testimonio impenitente de nuestro reino.
Siete tribus sobre la mesa
junto a las servilletas y las copas mugrientas.
La nuestra fue creada en el bazar de enfrente.
Un rato antes te asomaste a la ventana.
Miro con desgano la tabla de picar en la mesada.
Eso se llama perseverancia, pienso.
El resto son los disonantes de la fuga.
La chica, que estudia medicina,
esta noche come con nosotros.


X.


¿A qué crimen no fuerzas el corazón del hombre, maldecida sed de oro?
Virgilio.
Has visto el sumidero
el altar de los manes en tu cocina
las mujeres corriendo con la voz pegada a la laringe.
En esta ciudad los cables son aéreos
y las armas victoriosas engañan.
La norma de los indomesticados, dirías.
Diez pasos antes de que la población
regrese a casa, el camión cisterna se detiene
frente al edificio.
Tenemos que llegar a tiempo
para honrar al que yace en la vereda.
Los plátanos nunca estuvieron más solos.




Silvia Camerotto (Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1959)







jueves, 26 de febrero de 2009

puse tu cerveza en el freezer...



puse tu cerveza en el freezer


y camino descalza en medio del cemento

aturdida por seis líneas de colectivo


te ducharás diez veces

para no cometer el próximo pecado


nadie decide qué es bueno para mí.



Silvia Camerotto (Argentina, Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, 1959)





la ficha que dejaste...



a qué temes para poner tu rostro


debajo del espejo?


cerrás la puerta

y se desata la violencia inútil

y cada objeto baila el círculo de las 12 casas


le cortaron las piernas

a la bailarina de la cajita de música

y no hiciste nada


la ficha que dejaste en el tablero

jugará tu miedo después de cerrar la puerta.



Silvia Camerotto (Argentina, Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, 1959)