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miércoles, 22 de octubre de 2025

Así resistimos los enamorados


 Este cielo
ha tragado un río

toda la noche estaré mirándolo

árboles contra mi corazón

destino de arena
en la orilla

y una lluvia
para borrar el paisaje dorado




En la mesa

restos de la última discusión
rastro de primera infancia
entrevisto en el juego de la tarde

pájaros hambrientos y amorosos

sobre el pan
migas de desamor




Envejecemos con la lluvia

la ventana se abre
al camino que recorremos

quién puede con la luz?

hasta hace unas horas nada más
el paisaje era otro




Besabas esa piel

única en la más pura herejía
tu mano: el aire

imposible respirar cuando se piensa

así escriben los niños –me dirás
así resistimos
los enamorados




Escucho una música

dos tonos envuelven la noche
vendrá de la esfera
de los ojos cerrados del mundo
de lo que ronda todo sueño
dos tonos
o uno

como una estrella se aprieta a si misma
permanezco fresco y esparcido

parece que bailo 




Mira cómo
el rocío brilla su silencio
en el yuyal 





Escribe juntando
en pequeñas canastas

piedras resplandecientes

no es fácil cantar
en un silencio de mimbre





Unos días el poema se paseó en la rama

siempre a la misma hora
con las mismas ganas parecía mirar
al otro lado de la lluvia

Parecía distraído por algo en el cielo

Ahí hay otro pájaro decía
o bien soy yo mismo soñado y despierto
por el trueno de la palabra




(Del libro homónimo,
Ed.del Callejón,
Córdoba,2025,
Envío del autor)


Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, 1959)


Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores.



domingo, 13 de abril de 2025

NO ESTÉS EN ESTA ISLA SIN LEVANTAR LA MANO

ES TU LENGUA


algunas cosas


algunas cosas las ha visto en sueños
esas a poco de tocar la luz
desaparecen
otras han venido bajo el sol
como damas con sombrilla
o risas que llegan entre los árboles
esas a poco de cerrar los ojos
desaparecen
los pensamientos que perduran
son como tierra de almácigo
como tierra que cae sobre un féretro
como tierra sobre la que se escribe un nombre
los pensamientos que son como cosas
semejan una identidad fuera de la materia
la gravedad en ellos
es una ciencia aún no escrita



creo en la intuición

creo en la intuición de las piedras
he participado de sus reuniones mudas
de sus canteras de fuego
de sus frías madrugadas fuera del tiempo
he sido una piedra pulida
reflejando el muro de un desierto
he sido el espejo de la piedra de tu anillo
he deseado tu mano
igual que a la gema de tus ojos
igual que a la gema de tu pelo
una piedra rompió el cristal de hielo
una piedra rompió la simetría del silencio



ESA OTRA CASA (2021)



supe
(dormido sobre
la mesa oscura)
contra el borde borrado de las cosas
fue verdad
la noche real
el sueño real
lo verdadero de lo verdadero
no abrí los ojos


AMO SU VOZ (2022)


Amo su voz. Sigilo de bronce, campana quebrada al amanecer. Silencio
de barro. Canyengue silencio.
Amo su balbuceo. Esa manera de frasear sobre la melodía hasta el
extremo. De dejar la palabra a medio decir, anteponer otra que bien
podría ser una espina o una estrella fugaz o una palabra nunca antes
dicha.
El brillo de sus ojos es otro capítulo. Dice entre el parpadeo y su vuelta
a la luz incandescente.
He visto su espalda y en ella un bosque de temblores.
He visto su voz dormir sobre la noche quieta.


El uso del nombre propio. Los límites de la privacidad. Lo arcano de
los cuerpos en la inclinación de la vara del sauce. Lo que puede el
canto de un pájaro en la luz del patio. Regar las plantas para ser lluvia.
La acción de bendecir con la manguera en la mano y la imaginación
arrastrada por el viento. La piel de lo inabarcable en la pureza de
un durazno. Demasiados elementos compositivos en el lienzo. Un
escenario de actores principales que se abrazan para salir juntos a la
luz principal.


ESAS LUCES (Inédito)


Esas luces
tocan el mundo
hay fiesta en la pantalla
por los meridianos llueve ceniza
apenas la yema de los dedos
muestra algún don
en el deseo y su roce 



En la arena del día
no hay sinónimo de tiempo
por eso vuela y canta
quisiéramos entender
la inquietud de la rama
las alas de colibrí
en la maleza
 

(Selección personal,
Lago Editora,Córdoba, 2024,
Envío del autor)


Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1959)

Pueden LEER la biografía y más poemas en la página Autores de Concordia, aquí





lunes, 19 de abril de 2021

COREOGRAFÍA DEL ABSURDO


 











Hay un canto en mí que no puede salir de mí porque
no se han creado
aún las palabras necesarias.
Giovanni Papini


Hay un canto. Comienza en tono agua. Amanece cuando la noche cede entre pajonales y gritos
y secretos.
Quien canta parece dormir desde antes que el sueño se conociera entre los hombres.
El corazón se esfuerza por ser un xilofón prudente
y retiene esas notas para otro momento.
Los cristales y las campanas pretenden compilar
un canto robado a otro poeta.
Todos los poetas se enorgullecen de sus olvidos
y dejan el canto que hay en mí en las cornisas del día cuando el sol es un charco hirviente en la calle
del horizonte.
Si este canto golpeara a tu puerta, lo mejor sería
que miraras para otro lado o que posaras tus oídos en el vuelo de las mariposas.
Si este canto mío enmudeciera lo haría en silencio de tronco de árbol que muere cuando los bosques se incendian.
Mi canto tiene la resistencia de las flores cuando
la adversidad le toma fotos y las diseca en herbarios sin memoria.
Mi canto se acompaña con palmas y canciones
populares que todavía tararean los muertos.
Todos los enamorados interpelan al cielo
y las estrellas: cómo se llama ese canto que
en la arena de la playa desconocida deja huella
y se concentra en caracoles y conchas y espuma.
Yo me acuno con este canto mío desde el nacimiento de su armonía hasta el desbarranque de los cuerpos. Me gusta que el río sepa mejor que yo acerca de este canto que desemboca en lo inmenso y se vuelve
estuario en su intimidad.
 
 
 
Hay una tortuga en mi cabeza
 
una tortura
todo es
remoto
como las células de su caparazón
alguien es tan fuerte y viene de tan lejos?
quién ha cruzado el umbral de los tiempos?
mi recuerdo más antiguo
es de ayer
cuando bailábamos bajo la luna
sin importarnos la música
escuchando
el corazón
 
 
Afuera está el río


lo puedo oír
es apenas un murmullo
pero
es tal el silencio
la voz del agua
dice tu nombre
hay ahogados
que te conocen
y peces que prefieren
dejarte el espejo
para que pintes
los ojos de los camalotes
los peces son pura empatía
los camalotes
se llevan nuestros corazones
es la única manera de viajar
si no fuera por el río
esto sería un cementerio
 
 
Adentro hay un perro muerto

la pena de un niño
el luto de una especie
la huella no estampada
de unas patas que
al ser cuatro desafían el orden
nada ladra dentro del poema
ni la luna es plato que falte a la mesa
de esta constelación
ni habrá aullido a ese blanco de ausencia
Ensayamos la coreografía del absurdo
   
 
 
De: Coreografía del absurdo
e-book, Lago Editora, Córdoba, 2020

 
Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1959)
 

Pueden LEER la biografía del autor en entrada anterior (Nota del administrador).
 
 
 
 
 

miércoles, 5 de septiembre de 2018

REFLEXIONES DE UN CISNE






















Toco
La estrella
En el agua con
El pico
En el cielo



En otoño
Las hojas que suman
Tu caída
Dan el color exacto
De la agonía



Blanco
Deseo

El agua me adormece

Soy parpadeo magnífico
Columpio estático de tu juego



En la profundidad
El agua
Conserva un verano enamorado

La foto se hace nítida
En el fondo de la fuente
Moneda y deseo



Soy un cisne
No un sismo
La belleza
Atribuida por tu corazón
A la línea
De mi cuello
Es nada, agua



Reclinado en el agua
Mi cuello es
Viaje breve de la luz

Da de lleno
En la blanca espesura
Del día



Danza
Aliento de los enamorados
Que ven con el otoño
Caer
El amor

Baile vegetal de la sombra

(La caída es anterior a la hoja)



El agua
Ha lavado la conciencia

No hay reflejo

En mi pluma
Consta toda ausencia



Un beso
En el umbral

Mi casa es tu ropaje

Te vas por el camino
Contenido en una sola
De mis plumas

Se des nuda la distancia



Quien llama a tu puerta
Es un niño sordo
Nudillos buscan
Un sonido
Cuya extrema intensidad
Es el silencio



Puerquito de mis alas
Llévame hasta
La oscuridad

Éste espejo de la transparencia
Destruye mis sentidos



Algo oscuro
Sin
Aparente motivo
Erige un faro
Para aquellos que
Navegamos en la luz



Soy tu cabello
La pluma que alisa
Alivia
La cavidad de tu nuca

En el hueco de tu mano
Que junta la ternura
Hay una fuente
Con un cisne pequeño en su centro



 Hugo Luna


(Fragmentos del libro: Reflexiones de un cisne,
Ed. Al filo de la palabra, Caba, 2017,
Envío del autor)




Hugo Luna. Poeta argentino, nacido en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, en 1959. Escribe y milita en poesía desde inicio de los 80''.  Sus trabajos han sido distinguidos en concursos locales,  nacionales e internacionales. Igualmente han sido publicados en diversos medios; gráficos y de internet.  Parte de su poesía se encuentra editada bajo la modalidad de Edición de Autor y en tiradas reducidas: No Nada Nunca (junto a Alejo Carbonell, 1994); La pluma y su piar (2001); La ventana que mira (2004); En la nieve (2006); Reflejos sobre el zinc (2007); Es tu lengua (ebook 2010 – Editorial Digital LetrasKiltras,  Chile); Solo claridad (2010); A tientas (ebook 2013 – Editorial Digital Letras Kiltras, Chile); Agua bebida de la memoria (2014); El apetito de la belleza  (2015); Antes del pájaro después del pájaro (2016);  y Reflexiones de un cisne -Al filo de la Palabra, Caba, 2017.





miércoles, 8 de noviembre de 2017

LA EME SE LEVANTA COMO MONTAÑA


La vida, 
la vida de las margaritas 
es el gran misterio 
M. Fernández
Me llega esa verdad de una tarde sentado en los canteros 
Del patio de tu casa, pero quién eras tu no lo recuerdo 
La vida está hecha de olvidos, de vínculos pasajeros 
Lo único que es para siempre
Es verse en ese patio soplando el polen amarillo del sol 
Las alas blancas de los pétalos de las margaritas 
Misteriosas en su nombre de mujer y su simpleza
Y en el compás de esa coreografía que les dibuja el viento 
Una tarde, una eternidad en la abeja posada sobre la corola 
El tiempo medido por la luz de los cuerpos
Sentados estuvimos y estaban las flores ignoradas dentro de nosotros 
En la tierra todavía fresca y revuelta 
Ya orgullosas de la mirada de Macedonio
Y de su inclusión en el poema 
Misterio, la eme se levanta como montaña
Eleva su sonido labial por sobre la memoria y su pérfida alusión





(Inédito, 2012;cedido
gentilmente por su autor) 


Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1959)




IMAGEN: "La casa vieja", pintura de Juan García.





lunes, 6 de noviembre de 2017

UN DÍA, UNA TARDE





























Hay quien escribe poemas
en un muro y luego se despide, tira
la carbonilla a un lado - I. Gruss

Mi vecino está construyendo una pared
Esto no es sí mismo poético
El dueño de casa tiene puesto un pantalón
Azul y anda en cueros, mientras
Sus ayudantes lo hacen sin importarles
La lluvia, el sol
Que en algún momento caerá
Beben cerveza, descansan sus manos en la cintura
Lo auspicioso de la juventud es eso
Tener fe en levantar una pared
Fuera de toda las consideraciones que ella representa
Un día, una tarde
Medida en la espuma que calma la sed 
De a poco veo cada vez menos de ellos, crece 
La hilera de ladrillos, rojos de plenitud 
Son ladrillos huecos, como nuestra existencia 
Ahora mi vecino ha prendido un cigarrillo
Y fuma diestramente a la par que con la otra mano 
Mezcla con la cuchara dentro del balde
Es admirable como la ceniza se incorpora a la vida 
A una forma de la vida
Y estará en esa pared escribiendo con su fuego extinto 

Todo el silencio del poema


(Inédito, 2012; gentileza
del autor)


Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1959)





sábado, 23 de abril de 2016

EL APETITO DE LA BELLEZA




ESTA LLUVIA

Es una suerte esta lluvia
Que moja nuestros corazones
Ellos ardían en llamas
Perdidas de la memoria
Ahora ahuyentan humo del desamor
Pero esta lluvia real
Que moja tu pelo
Es amada solamente
Por las perlas que penden 
Reflejando el color de tus ojos 
Más allá del cielo enrojecido 



OÍDO AL PASAR

Por la ventana 
El campito se veía
Todo blanco
Cuando le fui a dar de comer
A las gallinas
Las hojas de las calas
Estaban pa´bajo
Si no se endulzan las naranjas
Al menos temblarán 
Primera helada de junio
Silencio
Perfectamente escarchado
Sobre el trino de los pájaros 



ME LO DIJO EL FUEGO

No siempre se puede, pero
Cuando se puede es fantástico
Me lo dijo el niño lustrabotas mientras
Tomaba un helado
Me lo dijo el florista de espaldas a un campo
De amapolas
Me lo dijo el enamorado con la misma voz
Del olvido
Me lo dijo el mar en la cresta de la ola
Me lo dijo el desierto
Antes de que callara la arena
Me lo dijo la lluvia del cielo para atrás
Me lo dijo el pájaro mientras se miraba 
En la gota de lluvia
Me lo dijo el árbol entre copas
Me lo dijo la vaca en consonancia con la gramilla
Siempre que se puede es fantástico
Me lo dijo el fuego en diálogo con la ceniza



UNA PELÍCULA DE AMOR

Más allá de la caricia
Fuera del límite de la piel
Los ojos reconcilian el deseo

Hay tanta ternura en el resplandor de la lluvia
De regreso

Así mis sábanas no enjuagan
La batea de tu lamento

No es nada Tomek el amor
No es
Nada el roce el goce

Leve es el peso de lo que damos
Miserablemente
Y es como el alma
Andamiaje de la soledad





Hugo Luna (Argentina, Entre Ríos, Concepción del Uruguay, 1959)






viernes, 10 de agosto de 2012

VIAJES



 Viaje 1



Salimos a la mañana, es decir, amanecimos. Ya no volveríamos atrás. Y yo estaría muerto. Oye, pero nadie muere por sólo quererlo. Oye, pero si aún estas vivo y podes contar. Anda. Cuenta. Luego de cargar las cosas bajo la cruda luz nos hicimos al camino. Llevamos los niños para recuperar una antigua idea de responsabilidad integrada y les dimos amor porque el corazón no piensa. El verano lustraba las piedras. Nunca vi árboles como ellos, los árboles altos, ágiles de ramas y de viento. Ni vi naranjas que desafiaran tanto al horizonte. Ni vi plantaciones de la alegría. Ni vi camino de regreso.





Viaje 2



Entramos en la noche. No dócilmente como decía el poeta. Entramos en su pura humedad de estrella. Había una imploración de sapos y de luces lejanas. Luces de la ciudad aturdida. Caminamos por el espigón sobre el brillo de las olas que evocaban el mar. Era agua marrón. De río marrón nuestro. Vos también lo tenías dentro y en mi era creciente. Y todos los murmullos de la tarde ahora eran sueño. Cuánto duró aquella eternidad eterna. Qué hizo el tiempo con todo ese paisaje. Yo junté piedras. Vos las tiraste.






Viaje 3



Esa noche. Casi como la canción. No me hubieras dejado. Esa noche caminé por el borde de una arboleda colmada de frutos. Con la luz de la tarde se veían más naranja que la explosión del horizonte. Se veían más redondos que el mundo y que la cabeza que piensa al mundo. Y su sabor era más dulce que cualquier arrepentimiento. Los kilómetros fueron breve constancia del pueblo. El pueblo era una onírica certeza. Compramos la carne y vimos el fuego crepitar. Asamos todas los deseos. No lo que hubiéramos querido porque querer como bien sabemos habilita a pensar. Ponemos estas hojas también para oír la música quemada del viento? Es verdad que los niños mojan sus camas tras el embeleso de las llamas? Cuantas veces pasaste por las brasas? Yo tenía mucha sed y vos estabas arrobada. Y el apetito, como la ceniza, tenía su cara plateada.






Viaje 4



De-sierto. Caminamos hasta el borde de la verdad. Como era nuevo el asombro, los árboles, lo que nunca se junta con la mirada, despertaba silencio. Cada pajarito silbaba su canción para ser bailada en el recuerdo. Parecía estar escrito. En los cables de luz y las alambradas y en todo aquello pasajero. Preguntas pueden ser emboscadas, de manera que viajábamos inconclusos en busca de una completud que nos aguardaba bajo las piedras, bajo las sombras dulces de las piedras arrancadas del agua para siempre. Sólo una noche el viento arrastró sobre las chapas un ruido más ronco que nuestra respiración. Al menos yo, me daba más vueltas que las hojas y las bolsitas descuidadas y las vacías latas de cerveza. Igual mi vida, que había estado como esas latas, sonaba sedienta y desvelada. Arena, segura huella encontrarás.






Viaje 5



Cerré la ventanilla, más por quedar dentro. Eran lindos los árboles del invierno vistos ahora, con esta luz que daba tenerte a mi lado. La verde estela era entonces serpentina. Arreglito festivo saltando las púas de los alambres. Salvo por el calor y las ganas de estarse quieto todo era movimiento. El camino de tierra tenía piedra conocida y nos llevaba por un paisaje de cuentos. Un paisaje del que salían todas las letras de tu nombre a sonar entre el polvo y el gran río. Narrábamos el viaje con gestos reservados para la ocasión, ah tus párpados disipando la nube, despejando el cielo con su ínfima marea.





Viaje 6



Desterrados subimos por la empinada pendiente de la fe. Paganos. Dispuestos a un sacrificio lleno de alegrías y pequeños fracasos y dolores fatales. El sol estaba tan cerca del cenit que las sombras se adelgazaban, mal alimentadas, arrepentidas. Qué hacia de esos ramajes tal ensimismamiento. Encendimos cuatro velas porque cuatro éramos cuando ya la amenaza de la lluvia empezaba a ser realidad. Ah la realidad de fuego quemando la roja esperanza roja como una garganta roja de gritar. Ah la realidad de la frescura deseada en la piel del otro, en la mirada. Fue una tarde única. Que estúpido me dirás, todas lo son. Si, pero aquella jamás dejará de agitarse ni en el temblor de la llama ni en los reflejos del agua ni en el lenguaje que la reclama.






viaje 7



Los gatos aparecieron de la nada. Lloraban como lloran los felinos cuando son bebes y extrañan. La noche brillaba en sus ojos y también maullaba. Era un noche huérfana pero bella. Llena de estrellas con más de siete vidas y de igual pelaje y de igual apetito y de igual linaje. No es fácil describir un aire repleto de mensajes. El aire de una noche que jamás pasará pero que se irá con el viento. (Ya vimos luego el poder de la lluvia. Ya hablé de esto. De cómo las llamas se fortalecían en su incendio de agua y cómo el horizonte, aún más agazapado, nunca se enteraba que le llegaba la hora.) Todo era de una gran semejanza. Las ramas las garras en el techo el aire de acechanzas la proximidad de río familiar y extraño las luces vagas. Yo escuchaba tu respirar y te veía dormir para que nunca me faltara el aire y el sueño nunca me abandonara.







Viaje 8



toda la abeja del aire, /toda, sobre sus labios… J.L.O



Llegar, si es que se llega, fue repentino. El aire en eso es implacable. Todo lo deja pasar. No había abeja, es verdad, pero si vuelo agitado, anuncio de aguijones y miel (dulce veneno). Cuando uno entra a la ciudad que lo vio nacer, por suerte no tiene presente lo que ello significa: las calles son un álbum familiar. Ya había fotos de nosotros entonces. Junto a la primera curva ancha que deja a un costado el monumento o en los semáforos que avisan tu proximidad. (Peor. Aún peor es la presión cuando se sale de ella. Ahora he visto la carga del paisaje. Su estiramiento al borde del camino no para borrarse sino para extender lo que se cierra en el pecho. Juro que no saldré más de este encierro. Me quedaré tras las murallas, es decir de este lado de la gran puerta. Aunque deba sacudir todos los árboles y su comunidad para que caiga también con las hojas, lo nuestro. Cualquier otoño. Toda tu ausencia).






Viaje 9



Tengo agua acumulada en los túneles de la conciencia. Agua de lluvia caída a tu lado. Vista caer desde tus ojos –ah, se no me crees yo veía por tus ojos-. Ahora aquella lluvia es polvo, pero en su momento cantaba, con cierto nerviosismo, es verdad, una melopea conocida de otras vidas, canturía para dormir el buen sueño. Y cómo se duerme en esa ansiedad que nada, y cómo se vuelve por una huella borrada. Pregunto para pasar el tiempo y que este barco en el que ahora vamos por esta carretera se sumerja para encontrar otro mundo. Los niños de nuestra imaginación están a la vera cazando gotas en el aire, revelaciones del agua. Estos niños siempre tendrán una certeza, aunque nosotros regresemos adustos y cansados. Qué fue que ocurrió: ahí está la respuesta colgando de las ramas para caer sobre la gramilla sedienta.






Viaje 10



Se arrastraba el viento. Se arrastraba sobre los techos y las callejas interiores del sueño y las cortadas internas que daban al río. Era el viento y se arrastraba. No eran las hojas ni la corteza de los árboles ni las cenizas de la noche. El viento se arrastraba como un pájaro herido, (perdonen esta comparación), como el ala de un pájaro herido, miraba la altura y se arrastraba contra la redondez de la piedra y contra su punta y su filo. Estábamos en el viento. En manos del viento. Éramos el viento, planeando sobre la superficie erizada del agua, casi arrastrándonos también allí, pero con tal levedad que no sentíamos lo húmedo levantado, a modo de llovizna inversa, de rocío equivocado. Nos arrastramos contra el cielo. Contra el celo. Contra toda la piel y toda su aventura. Siendo viento fuimos pluma. Arrastrada pluma contra el lomo suave de lo adverso, de lo que nos dio despojo y hospitalidad.



(Inédito, 2008)



Hugo Luna (Argentina, Entre Ríos, Concepción del Uruguay, 1959)