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martes, 27 de octubre de 2020

TRADUCCIÓN DE LA RUTA












 

DIEZ RESPUESTAS VERDADERAS A PREGUNTAS FICTICIAS
 
 
Por qué cuando me gusta mucho una canción tengo que imprimir la letra
  
La tinta me afirma sobre algo
y ya no creo que me haga tatuajes.
Más bien voy a entonar
leyendo de una hoja
acompañada por la voz cantante.
Así como pongo hielitos en el té
y los miro disolverse en su espuma
justo después de crujir y ceder.
Así como apoyo los pies
en el límite entre las dos baldosas
o sobre esta huella húmeda
que va secándose a medida que se aleja.
 
 

LO IMPERFECTO ES NUESTRO PARAÍSO

 Domingo al mediodía

Café y duraznos en un sillon al sol.
Este enero la luz obsesiva
va reventando nubes
una a una.
Igual de obsesivo es el tortugo
que se abre paso de ida y vuelta
entre las macetas y el
borde del balcón.
La luz prueba sus químicas
también sobre mis piernas.
Esa oscura intrusión de la vieja catástrofe.
Claro que la divinidad está acá adentro:
pasión de lluvia, ánimo de nevada
la atención puesta en que la calle esté bien húmeda
en las noches de otoño. El resto
son estas piernas bajo el sol
ahora.
                                                                                                                                                   

 
Mes
 

Diciembre suma todos los diciembres
que puedan recordarse
y suma también brisas y fragmentos
de diciembres borrados.
Tiene la densidad de un bizcochuelo
que el calor fermentó
y volvió alucinógeno.
Entonces desconcierta
que sea al mismo tiempo
el más liviano y frágil de los meses.
Cada diciembre nuevo
retoma el anterior y el anterior
y todo lo que fuimos
desde el primer diciembre.
 
Iguazú: dice mi hija
 
Ahora
mientras esperamos
para subir al avión
de regreso
el agua sigue cayendo.
 
Ahora
cuando amanece
y me hacés el desayuno
el agua sigue cayendo.
 
Ahora
mientras trato
de despejar esta x
el agua sigue cayendo.
 
Y ahora
que dejé el libro al costado
de la cama
y ya me duermo
el agua también
sigue cayendo.
 
La vimos caer un rato,
ma,
pero el agua sigue
sigue
y sigue
cayendo.
 
 
TRADUCCIÓN DE LA RUTA
 
 
Williams y yo
 
Que no haya ideas salvo en las cosas;
pero llené las cosas de ideas
hasta dejarlas tan tirantes
que se vuelven polvo
si las rozo con un dedo.
 
 
Tanto depende
 
del texto
con el que
llenamos
el trino
constante
de un pájaro.
 
 

 
Laura Wittner (Buenos Aires, Argentina, 1967)
 

LEER biografía en entrada anterior de la autora (Nota del Administrador).
 
 
 
 

 

lunes, 5 de noviembre de 2018

LUGARES DONDE UNA NO ESTÁ























EQUILIBRIO

3.

Dos veces me mudé de esa casa, y dos veces los ambientes se llenaron de objetos y memoria y me ocupé de vaciarlos; la primera pensando en la gracia de lo que está concebido para la liviandad y la segunda ya volcada hacia el placer pesado de lo que tiene estructura. Sin embargo, una despierta en mitad de la noche con los ojos bien abiertos, busca algo en los bol­sillos del pantalón que está junto a la cama, mira la oscuridad intentando descifrar a qué laberinto la han llevado, donde los planos se acumulan, todo está desfasado y se desvanece con­tra el tacto.
Y pensar que se cree tan ciegamente en los sentidos y la ca­pacidad de discernir: con sólo bajarnos, por distracción, del subte una estación antes de la que nos deja en nuestra casa, sentimos el temeroso mareo del que se asoma a la locura. Em­pezamos por forjarnos referencias y de allí a la así llamada carga simbólica hay un paso. “La inmovilidad de las cosas que nos rodean es una cualidad que nosotros les imponemos con nuestra certidumbre de que ellas son esas cosas, y nada más que esas cosas, con la inmovilidad que toma nuestro pen­samiento frente a ellas”, según Proust. Aun así yo solía seña­lar en la pared de la otra casa una zona moteada, explicando que mi amiga había reído con la boca llena de vino, y muy pronto en esta casa, en nuestra primera fiesta, abriste una botella defectuosa y el vino retornó a su huella, salpicando el techo blanco otra vez como una risa.

Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en La tomadora de caféVox, 2005.
Laura Wittner






Laura Wittner (Buenos Aires, 1967).  Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires, coordina talleres de poesia y traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales. Publicó los libros de poesía:  EI pasillo del tren (Buenos Aires, Trompa de Falopo, 1996). Los Cosacos (Buenos Aires. Ediciones del Diego, 1998). Las últimas mudanzas (Bahía Blanca, Vox. 2001). La tomadora de café (Bahía Blanca. Vox. 2005). Lluvias (Buenos Aires, Bajo la Luna, 2009). Balbuceos en una misma dirección (Buenos Aires, Gog y Magog, 2011) y La altura (Buenos Aires, Bajo la Luna, 2016), y las antologías; Noche  con posibilidades (Montevideo, Civiles iletrados, 2011). Por qué insistimos con los viajes (Torrequemada, Ediciones Liliputienses, 2012/2017) y Jueves, noche (Leiden Bokeh, 2016). Poemas suyos han aparecido también en diversas publicaciones y antologías de Latinoamérica. España. Francia e Inglaterra. Ha sido traducida al inglés, al francés y al alemán. Es además autora de libros para chicos: Cahier du temps (París, Actes Sud,  2006). Cumpleañeros (Buenos Aires, Brujita de Papel, 2007). La noche en tren (Buenos Aires. Tres en Línea, 2008). Gato con guantes (Buenos Aires, Tres en Línea, 2009). Eso no se hace (Buenos Aires, Limonero. 2015) y Veo veo - Conjeturas de un conejo (Buenos Aires, Tres en Línea, 2015).






sábado, 3 de noviembre de 2018

MIS PADRES BAILAN JAZZ EN EL CAFÉ ORIÓN






No es que leamos mal los signos.
Es que las cosas no son signos.
Andan solas, tan sueltas
que pueden deshacerse.
No bailar la última pieza
sino la anteúltima
y la última escucharla
llevando el ritmo con los dedos
en la mesa de vidrio
no es falso amor.
Erramos si alguna vez
creímos en esto.



(sólo una teoría)
  
...cambiar de tren en Pisa
donde se han mezclado los andenes, los carteles
a mano traen indicaciones erróneas,
tachaduras... cruzar dos veces el mismo
pasaje subterráneo
para salir al mismo andén, donde llegará o
no llegará el tren,
enfocando sin anteojos las señales...

...estar en el mundo como en un tejido
que se sostiene en estaciones y aeropuertos
-y en cada punto titilante hay un amor:
que el mundo esté lleno de amor
tan al alcance de la mano
y sin embargo uno vaya cambiando
de tren, cansado, silencioso,
eligiendo sin mucho pensar un hotel,
un bar, un baño,
una ventanilla a favor o en contra de la marcha.
Así junto con el viento marino y la luz
que cesa ante un túnel para luego
reaparecer, el amor puede también acariciar
entrando por la ventanilla
sin necesidad de separarse de los otros elementos.



AUNQUE LA OBSERVEMOS DURANTE HORAS

No conocemos a Janet más que por su retrato.
Sin embargo pensamos en ella
en su costumbre
de elegir distintos duraznos de la frutera
para cortar de cada uno la mejor parte.
A veces pasa
que todo lo que podemos saber
de alguien en el mundo
es esto: se sienta junto a la ventana,
toma café, mastica, busca
con el cuchillo el punto tierno
de la fruta.




Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
originales en  El pasillo del tren
Trompa de Falopo, 1996.
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)








jueves, 1 de noviembre de 2018

LOS COSACOS Y OTRAS OBSERVACIONES















NARANJAS

Golpeando contra antiguos paisajes familiares
te hace temblar un sueño: más allá
de la ventana oscura
pasa un camión con su carga de naranjas.


Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en  Los cosacos y otras observaciones
E. Del Diego, 1998.
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)







martes, 30 de octubre de 2018

LA TOMADORA DE CAFÉ

























4

Otra vez sólida y eterna
en la oscuridad del microcine.
Cuántas películas sirven para que una mujer
vaya volviéndose linda: si tiene tacos, si no,
si tiene la nariz medio ganchuda pero esa
sonrisa a medio armar
y esos miedos poéticos que un buen director
sabe enmarañar con uno o dos
mechones sueltos cuando se trata de su actriz
o de su espectadora, a quien sin conocer
ilumina y maquilla,
dejando que se entregue
a voluntad
al deleite, en la oscuridad.


5.

A dos metros: mujer con bolsa de tela
de la que sobresale una planta de aloe
mediana, sana (sana, mediana).
Enfrente: chica tocando las telas que mira
mientras se pasea entre pasillos
flanqueados por largos tubos de cartón
envueltos en lunares, lonas, zarazas, lanas a rayas.
Y arriba, en un balcón puesto a la venta:
señora que fuma sentada, vuelta al tráfico entrante,
observando el esforzado serpenteo de la avenida.
Tres maneras de enfocar a una muchacha.


Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en  La tomadora de café
Vox, 2005.
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)



IMAGEN: La cantante y actriz Barbra Streisand.





domingo, 28 de octubre de 2018

PERSPECTIVA DESDE UNA BAÑERA
















Después habrá una discusión.
Por ahora todo es cerrar los ojos,
mantenerlos cerrados a la altura del agua,
respirar, volver a sumergirse.
El límite entre el agua y el aire
coincide con la línea de pensamiento
que lo que hace es fundir y refundir
en cualquier orden
un par de escenas o secuencias, fotografías
tomadas con una cámara automática,
siempre más o menos el mismo material,
- es lo que se ha podido reunir -
animales salvajes avanzando
hasta quedar en primer plano,
alguien que le enseña a una chica
a usar una pistola en el desierto,
o igual una persona en una bañera
- y aquí vendrá la discusión:
quién es la persona,
quién soporta
la línea de pensamiento, o quién
apretó el gatillo,
tomó la foto, quién señaló la posición
donde habría que ubicarse
para obtener una buena vista aérea
de la bañera.

Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en  Las últimas mudanzas
Vox, 2001.

Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)





IMAGENMujer en la bañera,  pintura de Antonio López.





lunes, 18 de diciembre de 2017

LA ALTURA
















AEROSILLA

Flota sobre el silencio de maleza 
prende un cigarrillito y va subiendo.
No existe más allá de ese chirrido
intermitente, del bamboleo mareado
en dirección al cielo. Los pies
en primer plano; no el presente
ni el futuro, ni nada. Sí los pies
que cuelgan, y también la roldana
que chirría, y el perfume caliente
de la maleza abajo, y el del humo
que la esconde y la acuna en su estrategia.



VECINAS

Las dos fuimos hacia la ventana al levantarnos. 
Esa mata de árboles y verdes enredados 
de donde salen chillidos y aleteos 
que separa su ventana de la mía 
es un alivio a cualquier hora.
Las dos fuimos hacia la ventana 
pero ella fue casi desnuda.
Los árboles, las lianas, las aves en el medio; 
y más allá su cuerpo blanco (tetas grandes, caídas, 
y panza señorial) fue también un alivio.



SALIMOS DEL CAFÉ

Salimos del café, 
cayó la lluvia.
Bien fuerte y bien encima.
Desplegué mi paraguas: 
alcanzó para dos.
Cruzamos por el medio 
sólo por esta vez: 
así sujetos.
Venía un auto pero nos dejó pasar.
No es que anduvo más lento, dadivoso: 
frenó; frenó del todo.

A eso me refiero.


(De: La altura
Bajo la luna, 2016)


Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)






miércoles, 15 de marzo de 2017

EXHIBICIÓN DE ATROCIDADES















Alguien pescó, cortó y dejó
en la orilla esta cabeza de pescado
unida simplemente a su intestino.
La veo y siento mi propia cabeza
cómo se continúa en la garganta
y más allá. Con el mar hasta el culo
se besa la pareja enamorada.
La joven pareja enamorada.
También estuve ahí, sí, claro,
¿quién no? Una mujer sin pelo
entra al agua con determinación.
Apelmazado de sal un perro suelto
olisquea por sorpresa la entrepierna
de una chica en bikini: “¡Salí,
perro de mierda!” (cito textual). Si tres
granos de arena secos son capaces
sobre la roca, al viento, de variar
en dibujos infinitos, ¿cuán atroz
puede ser la variación de esta escultura
que en arena dura y húmeda sugiere
un castillo, un torso femenino,
unas montañas, un circo, una frontera?
¿Qué se arrasa por dentro de los moldes
y convulsiona y en lo químico muta
mientras una tan campante veranea?


(De: La altura
Bajo la luna, 2015)
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)




IMAGEN: Cabeza del pez araña.




lunes, 13 de marzo de 2017

LLUVIAS





















FUERTE


En la extremísima quietud del sueño,
como piedras, los durmientes imaginan
que la tormenta lo que hace no es caer:
es galopar hacia adelante en frenesí.
Tronarles órdenes a sus caballos
que si no fuera por las riendas
elegirían desbocarse poniendo como excusa
la aterradora iluminación electrizada




CERTEZA

No tengo idea dónde estoy;
perdí toda referencia. Lo único
que te puedo decir es que el rectángulo
de esta ventana apiña árboles
entre los que distingo una palmera,
una magnolia y varios tipos de coníferas,
y que todos se están balanceando con las ramas hinchadas
mientras emiten un uuuuuuu bastante agudo
incentivado por un espeso viento: lo único
que te puedo decir es que se viene
y que voy a ver llover en algún lado.




PACTO

La noción de que Popeye coma espinaca

siempre al límite, cuando ya no da más
y lo van a vencer, incluso salpicado
por unas cuantas gotas de ponzoñosa humillación,
que una querría limpiar
y esconder ante Olivia y ante el niño que admira,
igual que se repasa la mesada a cada rato
de migas, recurrentes almíbares, hasta hormigas a veces,
y todo se resuelva con ese ¡ting! del músculo
que responde en el acto (¿por dónde fue la fuerza,
por la sangre? ¡qué rápido llegó!), esa noción, pensaba,
en diversos momentos de la vida
se vuelve irrefutable.
(Huecos)



(De: Lluvias)
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)



IMAGEN:  Beneath Violent Rains, pintura de Jeremy Mann.





domingo, 6 de mayo de 2012

LA PAREJA INVERNAL









Montaron su pequeño universo
dentro del auto frenado en la esquina.
Se dicen cosas, se ve que hablan,
resulta todo muy satisfactorio,
un núcleo duro entre lo blando:
polarizado, alientos y calefacción

                      –no desempañen:
                                                    esa cápsula es mágica
                                                      mientras siga difusa.                  
                            


Debajo de la sombrilla

Debajo de la sombrilla
varias tortugas moldeadas en arena
se yerguen e inician su camino hacia el mar.
Apuntando, tal vez, en dirección opuesta
nudos de histéricos cangrejitos negros
patalean al violento vaivén
de un baldazo de espuma estancada.

Vemos a otros –en fin: a nuestros hijos–
ocupar diestramente el espacio
reservado para momentos fundantes:
tomar la ola de frente,
dejarse mojar
los pies por lo que viene y va;
vencer el frenesí, flotar,
hundirse poco a poco en arenas movedizas,
emerger.

¿Quiénes nos creemos
al sol y desvestidos,
revolcados en los torrentes del amor?
¿Ambiciosos directores de una escena sobreexpuesta
manoteando recursos, utensilios?
O mejor: responsables
de, con un crudísimo presente,
ir armando el álbum de recuerdos.



Con Miguel

Aunque la luz de este momento sea un desconsuelo,
un relumbrón quemante que nos hace entender
por qué los amplios campos de pasto chamuscado,
que nos hace nombrar y querer ver
verdes campiñas –no sé, escocesas, provenzales,
algún terreno saciado de agua, mundos mullidos,
interesados, deseosos de crear, de no morirse–
el momento en sí mismo parece valioso,
se perfila poético, simbólico.
Partir terreno en dos con un auto frío,
que por fuera se enfrenta al viperino calor
sin más arma que un vulgar plateado;
que por dentro nos oye susurrar descripciones
o advertencias (“van los dos pájaros delante de nosotros”,
“¿son ésas viñas bebés?”) y acuna a nuestros niños
en el mullido mundo del asiento de atrás.


                            (de: Balbuceos en una misma dirección
                         Gog y Magog, 2011)



Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)






jueves, 30 de abril de 2009

EPIGRAMA



Dijiste algo y entendí mal.

Los dos reímos:
yo de lo que entendí,
vos de que yo festejara
semejante cosa que habías dicho.
Como en la infancia,
fuimos felices por error



Laura Wittner
(Buenos Aires, 1967)



viernes, 25 de julio de 2008

LUNA DE PLÁSTICO


Estamos en un living oscuro
donde quiero todo menos lo que tengo.
Sin zapatos, en el piso, tomando vino
en vasos de cristal, ponen música fuerte
y me pregunto: ¿por qué nosotros nunca
ponemos esta música?
La posibilidad del placer me está haciendo levitar
y la imposibilidad del placer me marea.
Voy a asomarme a la ventana a tomar aire,
pero no hay más, aquí, que la estrecha confluencia
de patios traseros y escaleras para incendio,
la ausencia de sonido mordazmente agitada
por la música mágica, una oscuridad de afueras de ciudad
apenas conocida. Así que necesito ir a la calle.
Me pongo los zapatos, salgo,
bajo la luz marrón que el piso a cuadros se chupa como esponja,
y mientras tanto pienso, pienso.
¿Por qué nosotros nunca ponemos esta música?
Me paro en la vereda congelada. No hay olores.
No puedo distinguir la ventana
de donde vengo. Un grupo de hombres en las sombras
me vuelven al temor. Ay, pero, gracias.


Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)



TE DIRÉ DE QUÉ ESTÁBAMOS HABLANDO


me preguntaba
cómo podíamos mantener
una conversación tan tonta
toda la noche narrando
las proezas de la adolescencia
pero hoy al leer esta reseña
sobre una novela de Ridgeway
de pronto lo comprendo
te diré
de qué estábamos hablando:
del amor en habitaciones
tomadas por asalto
del amor cálido y seguro
todavía lejos
de la primera descarga de tristeza


Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)