
aquel me parece ser igual a un dios
aquel, si es lícito, supera a los dioses
el que sentado frente a ti
te mira y escucha constantemente
mientras ríes dulce, lo que a mí, mísero
me arrebata todos los sentidos, pues
al punto que te veo, Lesbia, nada de
voz queda sobre mi boca: la lengua se
me entorpece, una llama sutil corre por
debajo de mis miembros, los oídos me
palpitan con su propio sonido:
una doble noche cobre mis ojos:
el ocio, Catulo, te es molesto:
en el ocio te exaltas y deseas en exceso:
el ocio en otro tiempo condujo a la ruina
a reyes y ciudades felices.
Catulo
(Traducción de Ignacio Uranga)
Ille mi par esse deo videtur,
ille, si fas est, superare divos,
qui sedens adversus identidem te
spectat et audit
dulce ridentem, misero quod omnes
eripit sensus mihi: nam simul te,
Lesbia, aspexi, nihil est super mi
lingua sed torpet, tenuis sub artus
flamma demanat, sonitu suopte
tintinant aures geminae, teguntur
lumina nocte.
otium, Catulle, tibi molestum est:
otio exsultas nimiumque gestis:
otium et reges prius et beatas
perdidit urbes.
Catulo (Verona, 87 a.C., Roma, 54 a.C.). Poeta latino, de familia rica y políticamente influyente, Cayo Valerio Catulo estudió en Roma y finalmente se estableció en esa ciudad, donde cultivó las relaciones con la aristocracia y los intelectuales. Gran parte de su obra fue inspirada por el amor volcánico que tuvo por Clodia (a quien llamó Lesbia en sus poemas), esposa de Metelo, gobernador de la galia Cisalpina. Lo que se conserva de sus textos amorosos, políticos y satíricos, se agrupó bajo el título de Carmina (canciones) y suma 116 piezas.
