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jueves, 29 de marzo de 2012

CARTA ABIERTA A JOHN ASHBERY



























La memoria es una isla de edición — dice
un pasante cualquiera, en un estilo nonchalant,
e inmediatamente apaga la tecla y también
el sentido de lo que quería decir.
Agotado el yo, queda el espanto del mundo no ser
llevado así de golpe.
Dónde y cómo almacenar el color de cada instante?
Qué trazo retener de la translúcida aurora?
Incinerar el leño seco de las amistades chamuscadas?
El perfume, quizás, de aquella rosa desvaída?
La vida no es una pantalla y jamás adquiere
el significado estricto
que se desea imprimir en ella.
Tampoco es una historia donde cada minucia
encierra una moraleja.
La vida está llena de sitios de desove, fiambres,
liquidaciones, quemas de archivos,
divisiones de captura,
supresiones de fragmentos, desapariciones de originales,
grupos de exterminio y fotogramas reventados.
Qué importa si las cenizas se enfrían
o si aún arden calientes
si no es seleccionada urna alguna adecuada,
sea griega sea bárbara,
para depositarlas?
Antes que el mañana se desplome aquí
aún hoy será olvidado lo que trae
la marca de agua de hoy.
Hienas aguardan en la emboscada del monte mientras
los perros de la fila del tiempo hacen un archipiélago
de hilachas del traje de la memoria.
Islotes. Imágenes en harapos de los días idos.
Numerosos cráteres de ozono.
Los lazos de familia vueltos lapsus.
Hueco y carie y cavidad y prótesis,
así el mundo va pariendo el difunto
de su sinopsis.
Sin ninguna explosión final.
Nulla dies sine linea. Ningún día sin un trazo.
Uno, sin nombre y con la voluntad aguada,
yergue este lema como una represa
anti-entropía.
Y los días se suceden y es firmada la intención
de transmutar todo veneno y óxido
en pedazo del paraíso. O viceversa.
El placer de estar a gusto,
como quien aprieta un botón de la mesa
de una isla de edición
y un dios irrumpe al final para rescatar el humano
fardo.
Corrigiendo:
el humano destino.



Waly Salomâo


Waly Salomâo. Escritor brasileño, nació en Jequié, Bahía, en 1943 y el 5 de mayo de 2003, a las 7 de la mañana, murió (de cáncer) en Río de Janeiro. Fue velado en la Biblioteca Nacional entre nenias y batucadas. Tenía 59 años. Poeta y letrista (trabajó con Caetano Veloso, Gilberto Gil, Moraes Moreira y Adriana Calcanhotto), intérprete y alquimista de las señales y desvíos que irradian las culturas, esteta voraz y verborrágico, amador de libros y de favelas, cifró su búsqueda en una palabra clave –travesía– y por eso fue un hábil constructor de puentes capaces de unir, con humor y sabiduría, “extremos” que a primera y torpe vista parecen inconciliables. Decía que “todo poeta debe creer que su lengua es reina y señora del mundo, de las montañas, las selvas y las ciudades, y por lo tanto no se puede someter a los postulados de los profesorcitos de literatura. El poeta tiene que ser el líder de la lengua y para eso debe trabajar el triple que cualquier profesor, que sólo se preocupa por sus horarios y espera la jubilación”. Como Oswald de Andrade –el más radical de los modernistas, el que puso a las vanguardias en sintonía con la literatura brasileña–, Waly se jactaba de ser un hombre sin profesión. Algunos de sus maestros: Walter Pater, Baltasar Gracián, San Juan de la Cruz. Creía que la tradición no debía ser canónica sino interna, íntima. Quería “sentir que Manuel Bandeira soy yo, que Carlos Drummond de Andrade soy yo, que Murilo Mendes soy yo. Que cada uno de ellos desciende en mí como un caballo desciende en el candomblé. Que mi cabeza, mi corazón, mis entrañas no se comprimen en una visión dogmática. Quiero ser un hombre de caminos múltiples, un heterodoxo. Amar lo que no soy”. Como su amigo (y primer lector e impulsor), el gran Hélio Oiticica, Waly se dejaba guiar por la idea de experimentar lo experimental. Con Hélio descubrió el parangolé y a propósito de Hélio escribió en 1992: “Sol, eje de convergencias y divergencias y contradicciones millonarias, nieto del mentor militante del movimiento anarquista Ação Direta. Hélio Oiticica en tanto vértice de un Brasil complicado, un Brasil complejo. Culpa y culpa y culpa y cárcel oscura y calabozo y mazmorra; herencia pesada de un Portugal inquisidor, de la pedagogía colonizadora jesuita y del estigmatizante espíritu de la contrarreforma. Brasil es un gigante semidormido del Atlántico Sur, signado por un abismo socioeconómico casi sin paralelo en la Tierra: un puñado de millonarios representa la pieza teatral ‘La vida en la isla de la prosperidad’... y una clase media cada vez más enjuta y una horda de miserables”. Un Brasil donde la muerte (que siempre actúa de la misma, imprevista manera) sorprendió al Navilouco Sailormoon en plena efusión pública: convocado por el ministro de Cultura de Lula, Gilberto Gil, dedicaba su energía volcánica a hacer de la Secretaría Nacional del Libro un organismo vivo. Un nuevo puente.En Verdad tropical, Caetano escribió: “La cara de Waly, su aire de seriedad dulce (el exacto opuesto a su personalidad habitual) quedó relacionada, para mí, con los momentos en que la frágil felicidad parecía posible”. La felicidad que Waly encarnaba, la de las Upanishads: “Cuando se obtiene felicidad se actúa. Pero antes es necesario desear conocer la felicidad”.
Teresa Arijón (Fragmento, de P/12- Radar, 15.06.03). Leer completo, aquí.

domingo, 3 de mayo de 2009

UN LEGADO DE WALLACE STEVENS















Así como quien

-agnóstico, escéptico, sarcástico incrédulo-
esparce ristras de ajo por toda la casa,
para espantar los malos augurios.
Así como quien plurifica
la ferocidad de la mente,
cela por el aura, aurora de cada palabra,
con ritmo penetra, sexualiza el habla,
pinta con finura, matices de papel de seda,
el globo del pensamiento
volviéndolo todavía más chiaroscuro, espermático;
y con cerote de vidrio molido, cola de zapatero,
afila, templa el lazo mágico
que mueve a la suerte, compele al futuro
y provee un canto, un giro distinto para cada acto.
Un rectángulo de monte /
un recorte rombo de cielo azul-turquesa /
el teatro gestual-masturbatorio de las manos /
lineas y lineas y lineas /
el movil rompe nubes,
rasga nuevos dibujos sobre el mapa celeste.
Cumplir una receta ancestral,
de prístina pureza:
empapar a lo largo de todo el poema
del principio hasta el fin,
metáforas, metáforas, metáforas.
Metáforas a manos llenas:
un pez chico
queriendo
ser dios entre los dioses.



Waly Salomâo (Brasil, Jequié, Bahía, 1943-Río de Janeiro, 2003)

(Traducción de Aníbal Cristobo*)

UM LEGADO DE WALLACE STEVENS


Assim como quem
- agnóstico, cético, sarcástico incréu
estende réstias de alho por toda a casa,
para afastar mau agouro.

Assim como quem plurifica
a ferocidade da mente,
zela pela aura, aurora de cada palavra,
com ritmo penetra, sexualiza e fala,
colore com finuras, matizes de papel de seda,
o balâo do pensamento
tornando-o inda mais chiaroscuro, espermático;

e com cerol de vidro moído, cola de sapateiro,
afia, tempera o laço mágico
que rabeia a sorte, compele o futuro
e provê um canto, um giro diverso para cada ato.
Um retângulo de morro/
um recorte losango de céu azul-turquesa/
o teatro gestual-masturbatório das mâos/
linhas e linhas e linhas/
e o móbile rompe nuvens,
rasga novos desenhos sobre o mapa celeste.

Cumprir uma receita ancestral,
de prístina pureza:

encharcar ao longo do poema inteiro,
do começo até o fim,
metáforas, metáforas, metáforas.

Metáforas a mancheia:

uma arraia-miúda
intenta
ser deus entre deuses.



*(Traducción tomada de Zapatos rojos, donde pueden leerse más poemas y una entrevista al autor)

IMAGEN: El poeta estadouinidense Wallace Stevens.




FÁBRICA DEL POEMA



in memoriam Donna Lina Bo Bardi

sueño con el poema de arquitectura ideal
cuya propia nata de cemento encaja palabra por
palabra,
me hice perito en sacar chispas de la grava
y leche de las piedras.
despierto.
y el poema todo se deshila, hebra por hebra.
despierto.
el edificio, piedra y cal, revolotea
como un papel leve a merced del viento
y se evapora, ceniza de un cuerpo desvaído
de cualquier sentido.
depierto,
y el poema-espejismo se deshace
deconstruido como si jamás hubiera sido.
¡despierto!
los ojos soldados
por lagañas y los oídos sordos,
así salgo de los sueños sucesivos:
se van los anillos de humo de opio
y quedan los dedos despavoridos.
sinécdoques, catacreces,
metonimias, aliteraciones, metáforas, oximorones
sumidos en el torbellino.
no debe servir de mucho
permanecer al acecho en el tope fantasma
de la torre del vigía.
ni la simulación de hundirse en sueño.
ni dormir de veras.
ya que la pregunta es:
¿con que máscara retornará lo reprimido?

(aunque imagino mi silueta
yendo hasta el pupitre
y abriendo el cuaderno borrador
donde ya estaba escrito
que la palabra "reprimido" es una expresión
demasiado definida, de sintomatología cerrada:
con una operación de supresión mágica, así
la voy a erradicar de aquí, del poema.)

ya que la pregunta es:
¿con que mascara retornara?



Waly Salomâo (Brasil, Jequié, Bahía, 1943-Río de Janeiro, 2003)

(Traducción de Teresa Arijón
y Bárbara Belloc)



FÁBRICA DO POEMA

in memoriam Donna Lina Bo Bardi

sonho o poema de arquitetura ideal
cuja própria nata de cimento encaixa palavra por
palavra,
tornei-me perito em extrair faíscas das britas
e leite das pedras.
acordo.
e o poema todo se esfarrapa, fiapo por fiapo.
acordo.
o prédio, pedra e cal, esvoaça
como um leve papel solto à mercê do vento
e evola-se, cinza de um corpo esvaído
de qualquer sentido.
acordo,
e o poema-miragem se desfaz
desconstruído como se nunca houvera sido.
acordó!
os olhos chumbados
pelo mingau das almas e os ouvidos moucos,
assim é que saio dos sucessivos sonos:
vâo-se os anéis de fumo de ópio
e ficam-se os dedos estarrecidos.
sinédoques, catácreses,
metonímias, aliteraçôes, metáforas, oxímoros
sumidos no sorvedouro.
nâo deve adiantar grande coisa
permanecer à espreita no topo fantasma
da torre de vigia.
nem a simulaçâo de se afundar no sono.
nem dormir deveras.
pois a questâo-chave é:
sob que máscara retornará o recalcado?

(mas eu figuro meu vulto
caminhando até a escrivaninha
e abrindo o caderno de rascunho
onde já se encontra escrito
que a palavra 'recalcado' é uma expressâo
por demais definida, de sintomatologia cerrada:
assim numa operaçâo de supressâo mágica
vou rasurá-la daqui do poema.)

pois a questâo-chave é:
sob que máscara retornará?