Mostrando entradas con la etiqueta Poesía china. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía china. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de diciembre de 2024

UN PAÍS MENTAL (XV)




Brillo

 Al menos no estarás ansioso por recoger
el coraje que gotea de la noche de primavera.
Se endurece, cristaliza, asalta las fortalezas
de palabras, tratando de templar la lengua del seductor
para hacer de ella el único campo desdeñado
de tu inteligencia. Si digo que elección
es destino, tu renuncia siempre a medio camino
se convierte en un modelo de moderación; al menos,
cuando las sombras de los árboles se muevan
hacia el meridiano de tu cara, ya no podrás creer
que las palabras son una píldora a ingerir antes de dormir.
Escucho una ligera excitación en tu garganta, pero la mandíbula,
en desacuerdo, suena con un ruido de metal contra metal.
Por momentos acusa nerviosamente
a las piezas que se rebelan contra el cuerpo,
como tu mano, perdida en medio de la mañana,
después de apretar un pecho pequeño, semejante a un pájaro.
Alguna vez tomé el lugar de esas manos torpes
para apaciguar tus nervios, pero capturé así
la niñez invertida en el límite de la visión
lavando los negativos en el cuerpo de un doble. Al menos
en el espacio donde mi dedo penetra hay pliegues que se cierran
en espiral. Un tejido, o una funda más pequeña,
ciñe tus órganos más tiernos. La noche, una puerta giratoria,
despide luz, pero en las marcas de las cosas
se infla el terror irreversible, que la piel memoriza.
 
(Del libro homónimo:
150 poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)
Qin Sanshu
 
(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)

 

Qin Sanshu ( (Xuzhou, provincia de Jiangsu, 1991) ha publicado un libro de poesía, Si feng zhi yi lang [Un cuarto de ola], Taibei, 2019) y numerosas traducciones de poetas en lengua francesa e inglesa. Ha recibido varios premios por su poesía. Actualmente vive en Shanghai.

 



 

jueves, 26 de diciembre de 2024

UN PAÍS MENTAL (XIV)

 


Carta de invierno


La lámpara permanece siempre encendida. A medianoche 
a través de la pared mi padre pregunta: ¿despierta aun?
Yo respondo con voz ahogada: no puedo dormir.
A veces lo veo sentado en el centro del cuarto, 
con lágrimas en las mejillas. Hace dos días 
se acordó de ir al peluquero. Nuestras cosas irán 
mejorando, sin duda; las zanahorias ya están en el mercado. 
Contemplaba el vacío ella, casi sin aire, resignada ya.
Fue dos días antes de su muerte cuando me escribiste.
Estos días trabajo con más diligencia, mi concepto 
ha mejorado, tal vez me aumentarán el sueldo.
Cuando vengas te llevaré a la orilla del río;
las noches de verano con frecuencia andaba sola ahí,
en la oscuridad ni se me ocurría pensar en vos.
“La luna brillante surge sobre el monte Tian 
en medio de un vasto océano de nubes.”
Sentía una especie de paz, me daba fuerza para tender 
los brazos al vacío. Entre vos y yo se extiende 
un invierno largo y desierto. Cuando yo no estoy, 
vos cortás leña, regás la huerta, ordenás las entradas 
del último mes de tu diario. Cuando vos no estás, 
yo leo Gide una y otra vez, las puntas de los dedos heladas, 
absorta frente al escritorio cubierto de polvo.
Esas montañas empinadas, en el aire seco y frío,
¿estarán también, como nosotros, en paz y sin dolor?



Vivimos en una buhardilla gris


Vivimos en una buhardilla gris
A la mañana leemos poemas tristes
porque el sol está a punto de devorar
esta ciudad frenética, la oscuridad
que nos pertenece está por abandonar
la tierra seca. El río mismo brilla, el río
nos abandona. Nos escondemos detrás de las cortinas
y nos estrujamos las manos, con fuerza, fuerza.
Mirá, los labios ya están blancos, 
el sol va brillar sobre nuestros cuerpos 
en cualquier momento. Leemos 
poemas tristes, cerramos los ojos.

Vivimos en una buhardilla gris.
Al mediodía leemos poemas dolorosos.
El dolor está encerrado bajo el techo, abre 
la boca grande porque no encuentra su sombra, 
se hace un ovillo. Nos odiamos 
como si nunca nos hubiéramos querido.
Vos y yo, cada uno rasga sus propias 
vestiduras, cada uno se hunde 
en su mecedora, busca razones 
sucias en la piel ajena, da vuelta 
la cara, esquivando la mirada.

Vivimos en una buhardilla gris.
A la tarde, leemos poemas incoherentes.
El cuerpo está fatigado ya, el lenguaje
no tiene sentido. Nos mecemos mutuamente
en nuestras mecedoras, no hay ganas de hacer el amor.
Cómprame un frasquito de almíbar, amor,
por favor. Por favor no, no seas
así, amor. ¿No sigue corriendo el río
bajo la ventana? La noche se acerca. 
Nuestro pequeño frasco de almíbar 
se rompe antes de tener visión de sí mismo.



Ma Yan

(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)

(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)


Ma Yan es una poeta nacida en Chengdu, provincia de Sichuan, en 1979, y muerta en Shanghai en 2010. Durante su vida publicó, editados por ella misma, un libro de poemas y otro de ensayos. En 2012, sus poemas reunidos, editados por el poeta Leng Shuang, fueron publicados por la conocida Xin Xing Chubanshe (New Star Press). Es una de las poetas más importantes de su generación y una de las más influyentes en los poetas de las nuevas generaciones.

IMAGEN: fotografía de Kdshutterman.





lunes, 23 de diciembre de 2024

UN PAÍS MENTAL (XIII)


El sol entre los árboles

El sol entre los árboles furtivo pasa, 
toca un momento la ventana y 
retira de prisa la mano.

Sobre una pendiente más lejana hay un campo de colza 
La ladera en invierno es pelo de camello, sólido 
Un hombre de espaldas al sol se agacha para regar

Sigo escribiendo una carta
La luz filtrada por el mosquitero y las cortinas
se despliega sobre la mesa. Me acompaña en viaje de sur a norte

Las hojas, cabizbajas, se balancean
giran más rápido que el viento. Toco una palabra desconocida 
Una persona, en zapatos, corre por un pasillo a oscuras

El sol empuja otra vez las sombras de los árboles 
Detrás de la puerta




Las vías de tren junto al mar


Veinte años después, todavía es la tarde.
El hombre que llora sonríe, y el que sonríe 
piensa en flores que se abren y medicamentos.

Las vías están arriba pero no se ve
el mar, la autopista se abre hacia un camino
entre los árboles, el hombre
que empuja cuesta arriba un carrito
empuja también una filosofía del confort.

Es fin de semana, casa escondida 
en la montaña, bajo la sombra de los árboles 
se secan las sombras. Pasa como un relámpago 
el tren, hay gente que baja y gente 
que vuelve a la espera y al silencio.

Ella viene, trae dos días, luego 
se va, llevándose veinte años.
El cierra los ojos, y solo ve flores.



Han Bo


(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)
(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)



Han Bo, nacido en la provincia de Heilongjiang, en el norte de China, en 1973, es poeta, dramaturgo y artista. Es autor de varios libros de poemas, entre los cuales Templo de ida y vuelta, de 2013, que incluye la serie El transmanchuriano. En la imagen, uno de sus dibujos.


 

sábado, 30 de diciembre de 2023

UN PAÍS MENTAL (XII)

 



La niebla de nuestra edad


Cómo se instaló es la pregunta, 
disiparla no sería problema 
pero guardar cierto misterio es deseable.

Como un caracol, escalón por escalón, 
pegado a la pared, a donde sea que mire 
puedo distinguir su huella lechosa.

Me propongo pasar por alto su peso, 
pero esto es, en el fondo, porque conozco 
su fuerza. Muchas veces la experimenté.

De la misma forma, no me inquieta 
el problema de la visibilidad, he notado 
que dentro de su vientre hay un buzón.

Así, tres comidas por día, un paseo a la noche, 
unas páginas de Pascal antes de acostarse.
La ventana abierta. Puedo sentir los cambios.

Por eso mi obsesión en un momento 
fue saber dónde estaban sus fronteras, 
y terminaba así suspirando en silencio.

Ahora tengo la confianza suficiente
para meterla en un bolsillo como a una caja de fósforos,
útiles para iluminar, calentarse, adivinar el futuro.

Le permito además escabullirse, convertida en hormiga,
y la observo recorrer todo mi brazo
hasta mi pecho, donde, debo admitirlo: pica-

Abriste los nueve círculos del infierno
de mi alma, y lo que me sorprende es justamente esto:
cómo, en el momento en que te veo, ya estoy adentro tuyo.


Leng Shuang

(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)

(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)



Leng Shuang nacido en la provincia de Xinjiang en 1973, es poeta y crítico. Su poesía se encuentra reunida en el libro Shenjing[Espejismos], publicado en 2008. Ha editado numerosos volúmenes de poesía, entre los cuales la poesía reunida de Ma Yan y varias antologías de poesía china moderna y contemporánea. Es autor igualmente de varios libros de ensayo y crítica.



MAGEN: Niebla al poeste de china vista desde un drone.





jueves, 28 de diciembre de 2023

UN PAÍS MENTAL XI

 

Limpiando los vidrios


Una silla la sostiene en el lugar,
una fuerza que atraviesa todo su cuerpo
desde la punta de sus pies en puntas de pie.
Debería ser una recta tensa pero entre la ingle
y la curva de la rodilla da un rodeo y se arremolina,
el cuerpo le dice a la fuerza: sos un mago, lleno de trucos baratos,
La fuerza le responde: vos... Ella tiene un trapo en la mano
El viento le infla la pollera y el vientre adquiere transparencia de aleta.
Ahora el cuerpo y la fuerza han dejado de combatirse y cooperan.
La silla es vieja, está hecha de alambres oxidados.
Ahora el cuerpo de ella sostiene hacia abajo el vacío de la silla que,
bajo la presión, se contrae bruscamente,
como si toda la población de la ciudad empujara hacia arriba.
Ella se ríe. Limpiando los vidrios ha descubierto que no existe la
                                                                         / transparencia,
y que la semi transparencia es una trampa, su mano 
se desplaza a veces del otro lado para raspar una mancha.
En ese momento esos puntos de mugre 
son como enigmas que parten de la mano.
La progresiva transparencia resulta ser una prueba.
Ella se detiene, cansada. El sudor baja por el pezón
cubierto de polvo, repentinamente áspero,
le empapa ambas piernas,
pero ahora a causa del viento
una excitación difícil de expresar
se extiende hasta el último rincón de su cuerpo.
Ella sigue limpiando, y nosotros sentimos un mareo, 
la vista hacia arriba y hacia abajo anudadas estrechamente.
Una red cuyos hilos y agujeros se movieran a la vez.
Como si hubiéramos dejado Qinghe, tomado distancia 
atrapado un enorme vacío desde afuera 
Agarro con fuerza el respaldo de la silla y la alzo 
Vos seguís parada en el mismo lugar.


Zhu Zhu

(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)

(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)




Zhu Zhu nacido en Yangzhou, en 1969, es poeta, crítico y curador de arte. Sus libros incluyen, entre otros, Kucao shang  [La sal sobre el pasto seco] (2000) Pixiang [La valija] (2005), Gushi [Historias] (2011).




martes, 26 de diciembre de 2023

UN PAÍS MENTAL (X)

 


Amor


Al llegar a Shanghai, querida,
las luces en la orilla ya estaban apagadas,
y se oía el sonido dulce
de las sirenas de los hipocampos
Llegamos a Shanghai,
abrimos tu caja y te esparcimos,
y lento, más lento que un polvo
muy fino, en diagonal
sobre el agua cayó
lo poco que eras
Cuando terminé de esparcirte
el agua se tiñó muy levemente
de rojo, el mar estaba planchado
Igual que cuando vivías
la nieve de la medianoche
caía sobre una mano abierta
Te entregué el cielo y el mar
enteros para vos sola
y escondí bajo la ropa
la caja que te contenía
y me metí a mí mismo
adentro de esa caja
Adentro de tu sueño



Gira la palma de la mano


El pájaro se mueve en el cielo 
para esquivar una flor que cae

El pez bajo el agua rodea unos montones de algas 
Sobre las butacas del teatro a la noche 
gira apenas la palma de la mano

Estás al lado mío

Todos nuestros secretos están contenidos 
en ese movimiento mínimo

El olor de las castañas

El calor en la palma de la mano

El ideograma que trazaste hace un momento con tu dedo

se transmiten al núcleo de la tierra 
ahí tan lejos, tan duro, tan frío



Wang Yin

(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)

(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)




Wang Yin (Shanghai, 1962) es poeta, fotógrafo y periodista. Miembro de la llamada “tercera generación” de poetas, comenzó a publicar poesía en 1983. Es autor de varios libros de poesía, incluyendo una antología de su obra, publicada en 2005, además un libro de ensayos cortos y otro de entrevistas.


viernes, 22 de diciembre de 2023

UN PAÍS MENTAL (IX)


3 mujeres

Una mujer que me ama, una mujer que amo, 
una que nunca me amó y a la que no amo. 
Pienso en la primera con frecuencia 
y recuerdo ocasionalmente a la segunda; 
en la tercera no pienso nunca ni la recuerdo. 
Con la primera perdí hace años todo vínculo, 
al igual que con la segunda y la tercera.
Ellas habrán continuado su vida, 
habrán perdido tal vez un montón de cosas, 
y las cosas perdidas en su vida, como el agua, 
habrán dejado o no una marca.
Hoy las tres me han llamado por teléfono. 
Ahora sus tres voces, sus tres caras 
aparecen en mi cabeza y las veo hablar 
como si estuvieran conversando entre sí, 
como si se conocieran mutuamente.


Huang Canran

(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)

(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)




Huang Canran, nacido en Fujian, al sur de China, en 1963, se mudó a Hong Kong a los 18 años, de donde regresó para estudiar periodismo en la Universidad de Jinan, en Guanzhou. Actualmente vive en Hong Kong, donde trabaja como traductor y edita una revista de poesía.

IMAGEN: Tres mujeres chinas con ropa tradicional (Sin créditos)



 

miércoles, 20 de diciembre de 2023

UN PAÍS MENTAL (VIII)


Solsticio de invierno


La potencia de los muertos,
igual que el viento de este invierno,
nos levanta en el aire como hojas secas,
nos lleva flotando hacia las montañas con su pagoda.
Los juncos a la orilla del río se doblan al viento, 
secos y amarillos, mientras un animal muerto, 
como un saco lleno de troncos, 
flota largo rato en la superficie.
Ponemos delante del pecho, rectos,
los crisantemos amarillos recién comprados.
La luz del sol cae tibia.
¿Cómo hacen los muertos 
para aceptar días así de hermosos?
Cada año, al llegar este día, 
recordamos la imagen de su cuerpo, 
tan flaco justo antes del final, 
con sus ojos abiertos bien grandes, 
y el corazón nos palpita un instante, 
como una hoja.
El camino hacia la montaña de los muertos, 
lleno de hojas secas, nos infunde calma.
Limpiamos la tumba, 
luego mi madre de pie frente a la lápida 
le habla a mi padre: “Desde que moriste, 
ni un solo día he dejado de extrañarte.
Tu carga es pesada, la nuestra también”
El hijo al parecer no ha entendido la muerte aún, 
rígidamente da tres reverencias, 
luego la hija da tres reverencias, 
los parientes suben y dan tres reverencias, 
retroceden, se paran tranquilos frente a la lápida, 
ningún recuerdo viene a la mente.
¿Cómo es que un vivo se convierte en un puñado de cenizas?
En los cementerios está 
la sombra más fresca del mundo.
Veo los apellidos inscritos en las tumbas: 
apellidos como Zhang, Li, A Fu, A Gui....
Cada nombre parece totalmente familiar, 
como si los hubiera visto en algún lado.
También algunas de chicos de quince, 
doce u ocho años, erigidas por padres 
acongojados. Al pie de la montaña, 
se encuentra la de un viejo señor feudal.
Me dijeron que cada año, para el solsticio de invierno, 
sus tres concubinas venían juntas hasta acá.
Hoy, igual que durante su vida, 
están las tres enterredas con el viejo, 
algunas a la derecha, otras a la izquierda.
Ya ni el nombre queda: 
apenas algunos montículos, 
que en breve quedarán aplanados.
Eñ la luz tibia de este día de invierno, 
el cementerio parece el viejo lecho de un río, 
y todas esas lápidas 
un montón de fichas de dominó.
Un viento frío nos sopla cuesta abajo 
ahora, como la mano de los muertos, 
enfriándose y deslizándose por nuestras palmas, 
más claro que el sonido de la campana del templo. 
Esa alta pagoda entre las montañas, 
también parece erguirse por esto.




El amor entre los vivos y los muertos

La vida de un hombre tras su muerte 
es su memoria entre los vivos... 
Durante un tiempo largo, 
el espejo que usó abre la boca y habla, 
la silla donde se sentó murmura bajito, 
incluso el sendero recuerda sus pasos.

Tras la ventana
el sol que cae lento
se parece al tono que usaba.
La vida de una persona
es su memoria de los muertos...

Luego de un tiempo largo 
el tono, los movimientos del vivo 
se vuelven igual a los del muerto.



Yang Jian

(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)

(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)



Yang Jian nació en la ciudad de Ma’anshan, en la provincia de Anhui, en 1967. Pasó varios años viajando por diferentes provincias del oeste y el norte de China, trabajando en la construcción y en el campo, antes de regresar a su ciudad, donde actualmente vive. Yang Jian es un poeta budista, algo que se observa en el tono y las imágenes de sus poemas, que entroncan a la vez principalmente con la tradición de Tao Yuanming, un poeta de inspiración taoísta del siglo V, cuyos poemas están marcados por la celebración y observación de la vida campesina. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía Atardecer (2003), Viejos puentes (2007). Se dedica también a la pintura tradicional.



 

lunes, 18 de diciembre de 2023

UN PAÍS MENTAL VII


Canción del café


1. Tarde

Un café tristísimo 
    en la quinta Avenida 
La pequeña puerta de hierro 
bajo las luces de la esquina

Sentada frente a la ventana 
bebo despacio el café oscuro 
que me trae el patrón 
la cabeza pelada 
    “Cuántas personas pasan 
camino al trabajo, vuelta a casa, 
ignoradas por todos”

Hablamos de amores insípidos 
   “El ayer     Me gustaría 
    volver al ayer”
Una canción nostálgica flota en el ambiente

El café y las verdades se acumulan en la garganta de él 
    sin ningún orden 
    La lengua va cambiando 
Tropos oscuros van y vienen por el ambiente

Como ante una orden de atacar 
nombres masculinos ruedan, se agigantan 
una ecuación mecánica en un aula atroz 
me paralizan

Acercando la oreja la cara él se inclina sobre ella 
habla de grandes riesgos y objetos misteriosos 
    “Mejor reír que llorar....
Seguimos adelante...”

A continuación, silencio 
A continuación, una pareja entra y se sienta 
Vienen de otra parte     están habituados 
a la vida inane del campo

“Podría haber hecho 
un gran papel y hoy
no es más que un donjuán ya casi sin pelo”
Bajo la cabeza y sorbo el café

Entre el alcohol y el cambio de interlocutor 
se pasa la tarde insípida 
¿Qué preguntas 
pienso una y otra vez ?

Seguís hablando de ese barrio paradisíaco 
    tu hija
   una profesión distinguida 
tu perfecto acento local

Chisporrotea el atardecer     Las luces provocantes 
De la radio sale una música que aturde 
“Oh extranjero.... extranjero...”



3. Madrugada

     Por eso el hombre 
está repitiendo su vieja apuesta 
    Los labios frescos 
de una chica en la flor de la edad 
Nada nuevo bajo el sol

    A las tres de la mañana 
el ladrón se mueve con libertad 
La belleza de la mesa de al lado 
se levanta y dice: “El restaurant va a cerrar”

Él se pone de pie 
y avanza para poner fin a todo 
    En la radio
siguen pasando esa música que aturde

El vidrio frena 
nuestras rencillas inútiles 
    La esposa de alguien
vestida con algo crema, un esmero conmovedor

    Yo estoy acordándome 
de un hotel ruinoso del año 72: 
de pie frente a una vieja cortina 
bordada con vaquitas de San Antonio 
me pinto los labios

Poco después salimos al mundo por la gran puerta 
   El paraíso dormía profundamente 
   y yo estaba acostumbrada 
a descender al infierno en compañía

    “Son vastas las redes del amor.
Pasado la edad madura, ¿qué te queda por ver?” 
    Amor ya usado
flota como un carguero a la deriva 
en medio del feriado

Envejeciendo poco a poco 
    algunos amigos 
viven en un pueblito perdido 
y me siguen llamando por mi apodo

Arranca el motor
Una muchedumbre más apremiada que la muerte 
Me acuerdo de un país en bancarrota 
al norte hacia el noroeste

Llueve, y me digo a mí misma:
    “¿Ir a mi casa 
o volver a tu casa?”
El auto atraviesa Manhattan



Zhai Yongming

(Del libro homónimo: 150
poetas chinos contemporáneos,
Gog y Magog, 2023)

(Traducción, selección y biografías:
Miguel Ángel Petrecca)



Zhai Yongming. Nacida en Chengdu, provincia de Sichuan, en 1955, Zhai Yongming egresó de la universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica en 1980. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía Mujer (1986), Poesía reunida (1994), Canto llano de la noche oscura (1997), y el libro de escritos y ensayos Construcciones sobre papel (1997). A principios de los 90, luego de una estadía en Estados Unidos, volvió a Chengdu y abrió el legendario bar Noches blancas. Entre las muchas voces femeninas que han aparecido a partir de los ochenta, la de Zhai Yongming es una de las más originales e influyentes de la escena poética.